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publicado viernes, 01 de junio de 2012 12:02
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Ser yerno en Etropole es cuestión de honor 

© Foto:   БГНЕС

“Ser yerno en Etropole es cuestión de honor, orgullo …y suerte”.
Es el lema de los yernos metidos a rosca de Etropole quienes, tentados por la hermosura de las mozas de esta localidad, han abandonado voluntariamente el hogar paterno para hacer su “nido” en esa pintoresca localidad de la Cordillera de los Balcanes. Hay unos principios en su vida a los que esos hombres se atienen invariablemente. “El yerno ha sobrevivido porque callado ha permanecido”, “Tómense agua de la pila para que la suegra no los regañe”.Los yernos metidos a rosca que toda la vida están supeditados a sus dóciles esposas y sus bondadosas suegras, una vez al año tienen derecho a echar una cana al aire. Esto ocurre en la Fiesta de los Yernos en Etropole, festividad tradicional y única en su género no sólo en Bulgaria. Hace más de 40 años la idea para esta celebración se gestó en una tasca pueblerina, en la aldea de Robaritsa, próxima a Etropole, en la que un grupo de yernos se tomaban sendas copas de aguardiente y gastaban bromas sobre su condición.

El promotor principal de la fiesta fue Nikolay Koev quien había abandonado su ciudad natal de Oriajovo para casarse en Etropole. Se dedicó a la tarea de contar el número de los yernos metidos a rosca y resultó que eran 640, cifra bastante considerable para una localidad como Etropole. La fiesta se organizó por primera vez en 1971, el día 1 de abril, Día del Humor y la Sátira. Nikolay Koev escribió la letra y puso música a la canción “Confesión” que se convirtió en himno de los hijos políticos. Se editó asimismo una guía especial para el yerno novato que comprendía un reglamento con los derechos y deberes, un programa semanal y un régimen diario de comportamiento del yerno. Figuran entre los deberes del yerno rendir mensualmente cuenta sobre sus gastos personales- caso de tenerlos autorizados-no cansarse de asegurar que su media naranja es la más bella, no olvidarse jamás que por su condición semeja un televisor roto en el que hay imagen pero no hay sonido. El programa semanal incluye quehaceres como lavar la ropa, plancharla, sacudir el polvo de las alfombras y colchones, hacer una limpieza general, cocinar, etc. Como probablemente nos habremos dado cuenta a estas alturas, resulta que los derechos brillan por su ausencia. En la primera fiesta de los yernos la asociación de éstos no disponía aún de una bandera, y el abanderado se puso al frente del desfile carnavalesco agitando, a guisa de enseña, un par de bragas color rosa. Posteriormente se creó la bandera, de seda con un emblema hermoso. Al pasar los años se fueron incorporando a la fiesta también asociaciones de yernos de otros rincones de Bulgaria. La festividad atrae asimismo a numerosos visitantes de la villa. Este año asisten como invitados especiales los integrantes de la delegación del pueblo de Bela Palanca, en Serbia, aldea con la que Etropole mantiene cooperación en el marco de un proyecto europeo común de colaboración transfronteriza.

Este año la celebración se organiza los días 1, 2 y 3 de junio. Se comienza por la apertura de la muestra “Yerno metido a rosca” en el museo de historia, dice Tanya Dénova, gerente del museo. Integran la muestra caricaturas dibujadas por Nikolay Koev que recrean aspectos de la vida de los yernos en Etropole a través de los años. Se exhiben asimismo numerosos objetos de uso hogareño y gran número de fotos. Se organiza gran número de juegos humorísticos en que compiten suegras y yernos, yernos y nueras, yernos y esposas. Los yernos harán gala de sus habilidades en lavar y tender la ropa, en atender a los hijos, maquillar a sus esposas, cuidar de las suegras. Además, las suegras y los yernos deberán mostrar sus habilidades en el manejo de bicicletas. También resulta interesante el partido de fútbol que suelen disputar los yernos frente a las nueras oriundas de otras regiones de Bulgaria. Se celebra en el estadio municipal. Marca la culminación de la fiesta el desfile carnavalesco que por tradición parte de la Fuente de Zolio, discurre por la calle principal de la ciudad y llega a la plaza central.

Hay una creencia secular que dice que quien se toma una vez agua de la vieja fuente del artesano constructor Zolio se queda para siempre en Etropole. Cada año la fiesta se inicia en la plaza en que se encuentra esta fuente y beber agua de ésta es obligatorio para todos los yernos. También forma parte de la tradición otro rito de gran solemnidad: “Los yernos en Etropole, sobre todo los yernos bisoños deben prestar juramento ante los ciudadanos y más que nada, ante sus suegras, para “ser de conducta ejemplar y alegría general, y ser unos chicos dóciles y obedientes a sus suegra y suegro”, dice la señora Denova. “No olvidaré y sólo me valdré de la mitad de los derechos que tiene mi esposa. No seré ni ciego ni sordo pero sólo podré decir nada he visto, nada pude oir”, es otro fragmento del juramento de los yernos de Etropole quienes no escatiman sus fuerzas, conocimientos y habilidades para hacer más popular la consigna :”Ser yerno en Etropole no sólo es un orgullo sino es también felicidad”.

Versión en español por Mijaíl Mijailov

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