Tras el M11 en Madrid, en 2004, y el atentado en Londres, en 2005, otro país más, miembro de la UE, Bulgaria, ha sido blanco del terrorismo internacional. El atentado perpetrado contra ciudadanos israelíes en la tarde de ayer en el Aeropuerto de Burgas, en el que perdieron la vida 8 personas y más de 30 resultaron heridas, ha trazado una línea divisoria entre la vida real y la presunción de Bulgaria, hasta ahora, de ser “un oasis de la tranquilidad”.
Seis víctimas de origen judío colocaron a este país en la lista de estados en que han sido realizados atentados contra israelíes. La oleada de semejantes atentados va cobrando fuerza últimamente. En lo que va de año han sido atacados funcionarios de las embajadas de Israel en la India y Georgia; han sido frustrados atentados en Tailandia, Azerbaján y Chipre. Lamentablemente, el de Burgás se ha hecho realidad.
¿Por qué fue escogida precisamente Bulgaria? Tal vez por el hecho de que en los últimos dos años, según el director del centro de Estudios del Oriente Próximo, Mohd Abuasi, este país ha asumido una postura en el conflicto del Oriente Medio de apoyo, en varias ocasiones, a Israel, lo cual no ha sido acogido positivamente por las demás partes del conflicto. Además, se ha intensificado significativamente la cooperación militar entre Bulgaria e Israel. Tampoco es casual la opción por el aeropuerto de Burgas. Allí se produce una concentración de gran número de turistas israelitas, y en proximidad hay un importante polígono militar, el de Novo Selo, en el que reciben formación y entrenamiento militares búlgaros y norteamericanos en forma conjunta, y es un hecho harto conocido que para el mundo árabe radical EE UU es el enemigo principal.
De momento ninguna organización se ha responsabilizado del atentado. No obstante, el ministro de Exteriores de Israel, Aviador Liberman, ha declarado de modo categórico que, según información verificada, el atentado es obra de la organización chiita libanesa Hisbula, con apoyo de Iran. Bulgaria hará todo lo necesario para que los culpables de la tragedia de Burgas sean descubiertos y castigados, manifestó el presidente búlgaro, Rosen Plevneliev. Sin embargo esta tragedia es una prueba más de que en la época de globalización no existen países ni pueblos invulnerables y a salvo, y que los blancos del terrorismo pueden encontrarse por todo el mundo.
Versión en español de Raina Petkova