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publicado viernes, 10 de febrero de 2012 14:43
Radio Bulgaria Sociedad Ecología y ciencia

Bulgaria todavía no aplica la Directiva europea para la gestión del riesgo de inundaciones 

© Foto: BGNES

Hace dos años, junto con algunos otros países, Bulgaria recibió una última advertencia de la CE de incluir en su legislación nacional las disposiciones de la Directiva sobre la gestión del riesgo de inundaciones, del año 2007. El enjuiciamiento del Estado fue evitado a duras penas ya que el Parlamento Búlgaro logró aprobar apresuradamente las enmiendas necesarias a la Ley de aguas en 2010. Las acciones posteriores que la Directiva requiere como, por ejemplo, elaborar una previa evaluación del riesgo por inundaciones en las cuencas de los ríos hasta finales de 2011, diseñar mapas de las regiones en riesgo de inundaciones hasta 2013 y confeccionar planes de gestión de ese riesgo hasta 2015, hasta el momento se está haciendo a tiempo. Sin embargo, tal y como lo muestran las recientes inundaciones catastróficas la semana pasada, la directiva adoptada no nos ayuda en nada en la práctica, hasta el momento. Quizás porque no se entiende bien la propia filosofía del documento estratégico, consideran los expertos de la coalición de organizaciones ecológicas “Para que haya naturaleza en Bulgaria”.

© Foto: imagesfrombulgaria.com

La Directiva europea para la gestión del riesgo de inundaciones es muy novedosa, dice ante Radio Bulgaria Andrei Ralev de la Asociación para la Naturaleza Salvaje “Balcanes”. A diferencia del pasado, cuando en la lucha contra esta calamidad se contaba sobre todo con soluciones de ingeniería hidráulica, la filosofía de la nueva directiva se ajusta más a las leyes de la naturaleza, explica él. Su lógica es no “atrapar” a los ríos, sino todo lo contrario. Por esta razón su lema es “Más sitio para los ríos, más seguridad para las personas”.

¿Qué significa esto en la práctica?

Por ejemplo, significa poner los diques más lejos, de manera que el río pueda extenderse entre ellos, no rectificar las curvas de los ríos, limitar la construcción de casas sobre las terrazas de los ríos, no secar las zonas húmedas que sirven de buffer en casos de inundaciones, etc. Cuanto más intentemos “domar” a un río, más aumentaremos la velocidad del agua y su poder destructivo en caso de desbordamientos, aseguran los partidarios de esta teoría. Los ecologistas proponen cinco medidas concretas en conformidad con la directiva europea. La primera medida la llaman “inundaciones controladas” en sitios donde las inundaciones provocan daños a las personas.

“El problema no son las propias inundaciones porque estas son un fenómeno natural que enriquece con sus aluviones las tierras en las riberas, da la posibilidad que los peces depositen sus huevas en los bancos, etc. El problema de las inundaciones reside en los daños que causan. En caso de que se permita el derrame del agua en determinados sitios alejados de las zonas urbanizadas, los daños serían mínimos”.

© Foto: BGNES

Se recomienda también recuperar los viejos cursos del agua con sus curvas características que hacen que el agua corra más despacio.

“Rectificar los cauces de los ríos hace que aumente la velocidad del caudal y se duplique su poder destructivo. Con el aumento de la velocidad del caudal el problema con las inundaciones se traslada más abajo en el curso del río donde enormes cantidades de agua, con un poder demoledor ingente, se derraman en los sitios menos apropiados. Es lo que pasa ahora con el río Maritsa”.

En tercer lugar, los ecologistas recuerdan la regla olvidada de no construir sobre las terrazas de los ríos que se tienen que reservar para desbordamientos de buffer.

“La gente se engaña que cuando hay un dique construido sobre un río, nunca habrá peligro de inundaciones. También se construye con mucha osadía cada vez más cerca de la propia agua. Pero tarde o temprano, en caso de una gran ola, el río encontrará su camino hacia los terrenos que le pertenecían”.

© Foto: BGNES

Una de las razones de las inundaciones cada vez más frecuentes, según los ecologistas, es la tala de árboles de los bosques cuyas raíces son un factor natural que frena el agua.

“En la actualidad observamos los resultados de la tala masiva de los bosques y en concreto, de los bosques antiguos naturales que detienen el agua cuando hay abundantes precipitaciones. Es muy importante preservar los viejos bosques para evitar este drenaje tan rápido después de lluvias abundantes o después de la fusión de las nieves”.

Y al final, los ecologistas recomiendan hacer una inspección de los miles de embalses pequeños y de los diques en los ríos búlgaros y eliminar los que puedan entrañar riesgos y no construir nuevos, sino buscar soluciones que estén acordes con la naturaleza.

“Después de estas inundaciones se volverá a hablar de cómo tenemos que construir nuevos diques e invertir millones. Después de las inundaciones calamitosas en 2006, fueron asignados 16 millones de euros para la construcción de diques y correcciones de cauces fluviales. Como vemos, seis años más tarde el resultado es nulo”. 

Versión en español por Ruslana Váltcheva

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