Según datos de la ONU una de cada 4 o 5 mujeres en el mundo ha sido objeto de violencia de género y Bulgaria no es una excepción en este sentido. ¿Cómo afronta la Unión Europea este problema? Hasta ahora las medidas de protección en el ámbito comunitario apuntaban básicamente a proteger a las mujeres. Constituyen éstas dos tercios de las víctimas de la violencia familiar aunque también se dan casos de hombres víctimas de tal violencia. Un tercio de las víctimas son personas menores de edad y su protección reclama nuestros esfuerzos mancomunados.
El pasado 15 de diciembre el Parlamento Europeo votó las nuevas reglas para la protección de las víctimas de delitos tales como la violencia sexual, el secuestro o el conato de asesinato. Según estas reglas las víctimas de violencia ya podrán obtener, en cualquiera de los países miembros de la Unión Europea, una protección similar contra los autores de los actos violentos. Así toda persona que disfrute de protección conforme la ley penal de un país miembro podrá solicitar semejante amparo en otro país miembro de la Unión Europea, caso de radicarse en él. El objetivo de las nuevas reglas es abarcar todos los tipos de delitos, incluida la violencia doméstica y protegerán a las víctimas o a víctima sen potencia contra actos delictivos capaces de amenazar sus vidas, su inviolabilidad síquica, física o sexual, su honor y su libertad individual.
Bulgaria es uno de los primeros países promotores en 2010 de la propuesta de diseñar un documento paneuropeo para ofrecer protección también para los casos de violencia doméstica. Lo hizo recordar recientemente la ex ministra búlgara de Justicia Margarita Popova, actual vicepresidenta de Bulgaria, en rueda de prensa informal en Sofía en torno al tema “Unidos contra la violencia familiar”. La manifestación fue dedicada a la campaña mundial de lucha contra la violencia de género que en 2011 transcurrió bajo el lema “De la paz en el hogar a la paz en el mundo”. La campaña fue desarrollada por primera vez en el mundo en 1991 y su “estreno” en Bulgaria se produjo en 1998.
Según Margarita Popova, el planteamiento por parte de Bulgaria de este problema ante la Unión Europea ha sido un adelanto muy importante para este país: “Se trata de un problema humanitario por el que las mujeres, en principio, tienen especial sensibilidad y no porque las mujeres y los menores sean más frecuentemente víctimas de violencia doméstica. Es que hay asimismo representantes del sexo masculino que también lo son, dice la señora Popova. El tema es emocional y de candente actualidad pero tratarlo reclama, asimismo, una dilatada experiencia profesional y un compromiso eminentemente humano para que comience a funcionar un mecanismo nacional coordinado en este terreno. Así las personas en tales trances podrán acogerse a la protección más adecuada, tanto emocional como legislativa que les ofrecerán las autoridades nacionales. En Europa la protección se concentra más en los casos jurídico-penales mientras en Bulgaria esta defensa se produce en los terrenos jurídico-civil y administrativo. Bulgaria pretende que esta orden Europea de Protección incorpore asimismo la Ley para la Violencia Doméstica que nosotros tenemos mientras otros países de la Unión Europea no la tienen. Lo que queremos es que también las víctimas búlgaras de los casos de violencia familiar se puedan acoger a un amparo europeo”.
Según datos de la asociación “Animus” y de la Alianza de Protección contra la Violencia Doméstica, en los primeros 9 meses de 2011 más de 182 mujeres solicitaron asistencia tras haber sido víctimas de violencia. Los casos atendidos en la línea telefónica caliente sumaron 1629. En el citado período se incoaron 1287 pleitos en el marco de la ley de protección contra la violencia doméstica. Las ONGs búlgaras señalan para ese período un total de 3295 casos de violencia familiar. Los datos indican, además, que los tribunales búlgaros atienden con gran rapidez las quejas por violencia doméstica dictando sendas ordenes de alejamiento para los autores de actos violentos. El problema es que, después, por deficiencias en la ley, tales órdenes son revocadas a la hora de ser cumplidas. Es que mientras rige la prohibición la víctima vuelve a ser objeto de amenaza, chantaje y violencia y a menudo desiste de su queja inicial por malos tratos.
No obstante, las cosas en Bulgaria van mejorando”, dice Nadezhda Stoycheva, directora de la asociación “Animus” y agrega: “Hay tendencia positivas. En 1994 al crearse nuestra organización hablé por primera vez sobre la violencia doméstica. Era un tema tabú y nadie tenía información al respecto. En 2005 ya teníamos una ley y, en 2011, también un fondo adscrito al Ministerio de justicia. Todos los pelitos que hemos examinado junto con las instituciones han tenido un desenlace feliz para las mujeres víctimas de violencia. Ellas siguen viviendo con normalidad y continúan siendo parte de esta sociedad”.
Versión en español por Mijaíl Mijailov