Belozem honra a sus cigüeñas con un festival

Hace mucho tiempo había un árbol en el pueblo de Belozem, en la provincia de Plovdiv, que extendía cada vez más sus ramas para hacer más acogedor el hogar de las cigüeñas. Pero tras la Primera Guerra Mundial, ese coloso, cuyo tronco no podían abarcar veinte personas y que no se doblaba bajo el peso de veinte nidos de cigüeñas, fue talado. Sin embargo, los pájaros siguieron regresando al pueblo. A día de hoy, las cigüeñas se apretujan en los altos tejados de la iglesia, la escuela, el centro comunitario y en los postes.




La cigüeña blanca es tan querida en Belozem que cuenta con su propio museo y festival.

Desde hace siglos, nuestras buenas vecinas encuentran aquí un lugar adecuado para anidar y reproducirse, viviendo en armonía con las personas que viven en los humedales a lo largo del río Maritsa, explica el alcalde de la localidad,  Iván Tachev. En esta zona se cultiva arroz desde hace siglos, y la cigüeña, un ave acuática que se alimenta de serpientes, ranas, lagartijas e insectos, se siente atraída por los campos de arroz.

El 18 de mayo los habitantes de Belozem se situarán en segundo plano para festejar y agradecer la presencia de las cigüeñas blancas, que cada primavera traen alegría, suerte y amor. Este 14º festival estará marcado por el desarrollo del ecoturismo. Los visitantes podrán ver la exposición de los pueblos de la red “Pueblo Europeo de las Cigüeñas”; aprenderán a crear una granja de lombrices rojas y un jardín de hierbas biológico; buscarán en el diario de los niños los pájaros que han elegido como hogar el tejado de la escuela y podrán fotografiar  una familia de cigüeñas local.

La novedad de este año es que organizamos un concurso internacional de dibujo infantil sobre el tema “La vida de una cigüeña", dice Iván Tachev. Nuestro pueblo es una de las poblaciones con más artistas, y tres de ellos elegirán los ganadores. También hemos pensado en otras cosas interesantes: un transporte ecológico de dos carros de caballos llevará a la gente a los humedales y a los lugares donde se alimentan las cigüeñas, y se ofrecerán platos de arroz típicos de la zona y queso fresco, brandy y vino caseros. Pero todo esto no tiene como objetivo el comercio, sino mostrar lo que producimos. Es simplemente nuestro pueblo, y aunque tenemos una industria desarrollada, las cigüeñas siguen con nosotros. La presencia de esta ave es un indicador de naturaleza preservada y de un buen lugar para vivir.



Además de la organización "Balcanes Verdes", también los alumnos de la escuela primaria del pueblo se ocupan de las cigüeñas. Los niños llevan un registro de cuándo llegan y se van las aves, y además, desde que hace poco pudieron adquirir un ordenador y una cámara en puestos benéficos retransmiten en Internet la vida de una familia de cigüeñas.

La tarea más importante para nosotros, los adultos, es criar a los niños en armonía con el medio ambiente, señala el alcalde. Y también enseñarles que no podemos vivir sin la naturaleza y sin los animales, porque todos somos hijos del planeta Tierra. Muy a menudo, las cigüeñas están a dos o tres metros de distancia de los niños en el parque de nuestra escuela. Las aves aterrizan sobre el césped, van a lo suyo y no huyen, porque nadie las molesta.



Actualmente se está construyendo en Belozem, con ayuda de la Fundación alemana “Euronatur”, un Museo de la Cigüeña Blanca. Así las exposiciones de las cigüeñas estarán todas reunidas en un mismo lugar, y también habrá un centro de información y rutas turísticas.



Tenemos una zona de humedales llamada “Kisimovi Dupki”, un oasis en las llanuras tracias, donde se puede pasar la noche en una caravana y ver muchas especies protegidas de animales acuáticos y aves
, continúa el alcalde. También contamos con una colección etnográfica, dos iglesias maravillosas, una católica y otra ortodoxa, y hay una ruta donde se puede ver dónde se alimentan las cigüeñas. Este proyecto financiará incluso varias bicicletas que estarán disponibles para uso de los turistas.

Antaño Belozem se llamaba “Gueren Kyoi”, lugar húmedo y desolado. La "blancura" de su nombre actual se debe al color de la tierra húmeda (en búlgaro, blanco es “byalo” y tierra “zemiá”, de ahí Belozem, “tierra blanca”). Pero quien haya estado alguna vez en Belozem puede entrever detrás de esa explicación un pico rojo, un ojo curioso y un ala blanca de cigüeña.

Versión en español por Marta Ros
Fotos: Archivo personal y kisimovidupki.com

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