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publicado jueves, 21 de junio de 2012 12:15
Radio Bulgaria Sociedad Ecología y ciencia

La familia Svetla y Zdravko Nestorov han elegido la vida en el pueblo y la bioagricultura 

© Foto:   biozeleno.com

El medio ambiente contaminado, el ruido y el estrés provocan a muchas personas a elegir la vida en el campo ante la vida en la ciudad. Este es el caso de la familia Svetla y Zdravko Nestorov que han cambiado el apartamento en la capital con una casa con huerta en la que cultivan frutas y verduras, y crían animales domésticos.
Después de un estudio del mercado de inmuebles han elegido el pueblo de Belopoptsi, situado a 26 kilómetros de la capital búlgara, Sofía. De esta manera se han asegurado un entorno mucho más ecológico y sano, así como comida limpia de la propia huerta. Svetla es economista de profesión, y su marido, Zdravko, es técnico agrícola. Evidentemente la combinación entre el modo de pensar de la economista y la mente del marido orientada hacia la biología resulta ganadora ya que, a pesar de las dudas de conocidos y amigos de que ellos podrán hacer con su nuevo día a día, la familia de los Nestorov consiguió éxito y se siente feliz y contenta.

Más sobre su idea de sustituir la vida en la capital por la del campo nos cuenta la señora Nestorova: La idea surgió literalmente de la necesidad, porque hace unos diez años en Bulgaria no se ofrecían productos bio, no existía este mercado, dice Svetla. Algunas personas se traían semejantes productos de las aldeas, pero la gente de la ciudad simplemente no teníamos ninguna opción. Hay más: me fijé en los productos que ofrecían los grandes hipermercados en Bulgaria. Resulta que en nuestro mercado difícilmente se pueden encontrar frutas y verduras nacionales. Las extranjeras son cada vez más: patatas de Egipto, frijoles de Etiopía, tomates y pepinos griegos y macedonios, ajo de China. Me dije: por qué no producir nuestras propias frutas y hortalizas, la tierra búlgara es fértil. Y empezamos a plantar tomates, pepinos, cebolla, col, zanahorias, especias. Hemos probado y seguimos intentando cultivar las más variadas plantas. Tenemos tambien árboles frutales. De esta manera la necesidad y el deseo de comer de una manera saludable, de consumir comida de calidad, nos ha movido a abandonar la ciudad y a empezar a vivir en la aldea.

En primavera en la huerta de la familia Nesotrov todo florece y forma frutas. Cultivadas con amor y cuidados, las frutas y las hortalizas crecen deliciosas, dice convencida Svetla. Uno de los cultivos más raros en su huerta es la Sideritis scardica famosa por sus cualidades curativas, y el trigo salvaje, llamado en búlgaro “limets”: En nuestra huerta cultivamos no sólo Sideritis scardica y limets sino tambien todo tipo de hierbas curativas típicas de Bulgaria, añade Svetla. Por supuesto que no todo crece bien pero muchas de las plantas se adaptan y se desarrollan perfectamente. Por ejemplo con el limets, no hemos tenido mucho éxito ya que requiere especiales condiciones climáticas. El año pasado toda nuestra huerta estaba sembrada con limets pero una lluvia fuerte lo aplastó y luego la recogida fue muy difícil. Lo bueno ha sido que hicimos la prueba y recogimos una cierta cantidad, y la tierra ha descansado de los demás cultivos.

Participan en el trabajo en la granja familiar tambien los dos hijos de Svetla y Zdravko, que compaginan el trabajo con los estudios. Además de frutas y hortalizas, la familia cría animales domésticos, y de esta manera se asegura carne y huevos de calidad: Todos son plumados: gansos, patos, pavos, gallinas, explica Svetla. Se crían fácilmente, no requieren cuidados especiales. Los alimentamos exclusivamente con trigo, y en el verano los dejamos alimentarse de las malas hierbas en el jardín; comen tambien caracoles. Nuestros hijos ayudan sobre todo en el cultivo de las hortalizas y la recogida de las frutas. No enfermamos, no tomamos medicinas. Una o dos horas en la huerta le cargan a uno con mucha energía. El estrés y la tensión desaparecen, moverse al aire libre tambien ayuda. Para mí ésta es la opción y la manera de vivir correctas, cerca de la naturaleza, cerca de la tierra. En realidad, no somos pioneros en esta opción. En Bulgaria hay cada vez más granjas familiares en las que la gente cultiva sus propias frutas y hortalizas, y tambien animales domésticos: como cabras, ovejas; producen quesos y mantequilla caseros, etc. Este trabajo les recompensará porque las personas son más sanas, más vitales y más activas.

Según Svetla, cada vez más búlgaros empiezan a leer la letra pequeña de los envases y a descifrar el significado de los añadidos a los alimentos, a buscar productos biológicos sin conservantes, sin colorantes y sin organismos genéticamente modificados. “Es de esencial importancia acostumbrar a nuestros hijos a comer de manera saludable, porque vemos las consecuencias de la alimentación y de la vida insanas: la obesidad, la alta tensión vascular, la diabetes”, dice Svetla.

¿Ha conseguido convencer a sus hijos a evadir las tentaciones no saludables que son tan populares entre las personas jóvenes?

Con nuestro hijo mayor las cosas ya están sobre terreno firme, dice Svetla. Él tiene 17 años, ha leído mucho y sabe qué daños pueden provocar la comida insana, la falta de suficiente movimiento, y la falta de contacto con la naturaleza. Acostumbrar a los hijos a vivir en armonía con la naturaleza es el deber de cada madre y es un proceso difícil. En la escuela, en sus contactos con los otros niños, el modelo de la comida insana se multiplica. Las comidas como las patatas fritas y otro tipo de snacks están hechas de manera que tengan un sabor intenso, fuerte y puedan saciar el hambre rápidamente. Al mismo tiempo, son poco beneficiosos para el organismo. Gradualmente los niños aprenden qué es bueno y qué no, en qué merece la pena gastarse el dinero. Con mi hijo menor el proceso es más difícil. De vez en cuando me provoca con la pregunta: “¿Puedo comer algo malo para la salud?” Sin embargo, ha empezado a tomar conciencia de que estos alimentos no contribuyen a su crecimiento y a su salud. Es importante entender que la comida es, sobre todo, fuente de salud y energía para el organismo y apenas después un placer. 

Versión en español por Ruslana Váltcheva

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