El Anís tiene su Orden de Caballería también en Bulgaria

Foto: Archivo

Cada vez que se trata del anís surge en la conciencia del búlgaro las más de las veces la idea de un jarabe contra la tos o de la bebida espirituosa de igual nombre. Justamente por la asociación que se suele establecer con un remedio para la salud, son muchas las personas que están despreciando la bebida que, si es ingerida en cantidades razonables, ejerce una influencia benéfica sobre el organismo humano. Fueron precisamente estas propiedades del anís las que se aprovecharon ya en la más remota Antigüedad y sentaron las premisas para la institución de la Orden de los Reales Aniseteros en el año 1263. Surgió como un gremio de los boticarios en la época del rey galo San Luis IX cuando las personas que ejercían una misma profesión estaban afiliadas a influyentes cofradías. Eran galenos y farmaceutas que se valían de las propiedades curativas del anís sirviendo a un ideal, el de ayudar a la gente. Su organización fue convirtiéndose gradualmente en una orden que en la actualidad organiza diferentes actividades con fines benéficos, dice Claude Pieragostini, Gran Maestro y presidente de la Orden Internacional de los Aniseteros, y continúa: Los recursos que recolectamos se destinan, en la mayoría de los casos, a niños con discapacidades. El año pasado hemos hecho una excepción y hemos donado la suma recaudada para las personas damnificadas por el terremoto en Muccia, Italia. A fin de cuentas hay que decir que nuestra Orden no significa que sólo seamos unos aficionados a las bebidas en base al anís y así incluso hemos escogido un eslogan nuestro que nos distinga de los bebedores de anís. Esto, claro, no significa que no nos guste esta bebida, dice Claude esbozando una sonrisa.

Las bebidas de anís son unas de las predilectas en verano en la zona del Mediterráneo. Tienen nombres muy variados como Arak, Ouzo, Sambuca, Pastis, Pernod, Ricard o Mastica −que es como se dice en búlgaro−, pero lo más importante para todas es que hayan sido elaboradas con anís verdadero y alcohol de alta calidad, sin recurrir a esencias artificiales. El contenido de alcohol varía de 42 a 50 grados y por esto siempre hay que diluir la bebida con agua fría para después echarle hielo. La bebida no debe guardarse en un refrigerador como se hace con el aguardiente. Hacerlo sería un error craso, ya que el aceite de anetol se congela y se transforma en unos cristales que no se diluyen. Es por esto que el sabor de la bebida cambia y se siente al paladar como alcohol mezclado con jarabe para la tos.

En su forma moderna la Orden de los Aniseteros fue fundada en 1955 por Paul Ricard y representantes famosos en los altos círculos de la sociedad, entre ellos escritores, editores y personalidades de noble linaje. En el mundo entero, desde Francia, país en que está la sede de la Orden Internacional de los Aniseteros, a través de Alemania, Bélgica, Suiza, Austria, Italia, EE.UU. y hasta la isla Reunión y la Polinesia francesa, los caballeros aniseros cuentan con unas 90 Comanderías.

Y, ¿cuál es la relación con Bulgaria?¿Será el anís búlgaro, o bien, la tierna influencia femenina? La Comandería búlgara, con sede en Varna ha surgido a iniciativa de la Comandería de la ciudad de Chastre que mantiene relaciones de amistad con la asociación de los búlgaros en Pays d´Autan y la asociación de los búlgaros en el mundo. No es secreto el que ha correspondido un papel importante en ello Silvie Casaoulou, miembro de la Orden que se ha casado con Gueorgui Rashev, profesor de la Nueva Universidad Búlgara. Es una historia de amor que se ha transformado en algo grande, dice Claude Pieragostini. Fue así como los aniseteros descubrieron a Bulgaria. Muchos de nosotros ven a Bulgaria por primera vez. Nos gusta su hospitalidad.

Nosotros hemos organizado la parte internacional del congreso que este año se celebra en Bulgaria. Durante el mismo organizamos un viaje de una semana por Bulgaria, dice Gueorgui Rashev, Gran Maestro de la Comandería de Varna. Tras la parte oficial en Sofía y la entronización de nuevos miembros en Varna, el programa comprende una visita a la ciudad costera de Balchik y recorrido por la zona del litoral norte del mar negro, una visita a Plovdiv y sus curiosidades y, al final, una visita al Valle de las Rosas. Entre nuestros invitados hay un grupo que ahora llega a Bulgaria por octava o novena vez. Sus integrantes son muy aficionados a la cultura búlgara y ahora cuando llegaron lucían trajes típicos nacionales. Se saben de memoria el himno nacional de Bulgaria y lo entonan con diferentes motivos. Cada año tenemos temas diferentes sobre las que hablar, y este año el tema es el de la recolección de los pétalos de rosas. Esas personas han traído sus batas y zapatos cómodos para participar en la recolección de los tiernos pétalos. Nuestra misión es la de secundar todas las acciones y actos relacionadas con la planta anís. Ayudamos asimismo a personas con problemas, ofrecemos concretamente nuestra ayuda a un centro para jóvenes con discapacidades mentales en la ciudad de Varna y también a un hospital para menores de edad con dolencias crónicas.

Versión en español por Mijail Mijailov

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