El 23 de enero de 2012 es el primer día de la gestión del nuevo presidente de Bulgaria, Rosen Plévneliev, candidato por el partido de centro-derecha GERB. “El traspaso del testigo” por parte de su antecesor, Georgi Parvanov, ex líder del partido opositor, Partido Socialista Búlgaro, transcurrió en un ambiente de inusitada solemnidad. El deseo del nuevo jefe del Estado es reforzar el prestigio de la institución presidencial aquejada por una contradicción interna constitucional que reside en los poderes, relativamente limitados y más bien representativos, del presidente de la República, tratándose al mismo tiempo del único de los altos cargos gubernamentales directamente elegido por el pueblo.
Ostentando la autoridad moral de esta elección directa, los tres antecesores de Rosen Plévneliev democráticamente elegidos desde 1990 hasta la actualidad, en momentos críticos de la nueva historia de Bulgaria, fueron llamados a tomar decisiones importantes para la nación, a funcionar como un factor corrector del poder ejecutivo. En sus alocuciones durante la ceremonia oficial de relevo del poder que tuvo lugar en la plaza frente a la Catedral San Alejando Nevski tanto el presidente entrante, como el saliente, se mostraron solidarios en cuanto al papel cada vez más importante que corresponde al jefe de Estado en la vida política búlgara. El relevo ha ocurrido en el linde entre dos épocas. Mientras el presidente Parvanov tuvo la suerte de ocupar este puesto durante dos mandatos consecutivos en periodos de auge económico de Bulgaria cuando nuestro país accedió a la OTAN y la UE, su sucesor Plévneliev aborda el poder en un momento de crisis económica y financiera global por la que peligra la estabilidad de toda la UE.
¿Aguantará esta tensión el tecnócrata de 47 años sin biografía política pero con mandato muy exitoso como ministro de Desarrollo Regional?
Sus objetivos son muy ambiciosos: ser un político de nuevo tipo, pragmático y dialogante, contribuir a que Bulgaria se convierta en “un país europeo medianamente rico, de una economía competitiva y en el cual el pueblo viva con dignidad”. La certeza del éxito de su misión Rosen Plévneliev la obtiene de las raíces de la historia búlgara y sus enseñanzas.
“Es la historia de un pueblo que ha creado uno de los primeros Estados en Europa, pueblo que vive en un cruce de civilizaciones, pueblo que es símbolo del multiculturalismo y entendimiento entre las etnias”, enfatizó en su discurso el nuevo presidente. “El pasado nos enseña que sólo hemos tenido éxito cuando hemos estado juntos y hemos forjado solos nuestro futuro. Por esta razón, como presidente voy a unir antes que desunir. Trabajaré con una visión del futuro buscando el consenso sobre las prioridades nacionales de Bulgaria. Europa tiene su Programa 2020. Bulgaria también elaborará su programa nacional de desarrollo hasta el 2020, la vamos a forjar juntos en un amplio debate público. Es que son los ciudadanos quienes fijan la agenda de las instituciones y tienen el derecho a exigir de los políticos a que sean personas consecuentes, abiertas y que consigan resultados. Sin duda, Bulgaria se va a desarrollar. La cuestión es a qué velocidad avanzaremos por el camino a nuestros objetivos nacionales: ser un miembro digno de la UE, un país medianamente rico de una economía desarrollada y una educación de calidad. País que sea digno para su pueblo y en el cual los jóvenes se queden para vivir al vislumbrar una perspectiva para su desarrollo”.
¿Qué es lo que los búlgaros esperan del nuevo presidente?
Miroslav Pavlov, técnico electricista, dice: “Espero que el presidente Plevneliev sea una persona justa en el sentido de no ser presidente en nombre de un partido, sino en el de toda Bulgaria”.
Nikola Starev, estudiante universitario: “Espero que el nuevo presidente rompa el estatus quo, que airee, según promete, la presidencia y que veamos en él un político de tipo nuevo. Ojalá se vuelva realidad su promesa de celebrar plebiscitos en torno a cuestiones de peso para Bulgaria”.
Dimitar Kolev, experto, señala: “El jefe de Estado carece de un importante poder pero, no obstante ello, espero que se desempeñe en su puesto con la misma energía con que trabajaba como ministro y que haga lo posible para la mejora del sistema judicial de Bulgaria”.
Lilia, desempleada, joven y madre de dos hijos: “Espero muchas cosas muy positivas, pero me siento un poco escéptica. Ojalá todo se haga realidad, tal y como lo ha dicho Plévneliev en su discurso. Espero que no haya desempleo y que la vida sea de mayor normalidad para todos nosotros”.
Version en español por Ruslana Váltcheva