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publicado miércoles, 01 de febrero de 2012 14:32
Radio Bulgaria Sociedad Bulgaria en la Unión Europea

Bulgaria teme una competencia desleal en el comercio de huevos 

© Foto: BGNES

Recientemente la Comisión Europea lanzó un ultimátum a 14 países de la Unión Europea instándoles a que aplicaran en los términos más breves posibles la directiva europea sobre las gallinas ponedoras. Según este reglamento aprobado ya en 1999, desde el 1 de enero de 2012 las gallinas ponedoras deberían ser criadas en forma “humanitaria”, o sea, en jaulas agrandadas de capacidad de 750 centímetros cúbicos como mínimo. Bulgaria es uno de los países que se están rezagando en la aplicación de este directiva que provoca cierta perplejidad en el europeo de a pie. No obstante, ahora Bulgaria se encuentra muy cerca de la aplicación total de la directiva. Sólo 10 del total de 121 granjas avícolas en este país no se ajustan aún por completo a las exigencias.

En reunión del ministro de Agricultura y Alimentos Miroslav Naidenov con la organización gremial de los avicultores nacionales se ha precisado el calendario con vistas a eliminar el problema: “Tanto la organización gremial de los productores de huevos como la Asociación Nacional para los Alimentos nos han asegurado que hasta finales de mayo las exigencias serán cumplidas. O sea, a partir de junio, mes en el cual se espera la visita a Bulgaria de una misión de la CE, ya habremos cumplido las condiciones. Espero que el iniciado procedimiento de advertencia contra Bulgaria no desemboque en sanciones financieras. Hasta ahora en Bulgaria casi medio millón de gallinas ponedoras están siendo criadas todavía en jaulas que no se ajustan a los requisitos de la directiva europea”.

Bulgaria ha pagado un alto precio por adecuar sus granjas avícolas a las exigencias de la directiva sobre las gallinas “felices”. En 2007 funcionaban en el país granjas en que se criaban casi 11 millones de gallinas ponedoras. Muchas de estas granjas carecían de recursos financieros para adaptarse y cerraron sus puertas. En la actualidad hay un centenar de granjas transformadas casi íntegramente en conformidad con el nuevo reglamento. Por esta razón, Bulgaria no teme sanciones por incumplimiento del reglamento europeo para las gallinas “felices”. Los recelos de los avicultores búlgaros son de otra índole. Temen la competencia desleal de colegas suyos de otros países que, al parecer, no llegarán a cumplir pronto las exigencias y les harán dúmping por mucho tiempo más al comercializar huevos de gallinas criadas en jaulas angostas a los precios para huevos de gallinas “felices”, sin haber invertido ni céntimo en nuevo equipamiento. Los primeros intentos ya se han registrado.

“Desde la entrada en vigor del reglamento, a comienzos de 2012, hemos ido efectuando inspecciones masivas en la red comercial y se ha registrado inmediatamente el primer intento de confundir al consumidor”, señala el ministro de Agricultura y Alimentos. “En el mercado búlgaro se ha comprobado la existencia de huevos procedentes de gallinas criadas en forma convencional y comercializadas, lamentablemente, por una importante cadena comercial. En envases de una decena de huevos, procedentes de Polonia, se ofrece una extraña mezcla de huevos de gallinas “Felices” y de otras criadas en forma convencional e incluso hay huevos sin ningún sello. Así esos huevos que no se ajustan a los requisitos de la directiva europea son comercializados en el mercado búlgaro en vez de destinarse a un procesamiento térmico. Los huevos, desde luego, no son peligrosos pero se viola el reglamento y esto genera una competencia desleal que puede darle la puntilla a los avicultores búlgaros”.

El mencionado lote de huevos fue decomisado y destruido ya que desde el 1 de enero de 2012 los huevos de gallinas criadas en jaulas estrechas no se pueden vender en las tiendas de víveres sino que se destinan exclusivamente a su procesamiento industrial.

Iván Ángelov, presidente de la organización gremial de los productores búlgaros de huevos dice que es imposible que los avicultores nacionales lleven al engaño a los consumidores búlgaros: “Es que en Bulgaria el control ha sido extraordinariamente reforzado. En la decena de granjas en que las gallinas son criadas todavía en jaulas angostas y en otras más grandes hay inspectores veterinarios las 24 horas quienes vigilan que los huevos de gallinas de jaulas estrechas se destinan únicamente a una transformación industrial. Reclamamos medidas adecuadas también por parte de los países que son productores importantes de huevos pero que han adaptado a la directiva europea sus instalaciones avícolas en un 50% o en un 15%. En la vecina Grecia el 90% de las aves están siendo criadas aún en las jaulas antiguas, en Polonia sólo se ha modernizado la mitad de las granjas. En España casi un 85% de las ponedoras está siendo criado en jaulas antiguas”.

Versión en español por Mijaíl Mijailov

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