Kristian Grigorov es un muchacho de 15 años de la ciudad de Etropole, próxima a Sofía, un muchacho que se ha convertido en una figura emblemática para los búlgaros. Este adolescente invidente de nacimiento, clavado en la silla de ruedas desde hace 10 años, se ha convertido en la cara de varias campañas benéficas, y a estas alturas, ya ha publicado varios libros.
La discapacidad de Kristian no impide su desarrollo intelectual. Todo lo contrario: él cree que la discapacidad hace que él sea más fuerte. Se ha consagrado a la causa de ayudar a otros niños en su situación, insuflarles confianza en sus propias fuerzas y hacerles entender que deben tomar en sus manos las riendas de su destino.
No hace mucho, nueve menores discapacitados con talento recibieron una gran oportunidad en la vida al resultar beneficiarios de becas que en un gesto de beneficencia les ha otorgado Kristian.
Son becas de nueve meses financiadas con los ingresos obtenidos por la venta del libro Mi vida escrito por Kristian, o CRIS como le conoce ya toda Bulgaria. Es una de las varias campañas benéneficas a que él se ha incorporado.
El libro se ha hecho realidad con apoyo financiero del Fondo de Asistencia Social adscrito al Ministerio de Trabajo y Política Social. La impresión y la distribución del libro han corrido a cargo del diario búlgaro 24 horas, uno de los de mayor tirada en Bulgaria.
La venta del libro ha permitido recaudar casi 9 mil euros. Cada mes nueve menores más Kristian recibirán una cuantía equivalente a cien euros, que en Bulgaria resulta ser un buen apoyo, que se sumará a las ayudas y servicios sociales que el Estado garantiza a los menores discapacitados en este país.
El gesto de Kristian viene a recordarnos una vez más que la beneficencia puede manifestarse de mil maneras. Dice así el propio Kristián ante el micrófono de Radio Bulgaria.
“Me alegro mucho de lo que he logrado porque siempre me ha gustado ayudar a los demás. Espero que el dinero que recibirán los otros nueve chicos discapacitados les sea de utilidad porque sé que lo necesitan. Sé que hay muchos niños que necesitan ayuda financiera para someterse a tratamiento médico aquí en Bulgaria, pero que no tienen quién les ayude. Veo que en los últimos años el pueblo búlgaro ha vuelto a recordar que la beneficencia es algo que podría ayudar a semejantes niños. Me alegro de haber podido hacer realidad la buena obra que me había propuesto y aprovecho la ocasión para agradecer a todos quienes me han ayudado en esta empresa”.
Los beneficiarios de las becas aseguradas por Kristian han sido seleccionados por expertos de la Agencia de Asistencia Social con ayuda de diversas ONG. Algunos de los chicos dibujan muy bien, otros tocan instrumentos o bien tienen hermosa voz y talento para el canto.
Por ejemplo Petar Stalínchev, de la ciudad de Plovdiv, la segunda más importante de Bulgaria, ha nacido con un defecto de la columna vertebral y sus piernas están paralizadas. Fue abandonado por sus padres en un orfanato. Hoy tiene quince años y estudia en el noveno grado de la secundaria. Su deseo es dedicarse a la cerámica artística. Le encanta modelar y ya ha ganado varios premios en concursos nacionales e internacionales.
Tania Kúneva, a su vez, tiene un ligero retraso mental. Reside en el Centro Social Infantil de la ciudad de Nesebar, en la costa búlgara del Mar Negro. Toca el piano y en abril de este año participó en un festival en Estambul dedicado a menores con parálisis cerebral.
Y el onceañero, Veselín Stánchev, de la ciudad de Sliven en el sur de Bulgaria, que también padece parálisis cerebral, tiene la imaginación propia de un escritor.
Dicho sea de paso, el promotor de las becas, Kristian, ya tiene nuevos planes e ideas para el futuro.
“¡Como no, las ideas surgen continuamente!, dice. “Siempre me ha gustado ayudar a las personas. A mí me encanta la creación literaria y me propongo escribir más libros en el futuro. De aquí a un mes saldrá de imprenta mi primera novela, que es uno de mis mayores sueños en la vida. Últimamente he tenido la ocasión de viajar al extranjero para dar muestra de mis habilidades. Por ejemplo, he participado en un gran festival de niños discapacitados en Cracovia, Polonia, junto con otros menores discapacitados dotados de diferentes talentos”.
Además de manejar bien la pluma, Kristian canta muy bien y ha participado en múltiples conciertos. Interpreta sus canciones en varios idiomas. Y en cuanto a su primera novela, es el relato de unas apasionantes aventuras marítimas que Kris ha vivido en su imaginación.
Versión en español de Raina Petkova