Las relaciones entre Bulgaria y Macedonia registran auge pero persisten las polémicas histórico-ideológicas

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Foto: БГНЕС

El cuatro de febrero una delegación al frente con Zoran Zaev, primer ministro macedonio estuvo en Bulgaria para la celebración conjunta del 147 aniversario del natalicio de Gotse Delchev (revolucionario búlgaro que perteneció al movimiento independentista macedonio). Las expectativas anteriores a la visita apuntaban a que las conversaciones se centrarían en el terreno de la cooperación cultural y en las formas por dirimir las disputas históricas entre los dos países.

No obstante ello, fieles a su ya consagrado estilo de comportamiento pragmático, los primeros ministros de Macedonia, Zoran Zaev, quien antes de dedicarse a la política se desempeñaba como un empresario de éxito, y de Bulgaria, Boyko Borisov, patentizaron sus deseos de incrementar el intercambio comercial bilateral de los actuales 605 millones de euros al año, a más de mil millones de euros. A tal efecto Bulgaria pedirá a Bruselas autorizar la implementación de aranceles cero en el comercio bilateral. A estas alturas no se hará en este escrito un comentario de hasta qué punto ello resulta admisible, según las reglas de la UE. Sólo hay que destacar que en los 5 meses posteriores a la firma del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación entre los dos países, en agosto de 2017, el intercambio bilateral aumentó un 15 % y, después, hasta octubre de 2018, lo hizo en otro 10 %. Durante la visita se abordó una vez más el tema sobre el Corredor número 8. Ahora ya se está barajando una financiación concreta, se han asegurado 760 millones de euros para las obras de construcción de la largamente aplazada conexión ferroviaria, y la construcción de una autopista desde Skopje hasta la frontera búlgara. Con tono sosegado y sereno, Zoran Zaev anticipó desde Sofía la esperanza de que la República de Macedonia del Norte pueda entablar, en junio del año en curso, negociaciones sobre su adhesión a la UE. Al término de sus conversaciones en Sofía con Zoran Zaev, el primer ministro de Bulgaria, Boyko Borisov, resaltó cómo en el año 2017 nadie confiaba en que la ex república yugoslava pudiera zanjar con rapidez los contenciosos con Bulgaria y Grecia, y agregó que Bulgaria es el primer país en aprobar el proyecto del Protocolo para la Adhesión de Macedonia a la OTAN.

Los ministros de Cultura búlgaro y macedonio, Boil Banov y Asaf Ademi, respectivamente, justificaron las expectativas preliminares suscribiendo un extenso “Programa de Cooperación en el terreno de la Cultura”. Se espera que sea impulsada la colaboración en la esfera del teatro, las letras, la labor de las bibliotecas y museos, las bellas artes, la organización de exposiciones artísticas y festivales musicales, el cine, la música y la danza, las artes audiovisuales y la protección de los derechos de autor. Sin embargo, llamó la atención el hecho de que, sobre el telón de fondo de las comparecencias conjuntas optimistas en las ruedas de prensa, los comentarios de ambas partes sobre el trabajo desarrollado para paliar y zanjar las polémicas sobre la historia, resultaban más parcos. Los visitantes macedonios han prometido la restauración del monumento  de la Primera Guerra Mundial al coronel Konstantin Kavarnaliev, en la afueras de la localidad de Dojran. Ateniéndose a la cómoda fórmula, que de momento, sigue funcionando de “dejar la historia a los historiadores”, Borisov y Zaev no comentaron el retraso en la labor de la Comisión para la solución de problemas históricos en litigio. El Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación de 2017, impulsó la creación de una “Comisión Multidisciplinaria de Expertos en asuntos históricos y educativos de Bulgaria y la República de Macedonia”. Hoy, sin embargo, se hacen referencias a dos comisiones -una búlgara y, otra macedonia-, que hasta ahora han celebrado sólo tres sesiones conjuntas. Con el fin de satisfacer la curiosidad del púbico y mostrar que algo sí que se está haciendo, los expertos de la comisión han ocupado su tiempo en conceder entrevistas a los medios informativos en los dos países. No hay, sin embargo, un progreso visible, posiblemente porque las polémicas no sean históricas, sino ideológicas. La palabra “historia” significa buscar y estudiar hechos y, en este su acendrada forma la historia es una ciencia, pero las interpretaciones de los hechos que forman el tejido de la narración son siempre ideológicas. Es ahí precisamente donde surgen las polémicas. Las ideologías son criaturas de los políticos y los estadistas, y son únicamente ellos quienes las pueden cambiar de manera eficiente. De manera que la labor de la comisión encargada de zanjar disputas sobre la historia entre Bulgaria y Macedonia, independientemente de si estas polémicas puedan fracasar o coronarse de éxito, no concluirá sin la participación de los políticos. Serán ellos quienes decidan cuándo y cómo lo harán.

Versión en español por Mijail Mijailov

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