Muchos de los hospitales búlgaros están al borde de la quiebra debido al escaso número de pacientes que atienden, la inexistencia de los especialistas que se necesitan y también a la carencia de recursos para el mantenimiento de los centros sanitarios. Estas circunstancias imponen la necesidad de reformar los hospitales y desglosarlos en unidades más pequeñas para facilitar el acceso de la población local a servicios sanitarios de calidad.
En el período 2007-2013 Bulgaria ha programado cerca de 145 millones de euros del Programa Operativo de Desarrollo Regional para remodelar los hospitales búlgaros. Los establecimientos sanitarios serán reestructurados y modernizados para convertirse, según el modelo europeo, en centros médicos con diez camas, ambulancia y laboratorio para la prestación de servicios médicos primarios a la población.
En 2011 el Ministerio de Desarrollo Regional firmó con el Ministerio de Salud Pública contratos, por valor de 65 millones de euros, para la reforma y remodelación de los hospitales públicos. Otros 70 millones de euros han quedado reservados para que hospitales municipales grandes y pequeños, así como los dispensarios oncológicos, puedan concursar para obtener financiación para modernizarse. Ya han sido aprobados siete proyectos de estas características.
En la víspera de 2012, siete pequeños municipios recibieron sendos cheques, cada uno por valor de 2 millones de euros, para remodelar sus hospitales. Serán firmados contratos similares con los antiguos dispensarios oncológicos y con grandes hospitales municipales por un valor total de 45 millones de euros.
“Muchas veces se ha planteado la cuestión de lo que hace el Estado en apoyo a la sanidad municipal, aunque la sanidad no puede ser dividida en municipal, urbana ni rural”, expresaba el ministro de Salud Pública, Stéfan Konstantinov, en el acto de firma de los contratos con los primeros siete hospitales municipales. Estos contratos son un ejemplo del esfuerzo del Estado por garantizar idénticas condiciones a todos los ciudadanos en territorio de Bulgaria y su igual acceso a la asistencia sanitaria. Estos siete hospitales han demostrado su vitalidad, no obstante el difícil período que estamos viviendo a causa de la crisis. El dinero europeo les vendrá muy bien para renovar sus equipos y mejorar las condiciones para la atención al paciente”.
En entrevista a Radio Bulgaria Dimitar Érmov, que desde hace 6 años tiene a su cargo la gerencia del hospital de Svilengad, situada en proximidad a la frontera con Grecia y con Turquía, en el sudeste de Bulgaria, explica cómo será utilizado el dinero europeo que ha sido asignado a ese centro sanitario.
“En nuestro caso concreto compraremos un nuevo aparato de tomografía computerizada para implementar la exploración por este medio moderno. Adquiriremos nuevos aparatos para el laboratorio clínico, diez nuevos desfibriladores, electrocardiógrafos, aparatos respiratorios y anestesiológicos, así como aparatos de fisioterapia y rehabilitación para la sección de tratamiento de convalecencia, y nuevos aparatos de hemodiálisis. Ya tenemos licencia y una sección de terapia de convalecencia, con 10 camas, pero estas terapias no han sido incluidas aún en las vías clínicas debido a lo cual, para recibir estas terapias, los pacientes han de pagar un precio establecido por el Ministerio de Salud Pública que, sin embargo, es insuficiente para cubrir los gastos. Concluida su terapia activa, los enfermos deben continuar su tratamiento unas 5 a 6 semanas. La mayor parte de los aparatos que adquiriremos serán para el Hospital de Tratamiento Activo”.
¿Cuál es nivel de tratamiento ofrecido por el hospital de Svilengrad en comparación con el de los países vecinos y cómo ve el gerente de este centro sanitario su futuro desarrollo?
“He visitado recientemente el hospital de Dimotika, en Grecia, al que me invitaron para conocerlo. Es el único hospital a una distancia de 180 kilómetros de la frontera con Grecia, cerca de Alexandroupolis. El nuestro no cede en nada al hospital griego, que atiende una zona mucho más extensa. Nos diferenciamos en un solo parámetro: ellos tienen una mayor plantilla. Los especialistas que hacen falta son reclutados para ese hospital de los centros médicos más pequeños y así se crean mejores condiciones para el tratamiento de los pacientes. He visitado varios países europeos pero no he conocido hospitales municipales análogos al nuestro. Muy cerca de Svilengrad está la ciudad de Edirne, en Turquía. Allí existe una gran universidad de medicina, de muy alto nivel, pero no hay pequeños hospitales municipales. Además, el sistema de funcionamiento de los hospitales turcos es diferente. Allí tienen varias Aseguradoras de Salud con las que se firman contratos, y la estructura de los hospitales es diferente. Existen, por ejemplo, secciones mixtas, en las que se encuentran hospitalizados juntos niños y mayores. Esto no es posible en Bulgaria. Nuestro propósito es trabajar, en un futuro, a través del Programa de Cooperación Transfronteriza en proyectos conjuntos con la ciudad griega de Dimotika. Ya hemos sostenido una primera reunión y habrá más encuentros para identificar los programas y proyectos en que podríamos colaborar y enriquecernos mutuamente”.
Versión en español por Raina Petkova