Bulgaria es el tercer país en Europa que prohibió los estudios y la extracción de gas de esquisto conforme al método de fractura hidráulica después de que el Parlamento votara una resolución de una prohibición por tiempo indefinido a esta tecnología muy polémica. Los otros dos países son Francia e Irlanda. En este último la prohibición se refiere solo a la parte norte de su territorio. Un día antes el gobierno búlgaro retiró su resolución de mediados del año pasado por la cual autorizaba a la empresa norteamericana Shevron a buscar gas de esquisto en la región de Novi Pazar, en el noroeste de Bulgaria.
Las dos resoluciones llegaron como una respuesta a los recelos de la sociedad búlgara entorno a los riesgos ecológicos que entraña la única tecnología disponible de estudio y extracción de gas de pizarra mediante la fractura hidráulica de las capas terrestres con una presión que supera las 20 atmósferas. Expresa de un modo tajante estos miedos la organización civil Iniciativa Ciudadana para la Prohibición de los Estudios y la Extracción de Gas de Pizarra que durante seis meses organizó protestas en diferentes ciudades del país. El problema es que Shevron se proponía realizar sus estudios en una región de Bulgaria donde el agua potable viene solo de las aguas subterráneas. Una eventual contaminación de estas aguas con sustancias químicas venenosas utilizadas al fracturar las rocas incidiría de un modo muy peligroso en la salud de los habitantes de una región de población muy densa que incluye la ciudad de Varna, el centro marítimo de Bulgaria más grande.
Preponderaron las razones ecológicas al resolver este asunto que tiene para Bulgaria aspectos económicos y geopolíticos muy importantes. Según las valoraciones iniciales de Shevron, las cantidades de gas de pizarra cerca de Novi Pazar no son nada despreciables: entre 300 millones y 1 trillón de metros cúbicos. Si estos pronósticos son verdad, Bulgaria adquiriría dos importantes bazas. En primer lugar el gas de pizarra garantizaría a Bulgaria una relativa independencia estratégica de los suministros de gas ruso. En segundo, la extracción local de gas redundaría en la disminución del precio de esta materia prima. En el Viejo Continente se realizan intensos estudios de gas de pizarra en media docena de países. Según datos de la empresa de auditoría y consultoría Ernst & Young, Europa posee un 10% de los yacimientos mundiales de gas de pizarra. Las cantidades más considerables están concentradas en dos países: Francia y Polonia.
Los representantes de la Iniciativa Ciudadana de Prohibición de los estudios y la extracción de gas de esquisto están contentos de su primera victoria. Sin embargo, continuarán adelante hasta que logren una prohibición legislativa para este tipo de estudios y extracción. “La prohibición aprobada ayer por la Asamblea Nacional se denomina prohibición por tiempo indefinido pero en realidad es solo una resolución del parlamento que puede ser cancelada tan rápidamente como fue votada”, manifestó ante Radio Bulgaria Mariana Hrístova de la Iniciativa Ciudadana. Los ecologistas insisten en que la prohibición a los estudios de gas de pizarra conforme al método de la fractura hidráulica sea recogida en la Ley de riquezas subterráneas y que la Ley de medio ambiente establezca el requisito obligatorio de hacer una valoración del impacto en el medio ambiente de todos los sondajes profundos ya en su fase inicial.
Versión en español por Hristina Táseva