Ellas suelen tener de 16 a 25 años de edad, tienen bajo nivel de estudios y pertenecen a la minoría turca o gitana en Bulgaria. Se van a Alemania atraídas por la promesa de contraer allí un matrimonio convenido o encontrar un trabajo bien remunerado. Sin embargo, en la práctica se ven obligadas a prostituir. Es la imagen genérica de 25 víctimas del tráfico de mujeres para la explotación sexual en la ex capital alemana Bonn. El caso fue expuesto en Sofía, en una conferencia dedicada al problema y organizada por la embajada de Alemania en Bulgaria y el Servicio Criminal Federal. Bulgaria se ha convertido en el principal país-emisor de víctimas del tráfico organizado de personas en Europa. Esta constatación del Servicio Criminal Federal es confirmada también por los datos estadísticos de 2010, según los cuales una de cada cinco mujeres víctima de tráfico para la explotación sexual, y uno de cada cinco proxenetas en Alemania tienen ciudadanía búlgara.
Los criminalistas hablan de un nuevo fenómeno, el de las prostitutas procedentes de países miembros de la UE que residen legalmente en Alemania y otros países europeos y están obligadas a venderse. Desde el momento de la adhesión de Bulgaria a la Unión Europea, en 2007, la policía de Bonn registra un aumento constante del número de proxenetas y prostitutas de nuestro país. Gracias a la información suministrada por sus colegas búlgaros, los investigadores abrieron un expediente de instrucción y pronto revelaron el esquema según el cual los traficantes y los proxenetas atraían a chicas de pueblos en las regiones alejadas de Bulgaria prometiéndoles un matrimonio convenido o trabajo bien remunerado. Las expectativas de las chichas, sin embargo, quedaban engañadas. En vez de matrimonio o independencia financiera, ellas eran obligadas a prostituir entre 12 y 15 horas al día. Si alguna no cumplía sus obligaciones, se llegaba a palizas y humillaciones.
“El esquema funcionaba sin fallos”, dice el responsable de la instrucción en Bonn, el comisario principal Rainer Bell y explica por qué estas chichas son una presa fácil para sus torturadores: “Estas mujeres jóvenes no se dan cuenta de que son víctimas. En la mayoría de los casos han crecido en familias de corte muy patriarcal en que el papel de la mujer es rebajado a la servidumbre. Muchas han sufrido malos tratos en la infancia. Además, ninguna de las 25 mujeres, víctimas en nuestro caso en Bonn, ha acabado sus estudios. Todo esto hace que sean presa fácil de los traficantes y proxenetas, todos sin excepción de origen turco o romaní en Bulgaria. Tanto las victimas como los traficantes capturados por la policía son de la región de Dobritch, en el noreste de Bulgaria. La policía alemana ha tomado declaraciones de las jóvenes gracias a sus colegas del servicio de lucha contra la delincuencia organizada y la Fiscalía de Distrito de Dobritch. Para el comisario alemán esta ayuda ha sido de especial importancia para concluir el caso ya que durante la instrucción las víctimas y sus familiares en Bulgaria fueron amenazados reiteradamente con punición física en el supuesto de que las jóvenes declararan ante el juez. En tales casos recibíamos información de inmediato de la aldea en que residía la familia de la víctima. Era muy importante que las víctimas y sus familiares supieran que tienen a quien pedir ayuda, y que nosotros y los colegas búlgaros garantizábamos su seguridad. Así logramos un importante avance en la administración de justicia: diez sentencias condenatorias de prisión de 6 meses a 5 años siendo algunas de ellas condicionales. Las sentencias por imputación de trafico organizado de personas par ala explotación sexual son un fenómeno muy raro”.
El llamado “caso Bonn” sienta un precedente y con toda certeza despertará la sensibilidad de la opinión pública a este negocio sucio que es el tráfico de personas. Además, este caso concreto, podría ayudar la prevención, opina el comisario alemán.
“Cuanto más alto sean el nivel de estudios y la posición social de las muchachas en su país de origen, tanto menor es la probabilidad de que ellas caigan en la trampa de los traficantes y los proxenetas. Para mí como criminalista es muy importante que hemos podido dar una clara señal tanto a los delincuentes, como a sus víctimas. Esta últimas ya saben que no se encuentran abandonadas a las vicisitudes del destino. A su vez los condenados han de saber que la policía alemana y búlgara les perseguirá hasta el final, los detendrá y entregará a los tribunales que, al probar su culpa, los sentenciarán”.
Expertos afirman que el tráfico de personas es la tercera fuente más rentable de beneficios para la delincuencia organizada después del tráfico de armas y de drogas. Según el comisario Bell, el desmantelamiento de este grupo criminal ha sido logrado gracias a la buena colaboración de los órganos policiales de Bulgaria y Alemania. Sin embargo, en su opinión hay que intensificar la cooperación con las ONG, con Europol y Eurojust y también implementar nuevas estrategias en la investigación y represión del tráfico de personas.
Versión en español por Ruslana Váltcheva