Cómo cumplir nuestros propósitos de Año Nuevo en cuatro pasos



Colmamos la víspera de Año Nuevo de propósitos de cambiar nuestra vida, pero con el avance del calendario no hay un nuevo comienzo. Y en lugar de dejar la comida basura y el tabaco, ponernos a estudiar, buscar un nuevo trabajo o hacer un viaje exótico, lo vamos dejando, dejándonos llevar por nuestros malos hábitos, la pereza o la insatisfacción.

Resulta que uno de cada cuatro propósitos de Año Nuevo es abandonado en las primeras dos semanas, gran parte de las buenas ideas se quedan en buenos deseos en un plazo de seis meses, y solo el 8 % de los objetivos se acaban cumpliendo. Sin embargo, todos podemos cambiar estas estadísticas impredecibles de sueños fallidos. La entrenadora motivacional Dobroslava Mircheva revela cómo evitar las trampas habituales para que podamos dar una oportunidad a nuestros propósitos de Año Nuevo:

Foto: Vladimir IgnatovLa razón por la que no lo conseguimos es que, en la mayoría de los casos, los propósitos que nos establecemos no difieren mucho de lo que rezan los papelitos con “suertes” de la banitsa de Año Nuevo. Dejar de fumar, ponernos dieta o encontrar un nuevo trabajo son cosas buenas, pero ¿estás realmente motivado cuando las deseas?

De hecho, deshacerse de los malos hábitos y alcanzar el objetivo establecido es un proceso difícil porque carecemos de la motivación para cambiar. La falta de motivación va acompañada por la pereza; además, con frecuencia nos concentramos en las cosas que no queremos, y en ese caso es difícil para nosotros demostrar voluntad. Sin embargo, no es imposible convertir nuestros deseos de Año Nuevo en hechos, siempre que sigamos estos cuatro pasos.

Muchos componentes admiten la implementación de una solución, explica Dobroslava Mircheva.

En primer lugar, hay que crear una visión clara de cómo se transformará nuestra vida cuando logremos nuestro objetivo. A continuación,  hay que establecer los verdaderos motivos del cambio deseado. También es muy importante estar a diario en contacto con el objetivo, con la imagen positiva que hemos creado en nuestra mente, y a la vez irla apoyando con pequeños pasos. Y finalmente, debemos construir nuevos hábitos y elevar los estándares en ese ámbito. Por ejemplo, si cogemos el típico propósito de ponernos a dieta a partir del 1 de enero y lo transformamos en una visión clara de uno mismo como una persona de constitución más ligera, con ropa que nos gusta, y la ajustamos a nuestro motivo personal, como “me gustaría comunicarme con más confianza, tener un mayor autocontrol, etc.”, el deseo adquiere instantáneamente una forma más clara y atractiva.

Establecernos una fecha límite para cumplir el objetivo también forma parte del éxito, así como el autononocimiento, añade Dobroslava Mircheva.

En realidad, cambiar es planificar un largo camino: no se puede llegar al destino deseado sin saber de dónde partimos y por dónde iremos, prosigue Dobroslava. El autoconocimiento es el primer paso para comprender qué nos impulsa, por qué hemos decidido que queremos avanzar en un aspecto determinado. Conocernos a nosotros mismos también nos ayuda a descubrir lo que nos motiva y la fortaleza interior que nos mantendrá a mantener la vista en el objetivo, independientemente de lo que nos ocurra durante el camino. Así, cuando lleguen tiempos difíciles, podremos revisar nuestra motivación y sabremos cómo movilizar nuestra energía, e incluso si cometemos errores, podremos superarlos con la ayuda de nuestra fortaleza interior.

El primer día del Año Nuevo es solo una fecha cargada del simbolismo de un nuevo comienzo, pero debemos levantarnos todos los días como si fuera 1 de enero, con la idea de “¿Qué pequeño paso puedo dar hoy para estar un paso más cerca de mi meta?”, aconseja Dobroslava Mircheva. Solo así lograremos llevar a cabo el cambio deseado, no el hoy para mañana, sino la transformación real y duradera que cambie nuestra vida.

Versión en español por Marta Ros

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