Giuliano Montaldo, reputado director de cine italiano, que recientemente celebró su 80 aniversario, fue condecorado con el Premio del Ayuntamiento de Sofía por su destacada trayectoria en el cine. Montaldo llegó a Bulgaria para presentar en el Festival Internacional de Cine de Sofía, Sofia Film Fest, a dos de sus nuevas películas: “El oro de Cuba” y “Los demonios de San Petersburgo”. La primera cinta relata varios episodios dramáticos de la historia de Cuba, analiza el presente de la isla y revela las expectativas de los jóvenes cubanos. La segunda reproduce de manera maravillosa la historia de la vida de Fiodor Dostoievski, uno de los escritores más importantes de la literatura rusa y mundial. Con este filme el realizador prosigue su trabajo de películas anteriores dedicadas a personalidades fuera de lo común, de dramático destino como Marco Polo, Giordano Bruno, Saco y Vanzetti. Montaldo confiesa que la lectura de los grandes escritores rusos lo inspiró a rodar la película sobre Dostoievski.
"Cuando un adolescente crece con los libros, éstos quedan en su corazón", explica Giuliano Montaldo. "Es posible que uno no vuelva a leerlos, pero la atmósfera, el mundo que contienen no desaparecen. La vida de Dostoievski está llena de sufrimiento, pero también de esperanza. Fue un revolucionario condenado a muerte, pero su veredicto fue sustituido milagrosamente por la cadena perpetua en Siberia. Fue, también, un jugador con deudas enormes perseguido por sus acreedores. La primera vez que estuve en Rusia, prosigue el director cinematográfico, visité una de las casas en que había vivido Dostoievski. Allí vi hojas de papel escritas por él a mano, con letras minúsculas y sin ninguna tachadura. Porque él siempre trabajó con preocupación, bajo tensión, apresurado a terminar lo que escribía para poder pagar sus deudas. Dostoievski engañaba a su mujer. Era un hombre que tenía sus defectos y también sus méritos, era uno de nosotros, y al mismo tiempo un gran hombre. Odiaba la violencia. Siempre tuvo remordimientos y no pudo disfrutar de la vida".
Para el papel de Dostoievski Montaldo escogió a Miki Manojlovic, el actor favorito del afamado realizador bosnio Emir Kusturica.
“Él tiene una presencia muy fuerte, y con su mirada prácticamente perfora la pantalla”, dice el cineasta.
“En el cine los ojos son muy importantes. Cuando un actor dice “te amo”, o “te odio”, en primer lugar debe expresarlo con la mirada y luego con palabras. Bueno, si puede expresarlo únicamente con los ojos, mejor todavía”. Miki Manojlovic es conocido en Bulgaria por su papel protagónico en la película “El mundo es grande y la salvación acecha por todas partes”. La cinta fue la apuesta búlgara para el Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa para este año, y llegó a integrar la lista de los nueve pretendientes, de los que más tarde 5 fueron nominados. El filme búlgaro no encontró lugar entre ellos.
“Han hecho una película muy buena. Felicitaciones”, con estas palabras se dirigió Montaldo a Stéfan Kitanov, productor de la película, y Stéfan Komandárev, realizador de la misma, delante del público de Sofía.
La conexión búlgara en la obra de Giuliano Montaldo puede ser encontrada en el campo de la ópera. El trabajó con la célebre cantante búlgara, Gena Dimitrova, cuando puso en escena su espectáculo de “Turandot” en Arena di Verona. “Gena era divina”, afirma Montaldo.
Las películas del cineasta italiano han sido premiadas en varios festivales de prestigio. Entre ellas está la coproducción internacional de televisión "Marco Polo", rodada en 1982 en Europa y Asia, exhibida en 76 países (incluida Bulgaria), con 7 nombramientos y 4 premios Emma (los Oscar de la televisión de EEUU).
En 1999 Montaldo asumió la dirección de la gran compañía productora RAI Cinema. Las películas en cuyo proceso de filmación toma parte se convierten en éxitos de taquilla, cosechan premios por el mundo, ofrecen a la nueva generación de realizadores italianos la posibilidad de expresarse. En 2001 Giuliano Montaldo recibió la condecoración del Caballero de la Gran Cruz, que le fue concedida por el presidente italiano.
“Pienso que nuestra generación tuvo suerte”, dice el director de cine. “Fueron creadas obras cinematográficas de gran alcance. Ahora, gracias a las nuevas tecnologías, muchas de las viejas cintas han sido restauradas y las generaciones jóvenes pueden conocer mejor el Neorealismo de la década de los 50 y leer a través de ellas nuestra historia. Tengo la extraña sensación que hoy en día han privado al mundo del optimismo y la esperanza. Cuando un niño nace y crece sin optimismo ni esperanza, esto significa que se le ha privado también de su libertad. Lo que tenemos que hacer es devolverles a los jóvenes la esperanza de bienestar y de paz”, dijo en conclusión el cineasta italiano Giuliano Montaldo.
Versión en español de Daniela Radíchkova