Introducir un impuesto europeo sobre las transacciones financieras y crear una base común del impuesto corporativo es en lo que insisten Paris y Berlín días antes de la discusión del pacto de estabilidad financiera en la Cumbre de la UE el 30 de enero. Las directivas europeas, sin embargo, no la acogen con alegría todos los países de la UE. El mayor enemigo del conocido como “impuesto Robin Hood” es Gran Bretaña. Irlanda tampoco quiere renunciar al bajo impuesto corporativo de 12,5%. La República Checa, por su parte, va a realizar un referéndum para decidir si tiene que asociarse al nuevo pacto fiscal de la UE. El proyecto final del pacto tiene que estar listo hasta el 20 de enero para que los líderes de los países miembros de la UE puedan analizarlo antes de la reunión en Bruselas.
¿Cuál es la postura de Bulgaria?
Nuestro país no está de acuerdo, categóricamente, con la introducción de unos tipos impositivos unificados. El gobierno se opone a la obligación de los países de adoptar una “harmonización de las bases impositivas”, Diez países que no son miembros de la Zona Euro han recibido sendas cartas del ministro de Finanzas búlgaro, Simeón Diankov, en las cuales él propone que se suprima el texto sobre la harmonización económica y tributaria. En el último borrador del proyecto del Pacto de Estabilidad Financiera se han introducido compromisos, inaceptables para Bulgaria, relacionados con la coordinación de las políticas económicas. Bulgaria insiste en que se mantenga el requisito de disciplina fiscal que prevé que el déficit presupuestario no supere el 3% del PIB, y las deudas públicas no superen el 60% del PIB.
En caso de que los textos que tratan de una base impositiva común y un impuesto sobre las transacciones permanezcan, Bulgaria firmará el documento común pero con una cláusula de no participación en los capítulos del pacto con los cuales no está de acuerdo. El ministro Diankov ha propuesto que los capítulos controvertidos se conviertan en el punto numero uno de la agenda de la reunión de los ministros de Finanzas de los países que no pertenecen a la zona del Euro que tendrá lugar el 23 de enero. Bulgaria insiste en que todos los países no miembros de la Zona del Euro y que firmarán el pacto de estabilidad financiera, reciban el estatuto de observadores y participen en las reuniones informales de los países que han adoptado el euro. La razón de la reacción violenta por parte de Bulgaria es que Paris y Berlín han cambiado en el último momento determinados capítulos del proyecto. De esta manera, en vez de la versión inicial de un acuerdo de una unión económica más fuerte, el pacto está lanzado ya como un acuerdo de estabilidad, coordinación y gestión de la zona del Euro.
¿Qué es lo que gana y qué es lo que pierde Bulgaria de los cambios en el pacto fiscal europeo?
Si se introduce el tipo impositivo común, Bulgaria perderá una de sus ventajas en la UE. Porque actualmente este país tiene el impuesto corporativo más bajo, de un 10%. El aumento de los impuestos repercutirá en forma automática en las condiciones, ahora favorables, para hacer negocios en Bulgaria. Y repelerá los capitales extranjeros. Con respecto al impuesto bancario los expertos aseguran que los bancos simple y llanamente aumentarán las comisiones y el impuesto por las transacciones lo pagarán los clientes. Los recelos del gobierno búlgaro se relacionan con el hecho de que la implementación de este impuesto bancario provocará la fuga de los inversores de Europa en general y, desde luego, en Bulgaria. Es que este país se propone a traer dinero fresco por su política fiscal estable, sus buenos indicadores macroeconómicos, su baja tasa inflacionaria y sus impuestos igualmente bajos. Según la CE, se espera que 60 000 millones de euros sean recaudados al año por el pago de este impuesto. En Bulgaria serán básicamente los fondos de pensiones y las compañías de seguros las entidades afectadas por este impuesto. Según los expertos, a raíz de la implementación de este impuesto se contraerán el mercado y el sector económico búlgaros, y una parte de las compañías probablemente abandonen Bulgaria para ahorrarse este nuevo fardo fiscal.
Versión en español por Ruslana Váltcheva