Rosen Draganov construye el primer órgano búlgaro en el museo “La Tierra y la gente” de Sofía



Dentro de pocos meses el primer órgano, íntegramente construido en Bulgaria, resonará estrenando su poderío, energía y fuerza envolvente en el museo de los cristales gigantes.


Entre las riquezas naturales en el museo “La Tierra y la gente” hay un joven músico búlgaro que procura cumplir su sueño de Sísifo construyendo solo un órgano. A pesar de que el rey de los instrumentos esté resonando desde hace mucho en algunas salas de conciertos, todos los órganos en ellas han sido hechos en el extranjero y en Bulgaria sólo se ha hecho su ensamblaje.

La idea de construir un órgano se gestó ya en mis estudios en la Escuela de Música, cuando me fui familiarizando con las obras de Bach, Pachelbel, Buxtehude, dice Rosen Draganov. Eran aquellos únicamente unos sueños atrevidos que fueron cobrando contornos reales apenas cuando accedí a la Academia de Música. Después de lograr elaborar un teclado de pedales o pedalera, Neva Krasteva –que era mi profesora en la clase de órgano–,me autorizó a ocuparme del mantenimiento como afinador del instrumento en la sala de conciertos. Fue así como empezó todo, primero conecté el teclado (que es manejado con los pies) al piano con un hilo de pescar, luego manufacturé otra pedalera más y me puse a fabricar un pequeño órgano casero. Los tubos eran de PVC y para la cámara de aire utilicé los tambores de tres lavadoras. Sin embargo, aquella empresa resultó ser muy amateur.



Las sutilezas de la fabricación de un órgano Rosen las aprendió leyendo la literatura especializada, en Internet, que le había sugerido su profesora Neva Krasteva. Pero las aprendió, sobre todo, “robándole el oficio” a Jens Steinhoff , organero germano a quien le ayudaba en la reparación del órgano en la sala de conciertos de la academia y en el montaje de un órgano menor en una de las aulas.

En 2009 Rosen se puso a recolectar materiales, máquinas e instrumentos preparándose para hacer realidad su sueño. Hay que tener conocimientos en la elaboración de metales, la carpintería pero, sobre todo, estar a la altura en lo que se refiere a la parte musical, tener un sentido certero y saber dónde y cómo colocar cada sección del órgano, dice Rosen y continúa:



El instrumento contará con 31 registros, 2 manijas y una pedalera estándar. Sobre la fachada se montarán casi 2000 tubos. La mitad de éstos ya están listos como también lo están el marco base del órgano y las cámaras de aire. Además, mi mamá y yo fabricamos la turbina y llegamos así al fuelle que es el depósito principal repartidor del aire. Ahora lo más complicado para mi es poder saber cuánto tiempo queda hasta el momento que marcará la conclusión de la construcción. En mis atrevidas predicciones calculaba que la acabaría en un año pero ahora ya voy por el segundo y el instrumento no ha sonado todavía. Espero, con todo, que dentro de pocos meses el órgano pueda sonar con sus registros básicos, que oscila de 20 a 25. Para el resto y para acabar la construcción de todo el instrumento habrá que solicitar ayuda financiera.



En los países de Occidente un órgano cuesta de 500 mil a 750 mil euros. Rosen, empero, construye su instrumento valiéndose únicamente de la ayuda de su familia. Chavdar Nachev, director del museo “La Tierra y la gente” dice que no ha pedido recursos al Ministerio de Cultura y que se pensará en una campaña de donaciones cuando el órgano esté listo.

Foto. ArchivoCuando Rosen me propuso que él fuera a construir un órgano tuve que estudiar si la idea resultaba viable, dice. Entonces Rosen me llevó a la Academia de Música y a la sala “Bulgaria” para ver los otros órganos y me di cuenta de que aquellos instrumentos no eran accesibles para los niños. En cambio, en nuestro museo el instrumento lo podrán utilizar los jóvenes, al término de la jornada de visitas, para lecciones, ensayos, clases de maestría.

El organero búlgaro ya cuanta con el beneplácito de la profesora Neva Krasteva para el estreno de su “criatura”. El mismo se encargará de tocar algunas de sus composiciones.

Versión en español por Mijail Mijailov
Fotos: Diana Tsankova

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