En abril se cumplirán 135 años de la declaración de la Guerra Ruso-Turca de 1877 y 1878, que trajo la liberación de Bulgaria después de cinco siglos de Dominio Otomano. Con motivo del aniversario del inicio de la guerra, en Sofía fue presentado el lujoso álbum “Los monumentos de gratitud por la Liberación de Bulgaria”. El libro es bilingüe: está redactado en búlgaro y en ruso. Su autor es el publicista Stoyan Raichevski quien dedicó casi una década a su creación. Le motivaron su gran amor por la historia y el fuerte deseo de recoger en una edición las huellas materiales y espirituales relacionadas con la Liberación de Bulgaria.
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Monumento Memorial de Shipka
“La idea de crear este álbum surgió cuando celebrábamos el 125 aniversario de la Liberación de nuestro país”, aclara el autor. “Hemos investigado toda la información contenida en la literatura sobre los monumentos relacionados con la guerra Ruso-Turca de Liberación. Los hemos visitado y hemos comprobado cuál es su estado actual. Los hemos fotografiado y hemos seleccionado los que están en mejores condiciones para incluirlos en el álbum. Nuestra idea era también reconstruir otros monumentos que con el tiempo han desparecido. En la publicación están presentados monumentos de los oficiales y soldados que se inmolaron en esa guerra: rusos, ucranianos, rumanos, finlandeses, polacos. Todos ellos estaban reclutados en distintas unidades del ejército ruso. No nos hemos de olvidar también de los voluntarios búlgaros en la guerra Ruso-Turca, pero este es un tema aparte y tenemos la intención de hacer otro álbum separado”.
La publicación es un proyecto conjunto de la Federación de Amistad con los Pueblos de Rusia y de la Comunidad de Estados Independientes, la agencia “Rossotrudnichestvo” y el Centro Cultural e Informativo de Rusia en Sofía. El autor visitó casi todos los centros poblacionales del país en los cuales, según la información recogida, hay monumentos de está índole. Algunos son emblemáticos para nuestra historia porque están relacionados con batallas decisivas para el resultado de la guerra: en Shipka y cerca de Pleven, por ejemplo. Otros están casi cubiertos de tierra y no se ven. Gracias al proceso de su estudio, la gente local reconstruyó muchos de estos monumentos. De esta manera, ellos recuperaron su aspecto inicial: limpios y cuidadosamente vallados.
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Monumento a los caidos en la Guerra Ruos-Turca en Zaraevo
“El pueblo búlgaro es creyente y respeta a los que le han hecho bien”, dice Stoyan Raichevski. “Gracias a esta característica, gran parte de los monumentos han sobrevivido, independientemente de las pasiones políticas”.
Por esta razón la publicación actual impactará a todos quienes conocen gracias a qué sacrificios fue conseguida la liberación de Bulgaria.
“Esto hará pensar a todos sobre el precio de la libertad porque han pasado muchos años desde entonces y el tiempo borra los recuerdos. Nuestra libertad no nos ha sido regalada, muchos búlgaros y amigos de Bulgaria han pagado por ella con sus vidas. Este hecho heroico no debe ser olvidado porque cada muerte es sagrada. Por esta razón, cada buen hecho ha de ser respetado, independientemente de quién lo ha hecho”.
En las tierras búlgaras hay también muchos monumentos de la Guerra Ruso-Turca de 1828-29. Por esto, el autor ha recogido en el libro fotos de los más famosos de ellos. Según Raichevski, varios monumentos han sido destruidos o escondidos después de la reocupación por el ejército otomano. A pesar de ello, algunos de los que se conservan han sido localizados por distintos museos. Otros se conservan únicamente en la memoria histórica.
Versión en español por Ruslana Váltcheva