En plena época de verano los centros vacacionales en la costa del Mar Negro no pueden quejarse de falta de turistas a pesar de la crisis y los pronósticos alarmantes de descenso del número de los veraneantes. Actualmente la facturación de turismo marítimo asciende a 7,5-10 millones de euros al día, una cifra bastante buena, manifiestan de la Cámara de Industrias de Bulgaria. Se espera que en 2010 el turismo asegure un 10% del PIB del país. Expresado en dígitos esto significa un ingreso anual de más de 3 mil millones de euros, o sea un poco más que los ingresos del año 2009, considerado uno de los más duros para el sector.
Este año la temporada turística activa en Bulgaria comenzó con un arranque fallido. Las copiosas lluvias y las bajas temperaturas hicieron que muchos veraneantes renunciaran de sus vacaciones en la montaña o en la costa del mar. Así, hasta finales de junio las reservas en los hoteles en la costa del Mar Negro eran del 10-15%. Los propietarios de hoteles se sintieron desesperados a causa de la crisis y por el peligro de quiebras. Apenas hacia mediados de julio los centros recreativos comenzaron a llenarse de turistas, y en agosto, cuando es la culminación de la temporada turística, ya casi todos los hoteles están a tope.
“Actualmente los empresarios aprovechan el gran flujo de turistas y si en septiembre también hace buen tiempo lograremos recuperar el atraso inicial y aumentaremos los ingresos”, explica Tsvetan Tonchev, presidente de la Cámara de Turismo. A su juicio, se observa crecimiento del número de los turistas de Rusia, de las ex repúblicas soviéticas y de los países escandinavos. Los turistas búlgaros han aumentado en el 15%. La buena noticia es que parte de nuestros compatriotas, que por tradición pasan sus vacaciones veraniegas en el extranjero, este año han optado por veranear en la costa del Mar Negro apoyando de este modo la economía búlgara. Los hosteleros apuestan por la base de alojamiento modernizada y los bajos precios de los paquetes all inclusive.
“Hemos construido excelentes hoteles, restaurantes y locales de diversión”, dice el señor Tonchev. “Hemos perfeccionado los servicios turísticos, algo que reconocen todos los clientes. Además, el 22% de los extranjeros que visitaron Bulgaria regresan al país, lo cual muestra que han quedado contentos. La otra tendencia positiva de este verano es que el interés hacia algunos centros vacacionales ha aumentado. Uno de ellos es Obzor, una pequeña villa bastante descuidada desde hace unos 10 años. Actualmente allí veranean más de 50 mil turistas, sobre todo personas jóvenes atraídas por los hoteles modernos y las posibilidades de diversión. Con el fin de atraer a un mayor número de turistas, los hosteleros bajaron los precios en un 20% pero elevaron el costo de los servicios adicionales”.
Al mismo tiempo, el sector afronta una serie de retos que desde hace años obstaculizan su desarrollo. Uno de ellos es la enorme parte de la economía sumergida que ha expandido sus tentáculos sobre un 50% del sector turístico búlgaro. No son pocos los hosteleros que no registran el número real de los turistas, los propietarios de locales de diversión no declaran la facturación, no pagan impuestos, ni tasas turísticas, etc. “No es normal que el Estado recaude unos 6 millones de euros en concepto de tasas turísticas en vez de los 30 millones de euros que deberían ser pagados”, dice Tsvetan Tonchev. Se vuelve casi imposible registrar los ingresos reales del sector, el crecimiento de los turistas, las reservas en los hoteles, etc. Los ingresos anuales reales del sector superarán los pronosticados 6 mil 500 millones de euros pero nadie se compromete con precisar la suma. Lo mismo se refiere al aumento de los turistas en la costa del Mar Negro. Probablemente ellos son más que lo declarado. Evidentemente soslayar las reglas es una de las maneras en que gran parte de los empresarios sobreviven en las condiciones de crisis económica grave. A pesar de las duras condiciones de hacer negocios, desde la organización turística registran que el sector se anima, lo cual comprueba una vez más su capacidad de sobrevivir incluso en las condiciones más difíciles. ¡Den un paseo por uno de los centros vacacionales en la costa del Mar Negro y se convencerán de ello!
Versión al español de Hristina Táseva