Qué nos trae el día de San Juan: costumbres, ritos y creencias



El 7 de enero es Día de San Juan el Bautista, también llamado El Precursor, primo y predecesor de Jesucristo. Cuando cumplió los 30 años de edad, Juan comenzó a predicar y a bautizar a los seres humanos. En las aguas del río Jordán hizo el sagrado bautismo de Cristo, acontecimiento que la mayoría del orbe cristiano ortodoxo celebra en Epifanía, el 6 de enero. San Juan fue decapitado por orden del rey Herodes a quien había dicho que no le convenía tener por esposa suya a Herodías, esposa de su hermano. Según los textos evangélicos fue precisamente ésta la que reclamó que fuera decapitado. Según el calendario popular, un día antes, el 6 de enero acaban los llamados “Días Sucios”. Después de todos los ritos del ciclo navideño y de fin de año tendentes a la purificación y santificación, tras todas las bendiciones y votos, el caos ha retrocedido y la armonía universal vuelve a instaurarse. Ha llegado el nuevo principio. Las costumbres en Epifanía, en el Día de San Juan y en el de las Abuelas Parteras celebran este nuevo principio y se encuentran íntimamente relacionadas por su esencia. En cada una de estas festividades se produce un baño ritual. En Epifanía tras arrojar el cura la cruz a las aguas heladas, hombres y chicos se lanzan para rescatarla de allí.



El día de San Juan es costumbre obligatoria bañar “por salud” a quienes celebren este día su onomástica. Se incorporan a este baño ritual también las mujeres recién casadas.



En la tradición búlgara el día de San Juan es una festividad consagrada a los padrinos y los compadres y, en un sentido contemporáneo más extenso, a la amistad.

En las nociones populares, cuando Dios repartía el mundo a San Juan le tocó ”bautizar la tierra y el agua, a mozas recién casadas y a niños pequeños”. Antaño en este día en cada hogar búlgaro se organizaban festejos a lo grande. Los padrinos les daban un baño ritual a las parejas que habían contraído matrimonio el año anterior, rociándolas de agua. Los esposos iban obligatoriamente en la tarde del día de San Juan a la casa de sus padrinos a quienes agasajaban con hogazas de hojaldre, vino y aguardiente. Este día, al igual que en otras fiestas, se practicaban ritos de hermanamiento. Hay una creencia popular que reza que en el día de San Juan debe haber nieve y agua para que en verano la gente y el ganado estuvieran sanos. En Epifanía y el día de San Juan comienzan los recorridos de los casamenteros, ya que las bodas están autorizadas hasta el comienzo del Ayuno por la Pascua de Resurrección.

El día de San Juan culmina el plazo en el que recorren los pueblos los grupos de hombres disfrazados. En algunas regiones de Bulgaria los grupos de esos koledar llevan solemnemente a su “rey” a la fuente en la que le dan un baño.



La mentalidad tradicional cristianizada se ha reflejado en la letra de las canciones folclóricas festivas. Algunas de éstas cuentan cómo la Virgen con su Niño Jesús en brazos se pone en camino para buscarle un padrino a su Hijo. San Juan accede a hacer el sagrado bautismo de Jesús. Cuando se dispone a sumergir al Niño Jesús en las aguas del río Jordán, el fondo de éste se cubre de oro y sus márgenes se vuelven plateadas. El oro y la plata, símbolos de prosperidad, también “relucen” en otras canciones tradicionales.



En el año 1916 el estado búlgaro adoptó el calendario gregoriano, y la Iglesia ortodoxa búlgara lo hizo en el año 1968. Las festividades religiosas en el país fueron adelantadas en 14 días y junto con ellas los ritos folclóricos cristianizados. Así el día de Epifanía se adelantó en 14 días empezándose a celebrar el día 6 de enero, al día siguiente, 7 de enero se empezó a festejar el de San Juan. En el Día de las Abuelas Parteras, que es el último de este trío de fiestas, se rinde homenaje a las abuelas parteras, a las parturientas y a los neonatos, o dicho en general, al milagro llamado nacimiento de una nueva vida. La festividad se celebra el 21 de enero, tras haber sido celebrada antiguamente el día 8 de enero, justo después del día de San Juan. Al final hay que señalar un hecho curioso: en muchas regiones de Bulgaria estas tres festividades se suelen celebrar actualmente tanto conforme el calendario antiguo, el juliano, como también por el estilo nuevo, el gregoriano.

Versión en español por Mijail Mijailov
Fotos: BGNES

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