Dimitar Iliev, de una vida de velocidad a la enseñanza

Dimitar Iliev se considera un hombre feliz porque cumplió su sueño de la infancia: ser piloto de carreras. Fiel al principio “Siempre es mejor parar cuando estás en la cima, y no cuando empiezas a perder”, en 2013 el octocampeón de rallies en Bulgaria puso fin a su carrera deportiva de 20 años y se dedicó a la difícil tarea de enseñar. Pero no solo transmite sus conocimientos y habilidades a los estudiantes en la Academia Nacional de Deportes, sino también inculca en los jóvenes las cualidades que él considera importantes no sólo en la carretera, sino también en la vida.


Intento ser un conductor ejemplar tanto como sea posible,
dice Dimitar Iliev.  El deporte automovilístico, como todos los demás, tiene su precio: mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucha dedicación y mucha privación. Pero siempre he hecho lo que más me gustaba. Creo que esto es muy importante, y siempre aconsejo a los más jóvenes que busquen un trabajo que les guste.

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Dimitar Iliev está convencido de que los mayores peligros que acechan en la carretera no son solo el asfalto en mal estado, los tramos inseguros ni los defectos de la Ley de Tráfico. El factor humano juega un papel crucial en la "guerra en las carreteras".

Se habla muy poco de eso. ¿Y por qué? Nosotros, las personas, cometemos errores, señala Dimitar Iliev. El entorno en el que conducimos es cada vez más hostil, y los criterios para los que formamos a los conductores para la carretera se difuminan cada vez más. Aprendemos sobre las tragedias de la carretera cuando causamos algún accidente. Por lo tanto, sería mejor trabajar de forma preventiva, y que la gente sepa que esta es una actividad de mucha responsabilidad.

Pero no solo eso. Dimitar Iliev ha notado una tendencia muy preocupante que se ha convertido en una epidemia no solo en Bulgaria, sino también en el resto del mundo, y contra la cual hay que luchar:

Actualmente el problema mundial número 1 en la seguridad vial son los teléfonos móviles, afirma Dimitar. Porque todos conducimos en la creencia de que podemos conducir y hablar, leer o escribir a la vez. Pero tarde o temprano la situación frente a nosotros cambia, y mientras nuestra mirada está en el teléfono, no reaccionamos en absoluto hasta que chocamos. El mismo momento en el que estamos distraídos es bastante preocupante, porque a veces personas inocentes pagan el precio del error del infractor.

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La otra carencia importante de los conductores búlgaros es la cultura de conducción.

Para hablar de cultura de la conducción, primero hay que hablar de cultura en general, porque eso y la forma de pensar está directamente relacionado con la forma en que conducimos nuestros coches, opina Dimitar Iliev. Creo que se llega de una generación de conductores con aún menos cultura, debido a que esos chicos han crecido en una época de la impunidad y autosuficiencia, no están acostumbrados a seguir las normas y cumplir las leyes.Sin embargo, después de ellos vendrá otra generación que va a ser mucho más culta y educada, ya que ahora crecen en un entorno más ordenado y europeo, y creo que entonces las cosas empezarán a mejorar.

Lo que puede mejorar la situación es el desarrollo de habilidades en los conductores. Y eso es precisamente lo que aprenden los conductores en la primera Academia de Conducción Segura de Bulgaria, inaugurada por Dimitar Iliev en 2008, y cuyo lema es "¡La seguridad se puede conseguir!".

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La idea de crear esta academia es preparar a quienes ya tienen carné de conducir para que consigan mejores habilidades de conducción, y que puedan gestionar situaciones críticas y adquirir algunos instintos, y que sepan cómo reaccionar en caso de necesidad. Porque la causa del 99% de los accidentes es el factor humano.

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Por último, pero no menos importante, ¿qué debería saber todo el que se sienta al volante?

Que tiene una responsabilidad. Que los terroristas ya utilizan coches como armas. Y que si usa el teléfono mientras conduce, puede convertirse en terrorista sin querer, y después tendrá que vivir con eso. Que debe perfeccionarse, aconseja Dimitar Iliev, porque un carné de conducir no significa que se pueda conducir. Y que no piense que es un buen conductor, porque demasiada confianza en uno mismo no es buena. No debemos olvidar que nadie es infalible. Todos cometemos errores, simplemente debemos tratar de minimizar esos errores.


Versión en español por Marta Ros
Fotos: Archivo personal y BGNES
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