El 6 de mayo Francia hizo un viraje hacia la izquierda al elegir al socialista François Holland, aunque con una ventaja muy pequeña ante el que fue Jefe de Estado de Francia hasta ahora. Nicolas Sarcozy se ha convertido en uno de los líderes europeos arrasados por la ola de descontento provocado por la profunda crisis y las severas medidas de ahorro, impuestas por la UE.
Las bolsas mundiales han reaccionado con pánico ante la promesa del nuevo presidente francés de proponer una renegociación del pacto fiscal, alcanzado con tantas dificultades, y plantear la inclusión en él de medidas de crecimiento económico y aumento del nivel del empleo. El mundo financiero tiene otro motivo de inquietud: Holland insiste también en limitar el dictado de los mercados financieros en la vida social y política.
¿Lograrán la canciller alemana de derechas, Angela Merkel, y el presidente francés de izquierda, François Hollande, formar un equipo que operante que siga siendo el motor de la integración europea y, sobre todo, de la política común para sacar a Europa de la crisis?
Después de la primera reacción, de estrés, la mayoría de los observadores valoran como posible ñla creación de un tándem eficiente “MerkHolland” que suceda al popular “Merkozy”. Lograr la sinergia, sin embargo, será más difícil y tomará más tiempo.
Se espera que Alemania y Francia se encuentren esta vez algo más a la izquierda en sus posibles soluciones sobre cómo sacar a Europa de la crisis. Habiéndose negado a reunirse con Holland antes de las elecciones, la canciller alemana ha dicho ahora que le espera “con los brazos abiertos” lo más pronto posible, aunque mantiene su postura de que una renegociación el acuerdo fiscal es imposible.
Al mismo tiempo, en los últimos días Merkel habla cada vez más a menudo sobre la necesidad de adoptar medidas para estimular el crecimiento y el nivel de empleo en la UE. El premier de Italia, Mario Monti, ha lanzado una cómoda opción para salir de esa situación: sin modificar el pacto fiscal, negociar otro pacto, para el crecimiento económico.
El presidente búlgaro, Rosen Plévneliev, ha señalado después de las elecciones en Francia, que él está “tranquilo” en cuanto al diálogo entre Francia y Alemania, aunque “el debate está cambiando”, añadiendo que el 25 de mayo tendrá una reunión con el premier italiano, Monti, señalado como el motor del esperado segundo pacto europeo para el crecimiento económico y el empleo. Plevneliev se propone incorporarse “muy activamente” al proceso de consultas sobre este asunto.
Las elecciones celebradas el domingo pasado en Francia y Grecia han enviado varios mensajes importantes a los gobernantes de la UE. Uno de ellos es que “el estatus quo se ha vuelto inaceptable par la gente, y ésta le ha dicho NO”, según el politólogo Ognian Minchev del Instituto de Investigaciones Políticas Regionales e Internacionales.
Al votar a la izquierda, los franceses han dado crédito al socialista Holland de que es posible también otra salida de la crisis, diferente del continuo apretón del cinturón.
Sin embargo, Bulgaria es un ejemplo claro de la insuficiencia de las medidas meramente monetarias. Este país lleva más de 10 años en régimen de limitaciones presupuestarias severas y estabilidad macroeconomica. Es de los pocos países de la UE a que las agencias de evaluación de riesgos han votado una perspectiva positiva a su rating crediticio durante la crisis. A pesar de esto, las inversiones no vienen, la economía no prospera, y los sueldos siguen siendo los más bajos en Europa.
Las elecciones que tuvieron lugar el domingo pasado en Francia, Grecia y Serbia han perfilado una tendencia muy alarmante: los movimientos de izquierda extrema y de derecha extrema están ganando terreno en Europa. En Francia casi uno de cada cinco ciudadanos ha votado al partido nacionalista de Marine Le Pen, y en Gracia los movimientos populistas de extrema derecha o de extrema izquierda han acaparado en las elecciones parlamentarias más votos que todos los partidos “tradicionales” juntos. Ha entrado al Parlamento incluso el partido “Amanecer Dorado” con un perfil sinceramente nacista.
Esta situación desestabiliza fuertemente el país más endeudado de la UE. El partido que ha recibido más votos, Nueva Democracia, ha devuelto ya el primer día el mandato que le fue dado a formar gobierno debido a la imposibilidad de formar una coalición a tal efecto. Ahora le toca intentarlo a la formación de extrema izquierda, Siriza, que sorpresivamente ha ocupado el segundo lugar en las elecciones.
Observadores señalan que es posible que hasta el fin de esta semana Grecia se vea abocada a nuevas elecciones en junio, cuyo resultado podría ser aún más radical y que Grecia salga de la zona del Euro con unas consecuencias difícilmente previsibles para toda Europa. En Serbia los nacionalistas de Tomislav Nikolic han ganado el domingo pasado el voto parlamentario, lo cual sin falta provocará nuevas preocupaciones en Bruselas.
“La rebelión de los suburbios políticos”: así es cómo ha llamado el polítologo Vladimir Shopov este fenómeno que se ha extendido también a otros países, al margen de Francia y Grecia. Su colega, Antonii Todorov, habla de una “deslegitimación” de las elites políticas de las últimas décadas, que en realidad, han conducido a Europa a la actual profunda crisis económica y financiera. En este sentido, un leve aflojamiento del cinturón bajo la dirección del tándem Alemania - Francia puede resultar salvador para la estabilidad de Europa como una barrera de los “partidos responsables” ante la oleada de formaciones políticas y extremas que van cobrando fuerza en medio del creciente descontento de las masas.
Versión en español por Ruslana Váltcheva