Un ramo de aromáticas flores, brindadas con cariño y profunda estima, o una romántica cena en un restaurante: esto es con lo que habitualmente asocia la búlgara el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Muchas búlgaras suelen asociar esta fecha con el pasado socialista y el aprovechamiento de esta fecha para destacar el aporte de la mujer a la producción, a la ciencia, a la vida cultural y pública del país, quedando más bien en un segundo plano la huelga de las textiles norteamericanas que se volcaron a protestar contra las malas condiciones de trabajo y retribución en el lejano año 1857, huelga que ha dado motivo para celebrar esta fecha.
En Bulgaria la misma adquirió especial popularidad en los años 60 del siglo pasado, convirtiéndose en la fiesta femenina más celebrada. En honor del 8 de marzo se organizaban múltiples actos conmemorativos y festivos en las empresas e instituciones públicas. Por esto hay quienes siguen llamando este día en broma “la fiesta de la compañera de trabajo”, un magnífico motivo para hacerles la corte a las colegas en el centro de trabajo.
La actitud hacia el 8 de marzo en nuestros días es bastante controvertida. Lo confirma la encuesta entre periodistas de Radio Nacional de Bulgaria que les ofrecemos a continuación.
Maya Mircheva, del Departamento Internacional, por ejemplo, dice que el 8 de marzo es un motivo más para celebrar.
“En lo personal relaciono el 8 de marzo con la forma en que se celebraba antes de los cambios democráticos en Bulgaria, en tiempos del comunismo, dice. Sin embargo a los búlgaros nos gusta festejar por lo cual me sumaré a la celebración del 8 de marzo también este año”.
Chana Paskaleva, de 25 años, del servicio de Correos de Radio Nacional. Opina que la mujer se merece mucho más que un ramo de flores y felicitaciones una vez al año.
“Francamente dicho, no celebro el 8 de marzo y no espero que los demás me feliciten por esta fecha, dice Chana. Creo que el respeto a la mujer y a la madre se debe hacer patente a diario. Esto no debería suceder una sola vez al año. Por esto, yo personalmente no le tengo mucha estima a esta fiesta. Y sin embargo es positivo que haya más festividades y motivos para celebrar. Me encantan las fiestas netamente búlgaras, relacionadas con la historia nacional. Por ejemplo, el 3 de marzo, Día de la Independencia, o el 24 de mayo, Día de las Letras Eslavas y de la Enseñaza y Cultura Búlgaras”.
Albena Bezovska, redactora musical, dice que para ella el 8 de marzo es más que nada una fiesta familiar.
“Para mí el ocho de marzo es una entrañable fiesta familiar porque en esta fecha nació la menor de mis hijos, dice Albena. A ella le encanta celebrar la fiesta de mamá en el día de su propio cumpleaños. Ahora que mis hijos han crecido, el 8 de marzo es una de las fiestas más entrañables para mí porque siempre me organizan alguna grata sorpresa”.
Compaginar con éxito la carrera profesional con los deberes familiares es difícil empresa, opina Veneta Nikolova, madre de dos hijos, que ve en la fiesta un motivo de reflexión.
“El ocho de marzo es una fiesta preciosa, opina Veneta. Hay búlgaras que niegan esta festividad porque en un pasado reciente era bastante politizada. Creo sin embargo que en nuestros días es una magnífica ocasión para que todas recordemos que, además de trabajadoras, somos mujeres, muy queridas y admiradas, porque ser madre, esposa y profesional a la vez es difícil tarea y los hombres a nuestro alrededor lo reconocen. Es muy difícil ser una madre y una profesional perfecta: uno de los dos roles siempre se ve afectado por el otro. Creo que la vida de la mujer es más difícil que la del hombre, pero a la vez es más completa, más rica. Tenemos más motivos de alegría, relacionados con nuestros hijos y la familia, y también con nuestra realización profesional”.
La mujer búlgara ha conquistado hace tiempo sólidas posiciones y un lugar digno en la sociedad. Las damas ocupan cada vez más puestos clave en el poder. Actualmente son mujeres la presidenta del Parlamento búlgaro y la alcaldesa de la capital Sofía. No hace mucho una búlgara, Irina Bókova, asumió la dirección general de la UNESCO, y el comisario europeo por Bulgaria también es una dama: Cristalina Georgieva, con cartera de Cooperación Internacional, Ayuda Humanitaria y Respuesta a las Crisis.
Versión en español de Raina Petkova