Dolna Malina Open Fest: la transformación artística de una pequeña aldea

Yonko Dimitrov

La transformación de una pequeña aldea búlgara está en manos de la parte joven de sus moradores. El enfoque proactivo lo han demostrado el alcalde Yonko Dimitrov, él mismo un hombre joven, al que hemos conocido mientras reparaba el alumbrado del escenario de la casa de cultura local en la que se organizaría una lectura poética.


El evento ha sido parte de la cartelera de la segunda edición del Dolna Malina Open Fest, estrenado el año pasado como un festival de tres días del deporte, el folclore y las artes. Ahora su segunda edición se ha conformado como un foro celebrado los fines de semana durante un mes en el cual cada persona tiene la oportunidad de hacer gala de su talento y dotes artísticas participando en torneos, competiciones, talleres artísticos, exposiciones y conciertos.

El festival ha visto la luz tras una sucesión de otros eventos, explica el alcalde. A iniciativa de los jóvenes hemos habilitado un área cubierta de arena para volibol playero y hemos organizado un torneo con la apertura de la cancha al que asistieron personas de toda Bulgaria. Yo sentía bastante curiosidad en ver cómo y por qué toda esa gente venía precisamente a Dolna Malina. Ha resultado que en Bulgaria hay pocos lugares en que la gente pueda entrenarse y competir. Luego organizamos un torneo polideportivo, y, como soy actor de profesión, luego se gestó la idea de incorporar al festival una parte artística con representaciones teatrales, musicales, cinematográficas.


Este año el festival en Dolna Malina se desarrolla cuatro fines de semana en cada uno de los cuales se enfatiza en cosas distintas. Habrá ahora dos jornadas dedicadas al folclore.

Hemos previsto a casi un millar de participantes para las jornadas dedicadas al folclore y el arte casero. El año pasado contamos, en tres días, con unos 1200 participantes en las diferentes modalidades artísticas, y este año el festival se extiende más en el tiempo y así esperamos a más de 3000 participantes de toda Bulgaria y el doble de esa cifra como invitados. Organizaremos una exposición de trajes típicos y de productos biológicos. Es que estamos ubicados en proximidad a Sofía y habitamos un pueblecito agraciado con aire cristalino y naturaleza virgen .Todo el mundo está bienvenido a este festival, ya que lo más importante para nosotros es conservar el espíritu búlgaro genuino y resucitar en la gente joven la sensación sobre Bulgaria como una comunidad y largas tradiciones.

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Yonko se había lanzado casi en broma a la aventura que lo convertiría en alcalde de una pequeña aldea de 350 habitantes.

Tras finalizar los estudios en la Academia Nacional de Arte Teatral y Cinematográfico hice viajes por todo Europa. En Londres culminé estudios de productor y de dirección cinematográfica. Ya me había asentado y las cosas fueron ocurriendo: rodábamos clips publicitarios, cortometrajes. Retorné a la patria por la necesidad de tener que ayudarles a mis familiares. Y aquí me quedé. Un día me dijo un amigo: “Oye, ¿sabes que el año que viene habrá elecciones municipales? ¿Por qué no te postulas a alcalde?” Yo no creía que me pudieran elegir para alcalde pues me imaginaba que las cosas ocurrían de otra manera. Participé, no obstante, en la campaña electoral como candidato, les fui explicando a mis paisanos cómo era la aldea en aquel momento y qué se debería hacer, a mi juicio. He vivido un cuarto de siglo en el mero centro de Sofía, pero al recorrer el mundo me he dado cuenta de que las grandes aglomeraciones urbanas como Sofía se van expandiendo gradualmente y van llegando a los pequeños y periféricos núcleos poblacionales. Dolna Malina sólo dista 28 kilómetros de la capital y no tengo ningún problema en viajar a esta aldea aunque deba hacerlo a diario. Es que tardo lo mismo de Dolna Malina al centro de Sofía que ir de un extremo al otro de la ciudad. Así, pues, un tanto en broma, soy alcalde y llevo dos años y medio haciendo este trabajo.

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Una de las dificultades de peso que Yonko va superando con éxito es la desunión de la población. Procuramos vivir aunados, ya que es la única forma para poder construir y crear. Con la participación de muchos de los habitantes hemos habilitado un mini parque, hemos construido un escenario, un club juvenil, la cancha cubierta de arena para volibol playero de la que ya hablé, una glorieta con su plazoleta alrededor. Sin el trabajo de nuestros habitantes esto no hubiera podido hacerse realidad, ya que no hay dinero para tales obras. Así comienza el Dolna Malina Open Fest:


El festival se encuentra directamente asociado a mi visión sobre el desarrollo de la aldea y sólo es el principio. Lo estrenamos el año pasado con una duración de tres días, este año nos durará cuatro fines de semana. Me ilusiona mucho verlo el próximo año con una duración de un mes completo y con participantes internacionales. Mi idea apunta a transformar nuestra aldea en centro artístico juvenil festivalero en el marco del cual organizar cada año, cada mes, diferentes tipos de eventos:cursos de formación, campamentos de verano, ensayos y funciones teatrales, talleres artísticos y muchas cosas más.


Versión en español por Mijail Mijailov
Fotos: Archivo personal

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