Recientemente la Comisión Europea valoró en forma positiva los planes nacionales de los países comunitarios tendentes a la integración económica y social de los romaníes, en conformidad con la Estrategia Marco aprobada el 5 de abril de 2011. En virtud de ésta existen 4 ámbitos clave para reducir la distancia entre los gitanos y el resto de comunidades étnicas: el acceso a la educación, el empleo, la sanidad y el acceso a vivienda. En Europa hay de 10 a 12 millones de gitanos diseminados en diferentes países. Según el censo de 2011 su número en Bulgaria es de unos 350 mil. Los gitanos en todas partes son los habitantes más pobres, frecuentemente antisociales e incluso una parte de ellos llevan una vida nómada.
El grueso de los países de la Unión Europea ya han presentado medidas concretas sobre la incorporación social de los romaníes. Figura entre las buenas prácticas el proyecto piloto de Bulgaria sobre viviendas para personas socialmente vulnerables, por un valor de 7,5 millones de euros, se señala en el informe de la CE. Según Viviane Reding, comisaria europea de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía, sin embargo, las estrategias nacionales adoptadas sólo son el primer peso de importancia y se necesitan unos resultados más palpables por medio de esfuerzos mayores, objetivos y medidas claros, financiación prevista y monitoreo y valoración estables. Mientras, el comisario europeo de Empleo, Asuntos Sociales e Incorporación Social, Laszlo Andor señala que la inserción social de los gitanos en la Unión Europea es un imperativo social, económico y moral compartido y que sin presentar un plan concreto nadie podrá recibir dinero del Fondo Social Europeo en el próximo período programado, años 2014 a 2020.
El camino de la integración exitosa de los romaníes en la Unión Europea consiste en respetar los derechos y los deberes de todos”, comentó el eurodiputado búlgaro por el partido GERB y el PPE Andrey Kovachev, en entrevista para Radio Bulgaria. Recientemente el señor Kovachev fue organizador y relator, por parte de Bulgaria en el foro en la Eurocámara titulado “Los ciudadanos romaníes son ciudadanos europeos”, relacionado con el informe de la Comisión Europea sobre la inclusión gitana: “La conferencia se proponía presentar la experiencia de los países de comunidades gitanas más nutridas como Bulgaria, Rumanía y Hungría como también de España y Francia para lograr la integración exitosa y eficiente de esta población. No obstante, a la hora de hablar de integración o solidaridad siempre hay que tener en cuenta que se trata de un proceso bilateral, de una calle de dos sentidos. O sea, para que se logre tal incorporación deberá existir el deseo tanto de la mayoría como de la minoría. No hay que esperar que sólo el respectivo municipio, Estado o la propia Unión Europea hagan algo. Es que también los integrantes de la comunidad romaní deben pretender que esto ocurra. La integración comprende siempre varios aspectos básicos: la educación, el empleo, la sanidad, el acceso a vivienda. En nombre de Bulgaria presenté ante ese foro nuestro deseo de promover con éxito un proyecto piloto de política integracionista. No lo haremos como en años anteriores entregándoles las llaves de un edificio de viviendas a personas de esta comunidad para comprobar algún tiempo después que las viviendas cobraban, por su negligencia y desinterés, un aspecto trágico sino que obligaremos a esas personas a asumir compromisos sociales al verse alojadas en tales viviendas o casetas municipales. En un principio tales viviendas se construirán en 4 ciudades búlgaras y serán propiedad de los respectivos ayuntamientos. Los propios beneficiarios de las mismas participarán en su construcción y suscribirán contratos de alquiler, con condicione s determinadas como enviar obligatoriamente a sus hijos a la escuela, someterse a exámenes médicos y vacunaciones, aceptar trabajo propuesto por las oficinas de empleo etc. El contrato será rescindido si algunas de estas condicione no son cumplidas. Cuando tratamos de diseñar una nueva estrategia o un plan nuevo siempre me siento preocupado. Hubo incluso una Década de la Inclusión gitana pero en los años 90 del siglo XX y también después del año 2000 se gastó mucho dinero en proyectos muy diversos pero el efecto no fue el pretendido. Ahora soy un optimista moderado y espero que en virtud de la buena coordinación entre las instituciones europeas, los Estados nacionales, los municipios, a nivel regional, y el deseo de los integrantes de la propia comunidad gitana lleguemos a tener mayor éxito. Es de suma importancia el que la mayoría en un determinado país desee una tal integración y que también la pretenda la minoría.
El informe de la Comisión Europea recoge también ejemplos de buenas prácticas: los programas de empleo para gitanos en Bulgaria y España, el fomento de la incorporación romaní a la educación en Eslovenia, España y Finlandia; el respaldo al acceso de los gitanos a la sanidad., en Hungría, Irlanda, Rumanía; las medidas para mejorar las viviendas gitanas en Hungría, Francia, etc: España y Francia siempre son aducidas como sendos ejemplos positivos en la Unión Europea. En esos dos países existe una inclusión relativamente buena de esta población en la vida social. En España, sobre todo, esta población genera un buen porcentaje del PIB. Nuestros colegas de Hungría y Rumanía enfatizaron en el aspecto político, o sea en que la integración gitana como un problema muy escabroso es frecuentemente utilizada con fines y para el populismo políticos, para sacar dividendos políticos. Por desgracia, esta misma experiencia la tenemos también en Bulgaria. En este país se abusa de la integración romaní en época de elecciones, para cazar más votos. A los gitanos hay que ofrecerles un educación sanitaria también. Hay gran número de estudios que nos indican el provecho que significaría para las economías nacionales la integración plena de esta población de más de 11 millones en toda Europa, en los mercados laborales de los países comunitarios.
Desde hace varios años en el Parlamento Europeo no cesa la discusión relacionada con la expulsión forzosa de gitanos. El debate fue desatado tras producirse los casos de gitanos búlgaros y rumanos expulsados de Francia. El tema fue abordado asimismo en el foro en la Eurocámara, antes de emitir la CE su informe sobre la incorporación romaní:
Para nosotros el tema pasó a formar parte también del debate en torno a nuestro acceso a Schengen. En este sentido se ha reiterado que todos los ciudadanos europeos son iguales, independientemente de su origen étnico. Pero, por otro lado, se resalta que todo ciudadano europeo debe respetar las normas de conducta, las reglas y las leyes de cada Estado nacional. Por esto no podemos aceptar que alguien cuente con la libertad absoluta de circular por toda la Unión Europea sin acatar las norma sin las leyes del país que visite.
Según la valoración de la CE, a fecha de hoy suman sólo 12 los países comunitarios que han señalado en sus estrategias la financiación de la inserción gitana a partir de fuentes europeas y nacionales, precisando sumas concretas de las políticas y proyectos. Se trata de Bulgaria, la República Checa, Grecia, Letonia, Lituania. Hungría, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia y Suecia.
Versión en español por Mijaíl Mijailov