Más de diez mil millones de metros cúbicos de gas natural guarda el subsuelo de la aldea de Devenci, próxima a la ciudad de Pleven, en el centro-norte de Bulgaria. De aquel yacimiento se pueden extraer hasta mil millones de metros cúbicos de gas al año, cantidad equivalente al 33% del consumo nacional. La explotación del yacimiento podría comenzar ya este año. Este tema es especialmente sensible para Bulgaria porque el 90% del combustible azul que consume es importado de Rusia. La extracción de gas natural en territorio nacional haría el país más independiente ante los proveedores externos de energía primaria. De momento el gas extraído en territorio nacional cubre entre el 10 y el 15% del consumo nacional. El nuevo yacimiento está siendo explorado por la compañía norteamericana Transatlantic, que ha depositado en el Ministerio de Economía una solicitud para el registro económico del gas descubierto. Los pronósticos de los expertos señalan que las reservas de combustible azul podrían llegar a los 12 mil millones de metros cúbicos.
Según el ministro de economía, Traicho Traikov, de este yacimiento se podría extraer hasta el 40% del combustible azul utilizado en Bulgaria. Las estimaciones del Ministerio de Economía y Energía señalan que en 2011 el consumo de gas natural en el país fue de casi 2400 millones de metros cúbicos. La extracción de gas en territorio nacional cubre 300 millones de metros cúbicos del consumo anual, con gas extraído principalmente de los yacimientos en el fondo del mar Negro en proximidad a la ciudad búlgara de Kavarna, donde en la actualidad opera la compañía escocesa Melrose.
Se extrae gas también de los yacimientos en las localidades de Gorni Dabnik y Dolni Dabnik, Tyulenovo, Butan, Dolni Lukovit y otras, pero se trata de yacimientos pequeños que no inciden sustancialmente en el consumo de combustible azul. El precio del gas del nuevo yacimiento sería inferior en un 30 a 40% al precio de mercado ya que los gastos son más bajos en comparación con los que inciden en el coste del combustible transitado desde Rusia, ha dicho el ministro de Economía, Traikov. El beneficio que tendría Bulgaria se expresaría en una disminución de la dependencia ante el gas ruso, pero tendría también dimensiones netamente financieras, en concepto de las tasas que el concesionario pagaría al Presupuesto Público y también en concepto de los nuevos puestos de trabajo que abriría.
Bulgaria podría ampliar el abanico de yacimientos de gas propios al explotar también los de gas de esquisto. No obstante, las organizaciones ecologistas se oponen a esta idea ya que, en su opinión, los sondeos contaminarían las aguas subterráneas. “Los riesgos no pueden ser comentados sobre la base de conclusiones virtuales”, ha alegado el ministro de Economía, Traikov; en su opinión riesgo sí existe, pero es un riesgo que podría ser previsto y gestionado.
“El accidente en el Golfo de México no ha puesto fin a la extracción de petróleo”, ha comentado Traicho Traikov, y la estrategia de renunciar a la idea por el mero hecho de que exista riesgo no es operante. El ministro Traikov calificó de “contrarrevoluciones antiesquisto” los intentos de decretar la prohibición total de la explotación del gas de pizarra, porque al implementar por ley la prohibición de explotar el gas de esquisto Bulgaria encajaría pérdidas por el hecho de no poder explotar la riqueza de su propio subsuelo. En opinión del ministro Traicho Traikov, hace falta un serio debate sobre lo que debería comprender la moratoria reclamada por los ecologistas.
Por su parte, múltiples expertos y ciudadanos han remitido una carta abierta al primer ministro y al Parlamento reclamando que no sea decretada moratoria a la extracción de gas de pizarra en Bulgaria. Uno de sus argumentos es el precio del gas. El precio del gas natural nacional es hasta un 30% más bajo del precio del gas comprado en Turquía, Grecia, Alemania, Holanda y otros mercados gasísticos, señalan expertos, que han calculado que Bulgaria pierde entre 150 y 200 millones de euros al año, que quedan para el proveedor o bien para los países cuyo territorio cruzan los gasoductos.
Semejantes protestas impiden encontrar alternativas para diversificar el mercado gasístico de Bulgaria, destacan entendidos. Los países de esta región desarrollan intensamente los estudios en torno al “gas no convencional o alternativo”, siendo particularmente activas en este sentido Polonia, Rumanía, Ucrania y Turquía. Bulgaria se rezaga en esta materia no sólo a nivel legislativo sino también en su esfuerzo por acaparar inversiones de riesgo para este sector.
Una de las prioridades de la Estrategia 2020 en materia de Energía es la independencia energética del país. Las prospecciones y la extracción de gas natural, y los sondeos efectuados en el mar Negro figuran como una importante oportunidad de limitar el monopolio del gigante gasístico ruso Gazprom, y las zonas del mar Negro en que se realizan las prospecciones y los sondeos son denominados por los expertos “la bella durmiente de la Energía de Bulgaria”.
Versión en español por Raina Petkova