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publicado jueves, 12 de enero de 2012 12:27
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Estudio búlgaro-francés sobre las Fuerzas Navales de Bulgaria y Francia entre 1878 y 2010 

La historia de las Fuerzas Navales búlgaras es relativamente corta en comparación con el pasado del Estado búlgaro, fundado hace más 13 siglos. La Marina Militar, como parte de la Defensa Nacional, inició su labor después de la Liberación de Bulgaria de la dominación otomana, como resultado de la guerra Ruso-Turca de 1877 y 1878. La marina fue fundada en la ciudad de Ruse, en la ribera del Danubio. 18 años más tarde, además de la flotilla danubiana, cuenta ya con uni unidad marítima con sede en Varna. Su construcción y desarrollo fueron apoyados por oficiales rusos. El primer comandante fue el ruso Alexander Konkevich. Gran parte de los cuadros para la Marina Búlgara se formaron en Rusia, otros en los países de Europa Occidental.

Más detalles sobre la historia de las Fuerzas Navales Búlgaras nos ofrece Mariana Krásteva, directora del museo Naval y Marítimo de Varna, coautora del libro “Las Fuerzas Navales de Bulgaria y Francia en las relaciones de los dos países en el período 1878 – 2010”. El texto analiza el desarrollo de la cooperación naval entre los dos países en el contexto de sus políticas nacionales.

¿Por qué la flota Marina búlgara buscaba la colaboración con Francia?

“No debemos pasar por alto el hecho de que en aquel período las relaciones entre Bulgaria y Rusia se fueron enfriando. La influencia francesa es lógica y explicable porque en el ámbito de la economía Bulgaria se había vinculado con Francia. Se habían firmado una serie de convenios por los que Francia había concedido préstamos a Bulgaria; se habían concluido acuerdos para suministros militares por fábricas francesas. Francia había dejado su huella en nuestro país incluso antes de la liberación. Antes de 1878, empresas comerciales y de navegación marítima habían mostrado su interés por Bulgaria. En ciudades como Varna por ejemplo, desde entonces hay cónsules franceses. No es casual el hecho de que el primer barco construido para la marina búlgara, llegó de Francia. En 1896 fue enviado por primera vez a Bulgaria un especialista francés, Paul Moron, que debía preparar las condiciones para la creación de la marina búlgara. Al llegar encontró a muchos búlgaros inteligentes que conocían la cultura francesa y los logros técnicos de Francia”.

La misión francesa en Bulgaria se realizó de 1897 a 1908, encabezada por el oficial Paul Pichon. Durante la primera Guerra Mundial, Bulgaria y Francia forman parte de los dos bandos opuestos en la conflagración. Bulgaria, como un aliado a Alemania, asume los logros alemanes y los oficiales búlgaros empezaron a formarse en el ejército alemán. Los primeros hidroplanos búlgaros fueron fabricados en Alemania donde se formaron también los primeros pilotos de la Marina de Guerra. El primer submarino búlgaro también fue fabricado en Alemania. Al término de la guerra Bulgaria resultó estar en el bando de los vencidos. Las Fuerzas Aliadas le impusieron sanciones que llevaron al colapso de las Fuerzas Navales Búlgaras. En aquel momento Francia era un fuerte factor en la comisión interaliada: se encargaba de observar si se cumplían las restricciones y las prohibiciones impuestas por el tratado de paz. Bulgaria perdió algunos de sus barcos, y fue decomisado su único submarino. En los años 30 del siglo 20 las relaciones entre Bulgaria y Francia fueron mejorando. Barcos franceses, comandantes de las Fuerzas Navales y ministros de Francia visitaron varias veces la ciudad marítima búlgara de Varna.
El libro de la doctora Krásteva y su equipo revela detalles interesantes del período de la Segunda Guerra Mundial, así como episodios dramáticos del período de la Guerra Fría y el posterior proceso del calentamiento gradual de las relaciones tradicionalmente buenos entre Bulgaria y Francia.

“Por ejemplo, se enviaban a Francia cadetes búlgaros para recibir formación allí, y militares efectivos de este país se especializaban en escuelas francesas, dice Mariana Krásteva. Las tripulaciones de los barcos militares franceses que visitaron Bulgaria hicieron constar notaron la actitud amigable de los búlgaros hacia sus integrantes.
Así que no es de sorprender que después de los cambios democráticos en el país iniciados en 1989, las relaciones políticas entre los dos países se fueron desarrollando de un modo muy natural. Ejemplo de ello es incluso la cooperación entre Bulgaria y Francia en la publicación de este libro”.

Versión en español por Vésela Petrova

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