Las cadenas comerciales no destruyen, sino que impulsan el mercado en Bulgaria

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En la conciencia de una buena parte de los búlgaros ha calado hondo la idea de que la presencia creciente de importantes cadenas comerciales en el país tiene consecuencias negativas para el mercado interno como son: el desprecio por los productores y fabricantes nacionales, la venta de bienes de consumo básicamente extranjeros, la colocación de productos de calidad inferior, la evasión fiscal, etc. Sin embargo, un análisis efectuado por el Instituto de Economía de Mercado presenta un cuadro de las cosas completamente distinto.

Los autores del estudio califican de engañosa la idea de que las grandes cadenas comerciales estén rebosando de producción foránea. A su juicio, si por productos búlgaros hay que entender bienes de consumo adquiridos a proveedores nacionales, se observa que la parte correspondiente a tales rebasa el 70 % del total de productos comercializados. La estadística de los propios hipermercados pone de relieve que entre un 60 % y un 70 % del volumen global de las mercancías corresponde a productos de empresas búlgaras. El diario “Sega” destaca en un escrito propio sobre el tema que estos datos hacen trizas los”argumentos” populistas sobre la imposición de cuotas a lo “hecho en Bulgaria” en los supermercados y una presencia mínima obligatoria de los productos patrios del orden de un 51 % −para las frutas−, un 50% −para la carne de pollo−, un 70 % −para los productos lácteos−, un 25 % −para otros tipos de carne−, y un 75 % −para los vinos y licores−.

El análisis del Instituto de Economía de Mercado muestra, además, que las cadenas comerciales no sólo que no son “enemigos” de la producción nacional, sino que también hacen en ésta inversiones directas. Por medio de campañas específicas, algunas cadenas fomentan determinados bienes de consumo de productores de diferentes regiones de Bulgaria, y otras, firman contratos directos con productores de frutas y legumbres garantizando que comprarán las cantidades pactadas.

También resulta falsa la “preocupación” de que las cadenas sean la perdición para los pequeños comercios y destruyan puestos de trabajo. El análisis, tras aducir datos de Eurostat del año 2015, destaca que en el sector del comercio minorista suman sólo 43 las firmas en Bulgaria con más de 250 trabajadores en plantilla. Es cierto que a los hipermercados y a otras similares tiendas grandes corresponde, aproximadamente, un 40 % del mercado al por menor, pero esto no ocurre a expensas de los pequeños comerciantes porque sus facturaciones, tanto en 2012 como en 2015, han sido invariablemente de unos 2200 millones de euros. El crecimiento en los grandes comercios no se produce a costa de los pequeños, sino que se debe más bien al cambio en los hábitos de consumo de los clientes y al mayor poder adquisitivo a consecuencia del crecimiento económico del país y los ingresos mayores, explican los autores del análisis. Señalan también que la estadística relativa al empleo hace añicos también el mito sobre las quiebras masivas de los pequeños comercios y los puestos de trabajo perdidos. En el período desde 2005 hasta 2015, los trabajadores empleados en el comercio minorista han aumentado casi un 12 %, y este incremento indica que la expansión de los formatos comerciales modernos redunda en un aumento neto del empleo en el sector. Además, las cadenas comerciales pagan a sus trabajadores sueldos notablemente superiores a los que cobran los de las pequeñas tiendas. Así, en 2015, el sueldo mensual medio bruto en aquéllas fue de 488 euros, o sea, el doble del cobrado en las empresas más pequeñas −con hasta 9 trabajadores en plantilla− que fue de unos 250 euros. El trabajo en las mayores firmas en este sector es mucho más productivo y así la media del valor añadido anual por trabajador es en ellas de 11 100 euros, frente a los 2500 euros en las pequeñas empresas.

La expansión del comercio moderno repercute en forma positiva también en la oportunidad de elegir, otorgada a los usuarios y clientes. Los formatos comerciales modernos ofertan entre 2 mil y 20 mil productos, una variedad inalcanzable para los pequeños comercios. Sus métodos de certificación y control y las exigencias firmes planteadas a los suministradores se traducen en un aumento de la calidad de la producción ofrecida al usuario final. El análisis del Instituto de Economía de Mercado pone de relieve así que las cadenas comerciales no aniquilan, sino que incentivan el mercado en Bulgaria.

Versión en español por Mijail Mijailov

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