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publicado jueves, 09 de febrero de 2012 15:24
Radio Bulgaria Sociedad Ecología y ciencia

Persisten las irregularidades en el refugio capitalino para perros callejeros “Ekoravnovesie” 

© Foto: BGNES

Hace unos diez años el Refugio Municipal para Perros Callejeros “Ekoravnovesie” (“Equilibrio ecológico” en traducción) se hizo famoso incluso en el exterior como el más cruel “campo de concentración” para perros. El número de los perros callejeros crecía y proporcionalmente a esto aumentaba el de los perros sacrificados en el refugio. Las imágenes de las irregularidades y la cruel matanza incluso de cachorros de muy corta edad fueron rodadas en una película que dejó estremecida a la sociedad búlgara después de ser exhibida por la Televisión Nacional Búlgara. En aquel momento, bajo la presión social, y, sobre todo, después del cambio en la administración municipal capitalina, fueron realizados cambios radicales que calmaron la opinión pública. La gente empezó a vivir con la idea de que los nuevos gerentes podrían resolver el problema de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la castración y la devolución de los animales callejeros a sus sitios de origen. Desde hace algunos años, sin embargo, después del nuevo relevo en la administración municipal capitalina, parece que han resurgido los antiguos problemas.

María Hárbova de la Fundación para los Derechos de los Animales en Bulgaria, dice:
“Lamentablemente, en 13 años no he visto un cambio positivo, con excepción del período en el que el actual ministro de Agricultura, Miroslav Naidenov, era director de la Sociedad Municipal “Ekoravnovesie”. En aquel entonces no había este tipo de atrocidades, se respetaban las leyes y la población canina callejera se redujo en un 23%. Después, sin embargo, las cosas cambiaron, empezó un aumento del número de los perros sin hogar, y las crueldades en contra de ellos se han recrudecido. No puedo explicarme cómo después de haberse establecido el método “castrar y devolver”, recomendado por la Organización Mundial de la Salud y habiendo una ley aprobada para la defensa de los animales y una ordenanza específica reguladora de los requisitos para los albergues, es posible que la población canina callejera en Sofía aumente en vez de reducirse”.

Según las organizaciones protectoras de los animales, en la actualidad, la paradoja es que a nivel de gerentes en el Ayuntamiento se piensa que este problema ha de ser resuelto de la manera más humanitaria y, a la vez, más eficiente. Por otro lado, resulta que la sociedad “Ekoravnovesie” está absolutamente incontrolada y ahí pasan cosas que ni siquiera la alcaldesa de Sofía puede cambiar. Según datos sobre las irregularidades, en 2010 ha sido cambiado el director, pero los empleados que cometen las crueldades permanecen en sus puestos. Los capacitados médicos, cazadores de animales y trabajadores de clínica, contratados por Miroslav Naidenov, abandonan el trabajo por sí mismos ya que están obligados a trabajar con personas desinteresadas que imponen la antigua manera bárbara de trabajar. De “Ekoravnovesie” se quejan constantemente de que les faltan recursos y que por ello no pueden ofrecer mejores resultados. Por cierto, las condiciones en el asilo son míseras. Se castran perros a temperaturas bajo cero, las jaulas son limpiadas con agua helada. A esto hay que añadir que muchos de los perros están también infectados y luchan contra enfermedades letales como el moquillo.

Incluso en las condiciones más míseras se puede trabajar decentemente, es suficiente que el personal tenga la predisposición correcta, dice Yavor Géchev de la Organización Internacional de Defensa de los Animales “Cuatro Patas”: “Estuvimos ahí este verano y hemos comprobado irregularidades horribles. Una de las cosas más alarmantes con que nos encontramos fue una hembra operada que permanecía sangrando después de la operación y nadie le prestaba atención. Nos fue explicado que esto es algo habitual, sin embargo es algo que nuestros veterinarios no pueden concebir como una práctica normal. Estamos muy negativamente sorprendidos también por la forma en que trabajan los veterinarios ahí. Desde hace tiempo se sabe que los animales en Seslavtsi no son propiamente castrados. Aunque tienen diplomas de médicos veterinarios, su actitud hacia los animales es muy cruel. Los perros son sólo un número para ellos. No les interesa lo que va a pasar con los animales, lo que les importa es que al final cobren su dinero. Consideramos que es mejor buscar la cooperación de las clínicas privadas en las que este tipo de irregularidades es inadmisible gracias a las altas normas éticas y profesionales. La función de “Ekoravnovesie” tiene que reducirse a la captura y transportación de los animales”. 

Versión en español por Ruslana Váltcheva

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