Stefan Pelev, un búlgaro que participó en la vida política de Escocia

Foto: Archivo personal

Según John R. R. Tolkien, “no todo el que deambula anda perdido”. El escritor británico tiene razón ya que cada persona quiere experimentar al menos una aventura en su vida. El periplo de Stefan Pelev en la vida empezó en su ciudad natal de Ruse (noreste de Bulgaria), donde terminó el bachillerato quinto entre los mejores alumnos en toda la escuela. Siendo todavía escolar participó en numerosas Olimpiadas de Historia y Geografía y ganó premios en cada una de ellas.

Decidió irse a Escocia donde fue admitido a estudiar Administración de Empresas y Relaciones Internacionales en la Universidad de Aberdeen. Fue incluido en una de las pocas cuotas asignadas a estudiantes de Europa del Este.
Refiriéndose al número de búlgaros en Escocia, Stefan dice que si bien no hay estadísticas oficiales, nuestros compatriotas suman entre 40 y 50.000 y se concentran en cinco grandes ciudades: la capital Edimburgo, Glasgow, Aberdeen, Dundee e Inverness. Para mantenerse, nuestros compatriotas se desempeñan en profesiones poco prestigiosas, tales como camareros, botones o cajeros, al igual que él mismo al principio. La vida en el Reino Unido tiene algunos detalles que cualquiera que desee perseguir el sueño de una vida más estable y feliz en la isla sería bueno que conozca.

Las especificidades son muy importantes porque la cultura en Escocia y en el Reino Unido, en general, es muy diferente a la nuestra
–dice Stefan– . Los búlgaros somos gente meridional acostumbrada a vivir con más soltura, somos más flexibles, mientras que las naciones nórdicas son más disciplinadas. Además, hay muchos obstáculos legales que bastantes búlgaros desconocen. Un gran número de personas se va al Reino Unido en busca de sustento y una vida mejor pero no sabe que hay que registrarse en la Oficina Nacional de Seguros. Allí se obtiene el número nacional de seguro que es obligatorio para comenzar a trabajar legalmente. Sin este número uno trabajaría en el sector “gris”.

Los escoceses, pese a tener concepciones y reglas distintas a las de los europeos del Este y de fiarse difícilmente de éstos, hacen ciertas excepciones, siempre y cuando los postulantes a un puesto determinado sean capaces de demostrar tener la competencia suficiente para el mismo. Stefan Pelev llegó a convencerse por sí sólo de ello cuando se enteró de que un diputado de Aberdeen solicitaba un practicante personal. El búlgaro fue elegido para ese puesto previa entrevista en la que tuvo que responder a preguntas de toda clase, relativas tanto a la historia de Escocia como a los objetivos y su desarrollo posteriores. Poco a poco, al secundar la actividad del diputado, Stefan acabó militando en su Partido Nacional Escocés.

La autonomía relativa le ofrece a Escocia la oportunidad de desmarcarse de algunas decisiones respecto a determinados problemas  tomadas en Londres. El ejemplo más palpable de los diferentes puntos de vista que tienen los gobernantes en Londres y Edimburgo fueron los resultados del referendo sobre el Brexit en el que un 62% de los escoses votaron a favor de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE).

Queda abierto el problema de qué ocurrirá con los ciudadanos búlgaros en el territorio de Gran Bretaña después del próximo 29 de marzo, fecha fijada para el abandono de la UE. Es una cuestión que aún no consigue tener una respuesta unívoca. Según Stefan Pelev, habrá, con toda seguridad, un período de adaptación tanto para los búlgaros residentes en el Reino Unido como para los que se irán en lo sucesivo a la isla. En sus declaraciones, la ministra búlgara de Exteriores, Ekaterina Zajárieva, ha manifestado reiteradamente que todos los búlgaros radicados en el territorio de Gran Bretaña, al igual que los británicos en Bulgaria deberán volver a registrarse. En lo que se refiere a los viajes de corta duración desde y al Reino Unido, la embajadora británica en Sofía, Emma Hopkins, ha aseverado que estos viajes se efectuarán sin precisar de visados pero que en los casos de una estancia superior a los 3 meses, los ciudadanos de la UE deberán cursar solicitud para obtener el respectivo permiso de residencia.

Versión en español por Daniela Radíchkova

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