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publicado domingo, 05 de febrero de 2012 10:00
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Nikoleta Liubenova: sobre lo retos profesionales y el amor a los viajes 

Autor: Lina Ivanova

© Foto: Archivo personal

¿Qué quieres ser de mayor? Seguro que ésta es la pregunta más habitual que se les hace a todos los niños. Muy a menudo las respuestas cambian y los sueños vienen uno tras otro. Son pocos los que permanecen fieles a su primera opción y que más tarde se dan cuenta de que parecieran haber nacido para hacer realidad sus sueños de la infancia.

La doctora Nikoleta Liubenova es una de estas personas afortunadas. A la pregunta qué quiere ser de mayor siempre respondía: doctora. Cuando era estudiante su respuesta se hizo aún más concreta: odontólogo. Uno de los momentos más felices de su vida fue cuando se enteró de que había sido admitida a estudiar en la universidad en la especialidad de odontología. Hoy la doctora Liubenova tiene ya 10 años de práctica en la profesión de su vida. En ningún momento ha lamentado su opción, ni haber tenido que superar las enormes dificultades por las que pasa cada estudiante universitario en esta difícil especialidad:

“Me gusta mucho practicar todo tipo de artes aplicadas. No he estudiado nada en especial en esta área, es simplemente mi pasatiempo. Por ejemplo, trabajo con arcilla, dibujo sobre vasos de cristal. A veces, en el verano, hago bisutería. Es algo que me distrae. Pienso que la odontología en realidad reúne todo lo que es interesante para mí. Seguro que por esto de pequeña, de una manera inexplicable para mí, he querido precisamente esto. La odontología es, sobre todo, parte de la medicina, mi sueño de toda la vida. La otra razón importante por la que amo mi trabajo es la satisfacción que me da estar ayudando a alguien. Ayudarle en un momento difícil para él, y no con un objeto, sino salvándole de un dolor. Incluso la simple mirada de la gente que se marcha del gabinete después de que le haya ayudado me basta para todo el día. Es suficiente que haya sólo una persona así y te sientes cargado de energía positiva. Por otra parte, sé que puedo ser útil a las personas porque veo que empiezan a tomarme confianza rápidamente. En la odontología se necesita también mucha habilidad. Esto también me gusta mucho”.

Según la doctora Nikoleta Liubenova, además de bien entrenado y teóricamente preparado y diestrol, el odontólogo tiene que ser un buen psicólogo. La persona que entra en el gabinete no es simplemente un paciente, sino una persona que viene con sus problemas y su miedo. A veces pasa tiempo antes de que la persona con dolores junte valor para sentarse en el sillón dental. Llevar conversaciones ligeras, distraer la atención, sobre todo con los niños, son una parte muy importante del trabajo del odontólogo. Quizás por la experiencia obtenida durante los años de práctica o quizás por su talento innato de lograr fácilmente comunicación con los demás, Nikoleta trabaja siempre en un magnífico ambiente. Los niños, a veces asustados en el primer encuentro con ella, superan rápidamente el miedo de los instrumentos, se acostumbran a la sonriente mujer joven y se dejan en sus manos con total confianza.

Una amiga de la joven odontóloga dijo en cierta ocasión lo siguiente: “Nikoleta, nunca había pensado que ir al dentista podía ser tan relajante”. La propia Nikoleta se relaja mejor cuando viaja. Dice que según ella una de las cosas a que merece la pena dedicar dinero y tiempo son los viajes.


“Los viajes amplían el horizonte de uno. Además del efecto relajante que tienen, enriquecen a la persona y le dan la posibilidad de crecer por encima del nivel que había tenido antes. Esta es mi sanación. El verano pasado estuve dos semanas en Palma de Mallorca. Durante casi todo el tiempo llovió, que no es nada característico de aquel lugar. A pesar de esto me sentí fenomenal porque en vez de estar tumbada en una playa me paseaba por todos lados. Aprendí cosas que no sabía. El verano pasado viajé también a Italia. Pero no fui a los sitios que suelen visitar la mayoría de los turistas. Estuve en un poblado cerca de Bari, en la parte sur del país. Ahí vi cómo es Italia en realidad, más allá del turismo. Ahí también hay sitios de interés, aunque no tantos. No han sido convertidos en atracciones que palian el verdadero ambiente del sitio. He estado también en Capadocia, en la parte asiática de Turquía. Es algo que uno no puede describir, es algo que hay que ver. Por esto me encanta viajar. Siempre puedes encontrar cosas de las que ni siquiera habías imaginado que existían”.

Después de cada viaje lleno de emociones, Nikoleta regresa a su trabajo que es para ella otra gran aventura, muy interesante.


“Lo que me carga de energía en mi trabajo es la relación con la personas, el contacto directo con ellas, así como el haberles sido útil. En una ocasión una paciente me dijo: “Tiene sentido de que existas.” ¿Qué más puede necesitar uno? Me interesan las nuevas tecnologías que van apareciendo en nuestra profesión. Algunas son apropiadas para mí y otras no. Soy terapeuta y no pienso cambiar de especialidad. El propio diploma de estudios superiores no tiene importancia. Lo que importa es qué consigues hacer en tu trabajo y los resultados en nuestro trabajo son obvios”. 

Versión en español por Ruslana Váltcheva
Fotos:Archivo personal

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