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publicado lunes, 23 de enero de 2012 15:19
Radio Bulgaria Economía

La Central Nuclear de Bélene con nuevos inversores 

© Foto: Tania Harizánova

En el correr de esta semana debería esclarecerse la cuestión sobre si continuará la construcción de la Central Nuclear de Bélene
La compañía finlandesa Fortum quiso comprar el 20% del proyecto de la nueva Central Nuclear de Bélene, en el norte de Bulgaria. Representantes de esa sociedad, que gestiona varias instalaciones nucleares, llegan esta semana a Bulgaria para discutir las posibilidades de aumentar su participación en el proyecto de Bélene. La compañía francesa Altran Technology tal vez participe con un 10% en el proyecto de construcción de la segunda Central Nuclear de Bulgaria. Según datos preliminares, la parte rusa quedará con una participación del 15%. Así se cumplirá el requisito de Bruselas de que en la construcción de la central participen un mayor número de accionistas. Lo más importante es que el inversor europeo ha expresado su deseo de financiar la participación búlgara en Bélene, que es del 51%. Estos días se espera la llegada a Sofía de representantes del inversor. Esta semana se sabrá definitivamente si se iniciará la construcción de la central nuclear o no.

Los antecedentes
En 2006 la Compañía Nacional de Electricidad firmó un contrato con la empresa rusa “Atomstroyexport”, ejecutora de la construcción de la Segunda Central Nuclear. Inicialmente se estimaba que la construcción de la Central de Bélene tendría un coste de unos 4 mil millones de euros. Se esperaba que el primero de los dos reactores nucleares fuera construido hasta finales de 2012. Mientras en el espacio público se intercambiaban opiniones como “¿tiene sentido la construcción de una segunda central nuclear en Bulgaria?” o “esta central aumentaría la dependencia búlgara de Rusia”, el inversor estratégico RWE se negó a participar en el proyecto, a pesar de su compromiso de financiar el 49% de la construcción de la central. Las negociaciones se ralentizaron y durante un largo período faltaba un nuevo inversor estratégico. Mientras tanto, a consecuencia de la inflación, la parte rusa aumentó el precio del proyecto a 6,3 mil millones. El gobierno búlgaro tuvo una enérgica reacción y expresó su desacuerdo con el modo de que la parte rusa calculaba el precio.

Así se llegó a la creación de una compañía para el proyecto en que el paquete de control del 51% pertenece a Bulgaria y el 40 al 45% de las acciones es de la corporación estatal rusa Rosatom, propietaria del constructor. Como accionistas con un 1% de participación se incorporaron a compañía para el proyecto la empresa finlandesa Fortum y la francesa Altran Technoloy. Conforme al memorando, las dos se reservan el derecho de aumentar su participación en el proyecto por cuenta de la parte búlgara o rusa. La opción de los finlandeses es hasta el 25%. Los franceses planteaban hasta el 5% de participación. Rusia tiene interés en desarrollar proyectos energéticos en Europa. Por eso Rosatom propuso incluso financiar al 100% el proyecto, manteniendo Bulgaria el paquete de control. El acuerdo entre Sofía y Moscú tiene 14 anexos hasta el momento. El plazo del último vence el 31 de marzo de 2012. Hasta entonces el banco londinense HSBC, consultor del proyecto, deberá presentar su análisis de la necesidad una nueva central nuclear en la economía búlgara.

© Foto: Tania Harizánova


Opiniones
“El proyecto será aprobado o rechazado a base de la evaluación de su eficiencia, precio y seguridad”, ha comentado el primer ministro búlgaro Boiko Borisov. Por su parte el ministro de Economía y Energía, Traicho Traikov, continúa respaldando la tesis de que la instalación de potencias adicionales en la primera Central Nuclear búlgara, la de Kozloduy, es una opción más barata y eficiente que la construcción de una segunda central nuclear.

Según fuentes de Radio Bulgaria, sin embargo, se trata más bien de una decisión política que económica. Bruselas no está de acuerdo con la estructura del proyecto en la que el inversor, ejecutor y tecnólogo es siempre Rusia. Además, la Unión Europea se muestra escéptica en cuanto a la seguridad de los reactores rusos. Las pruebas de estrés a que fueron sometidas todas las instalaciones nucleares en la Unión Europea de cara a la sostenibilidad ante desastres naturales después de la avería en Fukushima, señalan que la Central Nuclear de Bélene resistiría un terremoto en un 40% más fuerte que los posibles terremotos reales en la zona. La corporación estatal rusa Rosatom ha destacado que la central está proyectada para resistir a un golpe de avión cuyo peso sea de 400 toneladas y a cambios de temperatura de los 60 grados bajo cero a los 60 grados centígrados sobre cero.

Independencia energética
En cuanto a la independencia energética de Bulgaria, algunos analistas opinan que al construir la Central Nuclear de Bélene el sector de energía búlgaro dependería en un 80% de las tecnologías y los recursos energéticos rusos. Según datos de Eurostat, la dependencia de Bulgaria en el momento actual se calcula en un 60%. Según expertos en energía, si la Central de Bélene se construyese, habría anualmente un superávit de electricidad hasta 12 mil GWh. En caso de que el proyecto no se realice, Bulgaria sufriría una escasez de electricidad de 3 mil GWh ya en 2015 cuando deberán dejar de funcionar las centrales termoeléctricas a carbón.

Versión en español por Vésela Petrova

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