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publicado miércoles, 08 de febrero de 2012 10:00
Radio Bulgaria Sociedad Ecología y ciencia

Temperaturas templadas al comienzo del invierno retrasaron la migración de las aves 

© Foto: BGNES

Desde 1967 a esta parte, cada año, a mediados de enero, en casi todos los países europeos y en varios de África y Asia se realiza el llamado “censo invernal de las aves acuáticas”, coordinado por Wetland International, la única ONG global dedicada a la conservación y uso apropiado de los humedales. Los análisis comparados de los resultados obtenidos en los censos a lo largo de los años ofrecen valiosa información sobre la población de aves acuáticas en nuestras latitudes, así como sobre la conexión de sus migraciones con el cambio climático y la evolución del medio ambiente.

¿Por qué el censo mundial de las aves acuáticas se realiza precisamente a mediados de enero?

Pues porque en estas fechas se produce la mayor concentración de aves en determinadas regiones que nos permite formarnos con facilidad y rapidez una idea del estado en que se encuentran sus respectivas poblaciones. Este año el censo invernal ha coincidido con unas temperaturas templadas, que han caracterizado el ambiente en Bulgaria en la primera quincena de enero. Los equipos de expertos y de amantes de la naturaleza han registrado un número inusualmente bajo de aves que han migrado a territorio búlgaro, inferior en un 25 a 30% al número registrado el año pasado por estas mismas fechas. Sin embargo, a finales de enero, el tiempo cambió bruscamente. Las temperaturas se dispararon por debajo del cero, llegando a niveles verdaderamente siberianos. Si bien con cierto retraso, grandes bandadas de ocas, patos y otras aves acuáticas comenzaron a llegar a nuestro territorio procedentes del norte del continente europeo. El censo de las aves acuáticas a mediados de enero ha permitido detectar algunas particularidades en el comportamiento de las aves este año. En lugar de la habitual concentración de la mayor parte de los plumados migratorios en la región del mar Negro, la mayoría de éstos se establecieron más bien en las riberas del río Danubio.

Yordán Hrístov, de la Sociedad búlgara Protectora de las aves, explica: “Un fenómeno muy interesante es el que ha habido un número mucho mayor de aves en las riberas del Danubio. Cerca de 80 mil ocas y patos fueron detectados en solo un tramo del río. En años anteriores a lo largo de toda la ribera danubiana han sido registrados no más de 55 mil ejemplares, y no sólo ocas y patos sino también aves acuáticas de otras especies. Los resultados finales del censo no han sido elaborados aún pero no me sorprendería si resultara que a lo largo del Danubio este año se han concentrado más de la mitad de las aves contadas en todo el país. Esto confirma una vez más la gran importancia del gran río para la preservación de las poblaciones de aves. Probablemente a causa de las temperaturas más templadas al comienzo del invierno, en las riberas danubianas ha habido suficiente alimentos y por ello las bandadas no se han visto en la necesidad de volar al sureste, al litoral búlgaro del mar Negro, donde el clima es el más templado”. A mediados de enero fue registrado otro fenómeno inusual

“Este año ha habido un número relativamente alto de aves cuya presencia aquí es más característica del verano, por ejemplo, cigüeñas blancas y negras. En las orillas del lago Srebarna ha sido visto un grupo de 30 de porrones pardos (Aythya nyroca), un número bastante elevado para esta temporada. Son especies cuya presencia aquí es característica del verano y es muy inusual verlas en invierno”.

¿Y cuál es la situación este año de la barnacla cuellirroja (Branta ruficollis), una especie plumada protegida muy rara? Casi toda la población mundial de esta especie hiberna en Bulgaria por lo cual este país tiene especial responsabilidad en su protección.

“Durante el conteo fueron registrados no más de mil o dos mil ejemplares de esta especie. Sin embargo, en los últimos días y semanas colegas que realizan un seguimiento continuo de las zonas húmedas han visto llegar más de 10 mil barnaclas cuellirrojas. Parte de ellas se han establecido en el litoral norte del mar Negro y otra parte está bajando al sur, hacia la bahía de Burgás, de manera que en estos momentos tenemos una población relativamente numerosa de esta especie. En enero de 2011 el mayor número registrado de barnaclas cuellirrojas ha sido 33 mil ejemplares, pero en años anteriores las bandadas que llegaban a hibernar en tierras búlgaras sumaban hasta 60 mil ejemplares”.

Conoceremos el número exacto de las bernaclas que hayan hibernado en Bulgaria un poco más adelante. Es posible que se haya reducido su población total, lo cual no dejaría de ser un hecho muy alarmante. Sin embargo, es posible también que las aves hayan cambiado el lugar preferido por ellas para pasar el invierno. Es posible que se hayan establecido al otro lado del mar Negro, en su litoral este, o bien, que se hayan concentrado en mayor número en Rumania y Ucrania. Las zonas allí, sin embargo, son más difíciles de acceder y no siempre resulta posible establecer el número real de representantes de esta especie. El resultado sumario del censo 2012 en todos los países lo conoceremos a finales de la primavera. Entonces se harán los análisis pertinentes de los fenómenos observados con la finalidad de trazar medidas para mejorar la preservación de las aves acuáticas. 

Versión en español por Raina Petkova

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