Según Eurostat, el paro en los países miembros de la UE el año pasado alcanzó el 9,6%. En Bulgaria la crisis y la economía ralentizada han dejado a muchos en la calle. Según las estadísticas oficiales, en junio de 2012 han estado sin empleo sin empleo el 10,8% de los búlgaros en edad de trabajar. Hay un leve y casi imperceptible descenso del 0,2% frente a mayo, debido al empleo temporero. El trabajo temporal en la alta temporada turística en los centros de montaña y en la costa es una solución para parte de los búlgaros. Así pueden tener sustento al menos durante algunos meses del año.
Por otro lado, el agro búlgaro experimenta escasez de mano de obra. Hay suficiente trabajo en la agricultura y en la ganadería, incluso para gente joven, entre la cual la tasa de desempleo es preocupante.
Cerca del 25% de los jóvenes de 18 a 25 años de edad que no tienen trabajo, no estudian ni se esfuerzan por mejorar su capacitación, afirman expertos. Muchos de los jóvenes llevan largo tiempo en el paro, sobre todo los jóvenes de extracción gitana, y esto los condena a vivir en la miseria. A la vez muchos de ellos no hacen ningún esfuerzo para mejorar su situación. En una página web dedicada al agro búlgaro se ofrece empleo y se buscan trabajadores para la cría de animales y para otras actividades agrícolas, pero los candidatos a semejante empleo escasean. En un anuncio concreto se buscan personas de 18 a 25 años de edad para trabajar en el campo. En otro anuncio una vaquería busca un veterinario y cuidadores de animales. “Necesito ordeñadora y pastor, podría ser un matrimonio, para trabajar en mi hacienda a cambio de un buen sueldo”, leemos en una página web. La oferta es de empleo con contrato, más alojamiento para los candidatos. Hay varias ofertas de este tipo pero no hay deseosos de aprovecharse de ellas. “Necesito trabajadores serios, pero de momento sólo han venido gitanos que, nada más cobrar la primera paga, desaparecen, comentó a nuestra reportera el agricultor que ha publicado este anuncio. Se buscan peones para una hacienda de ganado cabruno y ovino, trabajos de limpieza y mantenimiento de fincas rurales, se ofrece trabajo para distribuidores de bioproductos nacionales o personal de servicio en pequeños hoteles.
Hay también ofertas publicadas por personas que buscan trabajo. Una de ellas dice: “Tengo amplia experiencia y puedo trabajar en una lechería, una hacienda avícola o una granja vaquera”. Un grupo de hombres se ofrecen a hacer la esquila de las ovejas.
Por cierto, trabajar en el agro no es muy prestigioso, pero es una oportunidad para muchas personas de huir del desempleo y la pobreza. Para algunos el aire puro y el aroma de la tierra recién trabajada pueden resultar incluso atractivos, no obstante la dureza del trabajo en el campo o en la granja. Es cuestión de opción personal.
Sin embargo, la verdad es que muchos campesinos búlgaros están abandonando el campo para buscarse un trabajo más rentable en otra parte. Las aldeas se van despoblando y quedan en ellas solo los ancianos.
No faltan candidatos a hacer trabajos agrícolas en otros países de la UE. Con la mediación de las bolsas de trabajo autorizadas, cada primavera empleadores extranjeros reclutan a trabajadores para labores temporeras en el campo. Este año, por ejemplo, más de mil búlgaros trabajan en la colecta de la cosecha o en otras faenas agrícolas en España. Su trabajo es mejor retribuido allí que en Bulgaria. Por eso, en cuanto sean convocadas las bolsas de empleo para reclutar a trabajadores temporeros en otros países, se aglomeran ante las puertas de estas instituciones miles de aspirantes a trabajar fuera. Dicen que únicamente trabajando en otro país, de un mayor nivel de ingresos y de vida, se puede huir de la pobreza en Bulgaria. Según la Confederación de Sindicatos Independientes, la mayor central sindical de Bulgaria, apenas el 13% de los ciudadanos búlgaros se puede permitir un nivel de vida normal. Más del 20% de la población vive por debajo del umbral de pobreza, que este año ha sido fijado en aproximadamente 120 euros al mes.
La brusca subida, a partir del 1 de julio, de la energía eléctrica y térmica, el gas, el agua y los combustibles abocarán el presupuesto familiar a duras pruebas el invierno que viene. El cansancio de los más de 20 años de reformas y la falta de dinero podrían tan solo reforzar el flujo de emigrantes, muchos de los cuales se marcharían con el propósito de no volver más a Bulgaria.
Versión en español por Raina Petkova