Un polémico acuerdo, firmado hace dos semanas en secreto y sin ningún debate por 22 estados comunitarios, provocó airadas y masivas protestas en muchos países europeos. Se trata del acuerdo ACTA o Acuerdo Comercial Internacional Anti-Falsificación el cual, según la Comisión Europea, ayudará el comercio y el empleo en la UE, donde se pierden anualmente 8.000 millones de euros a causa de los productos falsificados que entran en el mercado, asegurará protección y respaldo de la propiedad intelectual y combatirá la piratería y la difusión de mercancías falsas. Miles de internautas, sin embargo, conciben el documento como un ataque a la libertad de expresión. Se han sucedido protestas callejeras en muchas ciudades europeas. El gobierno polaco ha congelado de momento la ratificación del acuerdo. Las protestas en Bulgaria podrían conducir a la misma medida.
Ya antes de la firma destacados científicos y expertos habían expresado su opinión de que ACTA contradice las normas de la Unión Europea. La mayor preocupación dimana del carácter genérico de sus textos, donde ni siquiera se habla de Internet, sino de entornos digitales, así como de la posibilidad de graves sanciones penales para los proveedores de Internet, obligados a vigilar los contenidos. Los usuarios, por su parte, temen que descargar una película o música de la Red llegue a considerarse un crimen de igual gravedad que la falsificación de productos de marca.
“Una parte de este acuerdo es buena, indudablemente, pero la otra es peligrosa para los usuarios, para la industria. Las limitaciones no ayudan el desarrollo de un país”, opina Teodor Zahov, presidente de la Asociación Búlgara de Tecnologías de la Información.
“No se pueden resolver litigios comerciales violando los derechos humanos”, expresa indignado el Blogger Konstantin Pavlov.
Zvetelina Dimitrova, del Ministerio de Energía, Economía y Turismo, no es tan pesimista:
“El acuerdo no contiene cláusulas que justifiquen la violación del derecho de usar libremente la red o la injerencia en el contenido de las comunicaciones de los ciudadanos. El documento no introduce normas directas sino requisitos que el Estado firmante debe recoger en su legislación nacional”.
El acuerdo es muy criticado también a nivel político. Destacadas figuras públicas de Bulgaria se disponen a participar en las protestas masivas este sábado en Sofía y otras ciudades del país.
La oleada de descontento de los usuarios de Internet hizo que la CE presentase una publicación que recoge 10 mitos sobre ACTA. El principal relator sobre el tema en la Unión Europea se ha retirado. Al mismo tiempo, organizaciones cívicas de la Europa comunitaria han reunido más de un millón de firmas incitando a los diputados europeos a no aprobar el ACTA.