Semana Santa en la antigua Nesebar

Cada ciudad tiene su belleza, su romanticismo y algo que la distingue de otras. La magia de Nesebar no es solo que está rodeada de mar y unida a tierra firme solo por una franja estrecha llamada "istmo", ni tampoco sus calles estrechas y empedradas ni su arquitectura antigua.

Antiguamente conocida como la ciudad que ama a Cristo, hoy, entrando en ella, desde el sur nos recibe la estatua de San Nicolás el Milagroso, y en el puerto pesquero del norte se yergue una gran cruz blanca que ilumina el mar por la noche.



En el barrio antiguo se pueden ver las ruinas de 12 iglesias antiguas y medievales, y se cree que la ciudad una vez tuvo una basílica, un obispado, más de 40 iglesias, capillas e incluso cerca de la ciudad  monasterios y comunidades de ermitaños, principalmente monjes seguidores del hesiquismo.



Nesebar, antiguamente llamada Mesembria, fue durante mucho tiempo una ciudad-Estado, y parece que todavía vive su propia vida. La única iglesia activa de la ciudad es la de la Asunción, que se terminó a finales del siglo XIX, cuando la ciudad estaba dentro de los límites de la Rumelia Oriental.



En esa iglesia, además de ricos ornamentos, hermosos frescos e iconos, un trono de gobernante con peces y leones realísticamente tallados, también es impresionante el matroneo (un tipo de balcón interior). En pocas iglesias ortodoxas hay este tipo de balcones, diseñados para las mujeres de la iglesia o al coro eclesiástico.



Al final del servicio religioso del Viernes Santo, los lugareños suben al balcón con su solista elegido por la escalera de madera, y juntos interpretan el último tercer canto de "Opelo Hristovo", la llamada "Canción de las generaciones". Anteriormente, los sacerdotes cantan  los dos primeros cantos alrededor de del sudario, que simboliza al sudario en el que se envolvió el cuerpo de Cristo tras ser bajado de la cruz. En la mayoría de los templos ortodoxos  los creyentes rodean la iglesia con velas encendidas siguiendo a los sacerdotes en una procesión de luto simbólico. En la península de Nesebar, que mide 850 metros de largo y 300 metros de ancho, rodean la ciudad. Este es el momento más oscuro para todos los cristianos: aquel en el que Cristo sufrió tanto dolor y tortura y fue crucificado como un ladrón. Al terminar el servicio religioso, la gente se retira a casa cabizbaja, como después de un funeral.



Los huevos se pintan al día siguiente por la mañana, si no se ha hecho ya el Jueves Santo. El Sábado Santo por la mañana se celebra misa, y luego todos se reúnen de nuevo en el templo a las 11 de la noche para celebrar la Resurrección. A medianoche todos están frente al templo a oscuras, esperando el Gran Acontecimiento. Con la nueva de la Resurrección y la llegada del fuego santo, las luces en el templo brillan con solemnidad. Antes de llevarlo al templo, el sacerdote se detiene en la puerta y dice: "Abríos, puertas del Paraíso, para que entre el Rey Glorioso". Se le responde: "¿Quién es el Rey Glorioso?". Eso se hace tres veces, después de lo cual las puertas de la iglesia se abren y el sacerdote entra a la iglesia cantando "Cristo ha resucitado". Los fieles se van pasando  entonces el fuego santo unos a otros. Así es como comienza la verdadera liturgia de la Resurrección, que es la única liturgia vespertina del cristianismo ortodoxo, y dura entre dos y tres horas.



Después de la misa, la gente ya puede degustar el pan de Pascua y los huevos que han traído. Se saludan diciendo "Cristo ha Resucitado", y también se oye "Christos Anestis" (lo mismo, en griego), ya que es tradición que en Pascua los colonos griegos de Nea Mesemvria visiten el casco histórico de Nesebar con motivo de las fiestas. También es posible escuchar los saludos de Pascua en otros idiomas, ya que hay muchos turistas y visitantes en la ciudad.



Finalmente, tras el servicio religioso, la gente lleva el fuego a sus hogares. En la puerta de entrada se hace la señal de la cruz con la vela encendida y entonces el fuego entra en la casa y así se santifica. La vela se deja arder hasta que se consuma. Así celebran los habitantes de Nesebar la mayor fiesta cristiana: la Pascua.

Versión en español por Marta Ros
Fotos: Ekaterina Ivanova y archivo

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