Habiendo sido uno de los grandes exportadores de frutas y hortalizas en el siglo pasado y en el anterior, Bulgaria es hoy en día un país con saldo negativo en esta área. La reforma agraria relacionada con la restitución a los propietarios o sus herederos de las tierras, enajenadas e incluidas en cooperativas durante el comunismo, que se ha prolongado más de dos décadas, ha causado daños graves a la agricultura búlgara en general y, sobre todo, al área, tan sensible, de la producción de frutas y hortalizas. Un golpe adicional ha sido la transición del sector hacia la economía de mercado sin ningún tipo de apoyo, por parte del Estado, a los fruti y horticultores.
Durante el año en curso por primera vez Bulgaria ha decidido apoyar este sector en peligro de extinción. A los productores de frutas y verduras han sido destinados 12 millones 500 mil euros, de los que, 7,5 millones son subsidios europeos y los 5 millones restantes provendrán del presupuesto público. La ayuda será en función de la cantidad y la calidad de la producción, y no será pagada como hasta ahora, por área labrada. Los pagos directos por área labrada resultaron ser poco productivos, en los sectores de fruti y horticultura en Bulgaria debido a una serie de características especificas, entre las cuales están el alto fraccionamiento de la tierra y el bajo nivel de asociación de los productores en este sector.
Desde el inicio del funcionamiento de los fondos de la Política Agrícola Común en Bulgaria, en el año 2007, los productores de frutas y verduras han recibido sólo el 8% de los subsidios europeos asignados al país por área labrada. Sin embargo, las inversiones en este tipo de agricultura son mucho más significativas que las que deben hacer los productores de cereales, que han recibido la mayor porción de los pagos directos.
¿Será 2012 el año de los productores búlgaros de frutas y hortalizas?
Probablemente no, ya que los subsidios que les han sido asignados son muy modestos. “Poco es mejor que nada”, comenta en la prensa el presidente de la Unión de Productores de Frutas y Hortalizas, Slavi Trifonov. Sin embargo, este año puede ser el “principio del fin” de la tendencia negativa al descenso sostenido de un sector que en el pasado reciente fue emblemático para Bulgaria. Antaño jardineros búlgaros emigrantes enseñaron este oficio a los países del curso medio del río Danubio. Las frutas y hortalizas búlgaras, en la medida en la que todavía se pueden encontrar en el mercado búlgaro, son de las variedades autóctonas, con excelentes calidad y sabor. El sabor que la mayoría de los europeos recuerdan de su infancia y que ya casi no se puede encontrar en los mercados internacionales.
Si desean probar estas delicias, venid a Bulgaria. Sin embargo, frutas y verduras con auténtico sabor y aroma se pueden comprar más bien de alguna abuelita que los cultiva en su huerta y vende a los transeúntes, y no en los mercados y los supermercados. Ahí empiezan a predominar las frutas y verduras de importación conocidas en todo el mundo de excelente aspecto y una caducidad de envidia pero carentes de sabor. La situación con la producción de frutas y hortalizas en Bulgaria en la actualidad no es alentadora. Por esta razón es muy importante que la tendencia negativa sea parada lo antes posible.
“En 1989 las tierras sembradas con verduras en Bulgaria eran cerca de 170 mil hectáreas, y en 2006 disminuyeron a 70 mil hectáreas”, dice Plamen Dimitrov, director ejecutivo de la Asociación Búlgara de los Productores de Cultivos de Invernaderos. “En las frutas en 1989 fueron 112 mil hectáreas y en 2006 quedaron sólo 37 mil hectáreas”. Aunque a ritmos más lentos, el sector continúa desangrándose también después de 2006. Según datos del Ministerio de Agricultura y Alimentos, en el periodo 2009-2011 la producción bruta del sector se ha reducido en 15% como media.
Aún así, en 2011 ha habido un hecho positivo hasta cierto punto: según la estadística, en los primeros 8 meses del año las exportaciones de hortalizas frescas han aumentado en 38,4% sobre base anual. Sin embargo, un análisis más detallado demuestra que el aumento se debe a la exportación de maíz dulce que es más bien un cultivo cerealero. En las hortalizas tradicionales la situación es totalmente distinta: la exportación de tomates, por ejemplo, se ha reducido a la mitad, de los pimientos aún más, en 70%. En estas circunstancias la situación con las frutas parece casi optimista: ha habido un aumento de las exportaciones de 0,1%.
Aparte del prometido acceso por primera vez a subsidios europeos en función de la cantidad y calidad de las frutas y hortalizas producidas, los jardineros búlgaros podrán aprovecharse en mayor medida del programa para el desarrollo de las regiones rurales en su capitulo de “Modernización de las fincas agrícolas”, informa Svetlana Boianova, vice ministra de Agricultura y Alimentos.
Versión en español por Ruslana Váltcheva