Desde hoy hasta finales de enero el Museo Arqueológico de Sofía acoge una exposición fuera de lo común que invita a los visitantes a reflexionar sobre la tolerancia entre las diferentes religiones y etnias. Los más de 40 modelos arquitectónicos de iglesias, sinagogas, mezquitas y casas del Renacimiento Búlgaro son unas verdaderas obras del arte. “Nosotros no somos ni Picasso, ni Dalí, sino personas que quieren expresar una emoción y compartirla con el público”, dijo el Embajador de Italia en Bulgaria, Stefano Benazzo, que es uno de los autores de la exposición junto con otros tres artistas búlgaros: Plamen Ignátov, Vihren Mihailov y Todor Náchev.
Los autores de la exposición, de izquierda a derecha: S.E. el Embajador Stefano Benazzo, Todor Náchev, Plamen Ignátov, Vihren Mihailov
Los vecinos de la capital y de otras ciudades del país pueden gozar de perfectos modelos en miniatura del Arco de Constantino al lado del Coliseo, el Teatro Antiguo de la ciudad de Plovdiv, la Catedral de Santo Domingo en Sofía, la Sinagoga de Sofía, la Mezquita Tombul en Shumen, la Catedral de Notre Dame de Paris, de las maquetas de antiguas casas del Renacimiento Búlgaro de las ciudades de Melnik y Koprivstitsa y otras. Las replicas están elaboradas de madera, cerámica, cartón y cerillas, según la inspiración de los artistas. Predominan los modelos de iglesias ortodoxas búlgaras y de iconos. Entre las muestras, expuestas en las salas del Museo Arqueológico, destaca el modelo de Plamen Ignatov que ha conseguido con excepcional exactitud reproducir en su pleno esplendor el Monasterio de Rila, patrimonio de la humanidad de UNESCO. A conseguir esta perfección el autor ha dedicado 16 años de su vida y ha utilizado 6 millones de cerillas.
Modelo de la Sinagoga de Sofía y copia de la Iglesia de madera de Borgund
“Es una exposición sobre la tolerancia étnica, religiosa y lingüística”, dice el Embajador Benazzo que es el organizador del evento. Según él, en Bulgaria la tolerancia no es una idea teórica, sino es real y sincera. La tolerancia es parte integrante del ADN de la sociedad civil búlgara y tiene una tradición muy antigua y sólida, arraigada en nuestra compleja historia.
© Foto: Венета Николова
La catedral San Baisilio de Moscú, 1557
“En realidad, este es el sentido de esta exposición, hacer que las personas mediten sobre la tolerancia”, dijo Su Excelencia Stefano Benazzo en la entrevista para Radio Bulgaria en la cual prefirió hablar no como embajador, sino como artista: “Esta exposición ve la luz de una manera muy natural. La idea era juntarnos para exponer nuestras obras que al principio representaban réplicas en miniatura de iglesias y catedrales cristianas. Luego se nos ocurrió añadir sinagogas y mezquitas, y también casas. Porque una casa está también llena de carga emocional y espiritual. En cada casa, independientemente de la religión de sus dueños, siempre hay símbolos religiosos. A la derecha de la entrada principal en las casas cristianas ortodoxas está situado el iconostasio, en las casas católicas podrán ver la Crucifixión de Jesús, en las casas musulmanas muy a menudo hay Sagradas Escrituras, en las judías en el portal hay un signo que muestra que es una casa judía, etc. Es importante la emoción con la que hemos trabajado y la que queremos trasmitir a los visitantes de esta exposición.”
© Foto: BGNES
La Mezquita Tombul en Shumen, 1744
¿Su Excelencia, que le ha movido a organizar semejante exposición en la que participa también Ud., con sus modelos de templos? “El haber organizado esta exposición, que expresa mi opinión positiva de Bulgaria, significa que definitivamente algo me ha impresionado aquí. Además, los búlgaros poseen un excepcional potencial cultural. En Bulgaria hay tantos sitios de interés cultural: empezando por la ciudad danubiana de Vidin en Bulgaria occidental y llegando al Mar Negro, por todas partes hay monumentos históricos y culturales de todas las épocas que son de gran interés. A pesar de que una parte de éstos no está restaurada, todos ellos son accesibles para los turistas. Lo mismo es válido para Italia. Nuestros países no tienen una riqueza de recursos naturales, pero sí un patrimonio histórico-cultural muy antiguo y hay que aprovecharlo al máximo para atraer inversiones y mejorar el estado de esos monumentos”.
© Foto: BGNES
La Iglesia Sveta Petka, 1257
Versión en español por Ruslana Váltcheva
Fotos: Veneta Nikólova