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publicado jueves, 26 de julio de 2012 10:00
Radio Bulgaria Sociedad Ecología y ciencia

¿Qué significa ser agricultor en el macizo montañoso Ródope? 

© Foto: Archivo

Vale la pena asumir riesgos; merece la pena incluso rayar en lo irracional con tal de hacer realidad tus sueños. Lo comprueba la experiencia de los agricultores Beti y Niki Vasilev, dueños del mayor hato de ganado bovino aborigen de Bulgaria. En el territorio del Municipio de Madzharovo, en el macizo montañoso Rodope, se encuentran varias aldeas olvidadas por el tiempo y por los hombres. Una de ellas, llamada Gorno Pole, está casi despoblada. Pues precisamente en ella se encuentran la hacienda y la casa de huéspedes de Beti y Niki Vasilev, denominada (no por casualidad) Divata Ferma (es decir La hacienda Salvaje).

Beti recibe a los huéspedes con pan, sal y danzas típicas

Para los amantes de la naturaleza y de la sencilla vida rural, la hacienda de Gorno Pole se ha convertido, tiempo ha, en un lugar predilecto para el ocio en medio de hermosos paisajes, aire cristalino y aromas de hierbas curativas. Los dueños de esa hacienda se han afirmado como unos de los empresarios y emprendedores de mayor éxito en la zona. Sin embargo, el aparente idilio pastoral que reina allí es fruto de largos años de trabajo, sacrificio y horas sin dormir, porque todo comienzo es difícil. Habitualmente la gente cría vacas para comprarse una casa o un piso en la ciudad. Nosotros procedimos al revés: vendimos el apartamento de mis padres en la ciudad de Plovdiv para comprar vacas, recuerda Beti.

La aldea ofrece tranquilidad para pasar unos días lejos del estrés y el caos de las grandes ciudades

Todo comenzó a finales de los años 90 cuando la joven pareja decidió asumir este riesgo en aras de su futuro éxito, sin sospechar siquiera que poco después de la venta del inmueble Bulgaria entraría en la espiral de una grave crisis económica marcada por quiebras de bancos, hiperinflación, desvalorización de la moneda nacional, etc.
Los dos empresarios jóvenes compraron 16 vacas, de las que ocho murieron ya el primer mes. Es que eran de una raza que difícilmente se adaptaba a nuestro microclima, recuerda Beti. Por este motivo los dos ganaderos principiantes optaron por las razas aborígenes locales, y precisamente esa opción fue la clave de su éxito.

En la hacienda se crían caballos para la práctica de la equitación al aire libre

Son las dos razas más antiguas de Bulgaria, en vías de extinción, por lo cual me alegra poder decir que somos dueños del mayor hato de ejemplares de la misma, dice Beti. Cuenta ya con 450 a 500 cabezas. Cada día nacen terneros, pero también muchos de ellos mueren devorados por los lobos. Aquí todo funciona según las leyes de la naturaleza salvaje. La idea es que intervengamos lo menos posible en las leyes naturales y en los hábitos de nuestros animales. Éstos nacen y viven en libertad, a semejanza de las corzas por ejemplo. Al tener críos, suelen esconderlos durante un mes en el bosque, y los visitantes de nuestra hacienda pueden ser testigos de todo esto. En aquel pequeño oasis de la naturaleza virgen, Beti y Niki están criando a sus 4 hijos, que crecen en medio del aire puro y del silencio de la montaña, lejos de las tentaciones nocivas de la ciudad grande. Nuestros hijos hacen algo cada día. Aquel pequeño jardín, por ejemplo, lo hicieron nuestras hijas Kali y Ali, de 4 y 5 años, que copian continuamente nuestro modo de vida, explica la mamá.

La casa de huéspedes de Beti y Niki

Los dos empresarios jóvenes saben que la mejor manera de retener a los huéspedes en su hotel familiar es ofreciéndoles comodidad y un acogedor ambiente casero, como también vivencias inolvidables. En este sentido La Hacienda Salvaje tiene la gran ventaja de estar situada en uno de los territorios mejor conservados de Bulgaria desde el punto de vista biológico. Se puede decir que el buitre egipcio, amenazado por la distinción a nivel mundial, es una especie de mascota de la hacienda porque la numerosa colonia de estos plumados que anida en proximidad a la hacienda se alimenta del estiércol de los terneros criados en ella. No es de sorprender que en el hotel familiar se alojen con frecuencia ornitólogos venidos del extranjero.

Un tramo del río Arda en la zona de Madzharovo
Otra atracción que ofrecemos es la posibilidad de montar a caballo, para lo cual tenemos cuatro ejemplares de una raza de elite. Otra atracción es la captura de terneros con un laso. En una aldea vecina pueden ejercitarse los buscadores de oro al lavar arena en el río local. Otra atracción turística es la búsqueda de minerales: ágatas, amatistas, cristales y otros, que se pueden encontrar en el río Arda que corre en proximidad.

El plato de la casa: calabaza rellena de carne de ternera

Desde luego, en La Hacienda Salvaje se pueden saborear exquisitos manjares locales.
Mi especialidad predilecta es la calabaza con relleno de carne de ternera, explica Beti. Nuestra carne es fresca y tierna, que no se puede comprar en la tienda. Hacemos también “saralía”, un pastel con relleno de carne de conejo, de arroz de trigo machacado y hervido en agua. Para los invitados organizamos también barbacoa en un claro en el bosque: allí asamos a fuego lento corderos, y también carne de ternera.
El ejemplo de Beti i Niki es contagioso. En la aldea de Gorno Pole han abierto otras dos casas de huéspedes que ofrecen comodidad y romanticismo en medio de la naturaleza. Así, poco a poco, la aldea semi despoblada va cobrando vida nueva gracias a la curiosidad de los turistas y al espíritu emprendedor de los empresarios locales. Y para los visitantes, la permanencia entre los pliegues de la montaña Ródope se convierte en una aventura saturada de emociones. 

Versión en español por Raina Petkova

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