El invierno está en su apogeo y por primera vez desde hace algunos años ha alegrado a los amantes de los deportes de invierno con nieve en abundancia. Las instalaciones de esquí han empezado a funcionar a todo vapor con excepción de los teleféricos, telesillas y telesquíes de Vitosha. Los problemas de Vitosha se remontan al año 2007 cuando la Agencia Municipal Capitalina de Privatización vendió consecutivamente a la misma sociedad privada todos los teleféricos, telesillas y telesquíes a la parte más concurrida de la montaña.
En su calidad de monopolista la sociedad no tardó en imponer su visión sobre cómo se han de gestionar las instalaciones. Bajo el pretexto de que está emparejando las pistas empezó a cavar con excavadoras los terrenos, y como resultado fue destruida parte de la vegetación y de los hábitats en el parque, y más de 350 enormes morenas fueron excavadas. Gracias a la oportuna actuación de la Dirección del Parque Natural Vitosha y la Coalición de 30 ONGs “Por que haya naturaleza en Bulgaria” las excavaciones en el parque fueron paradas. Según el plan de gestión del Parque Natural Vitosha, la empresa no tenía derecho a alterar el relieve, ni la capa superficial de los terrenos que pertenecen al Fondo Forestal del Estado.
En vez de cambiar las viejas instalaciones y actuar acorde con las condiciones del parque, los propietarios formaron un lobby para introducir enmiendas a la Ley de bosques las cuales le garanticen habilitar sin problemas una nueva y más extensa zona para esquiar. En vísperas del nuevo año el gobierno aprobó las enmiendas a la Ley, que prácticamente desatan las manos de los dueños de pistas de esquí quienes podrán construir nuevas instalaciones sin abonar tasas por ello. Según cálculos de ecologistas, esos cambios privarán el Estado de ingresos en los próximos uno a dos años, mientras que sólo el dueño de las instalaciones en Vitosha se ahorrará 25 millones de euros. Por su parte, la Coalición “Por que haya naturaleza en Bulgaria” hizo propuestas que garanticen la conservación de la naturaleza en los centros de esquí y, al mismo tiempo, permitan cambiar las instalaciones obsoletas por otras nuevas y construir nuevas pistas de esquí previstas en Planes Generales de Ordenamiento Territorial.
Los debates en torno a los cambios en la Ley de bosques continúan al tiempo que los esquiadores de Sofía y los visitantes de la capital se quedan privados del placer de practicar deportes en la cercana montaña. Resultan perdedoras también las escuelas de esquí privadas en Vitosha que no recuerdan una tal crisis desde su creación.
Emanuil Mánchev, Director de la Primera Escuela Privada de Esquí expresa: “No había tales dificultades como las que ahora estamos afrontando. Actualmente, el absurdo reside en que en Vitosha no hay instalaciones, algo que no había ocurrido desde hace 50 años. Una ciudad de más de 2 millones de habitantes, situada en proximidad inmediata a la montaña, se queda sin la posibilidad para la práctica de deportes de invierno. Esto nos coloca en una situación extraordinariamente grave y nos impide hacer nuestra labor. La nieve tiene un espesor de más de 1 metro y medio pero la gente prácticamente no puede esquiar. Los centros de montaña en cualquier país se van desarrollando mientras que el de Vitosha está sumido en la ruina total. Esto perjudica a todos los habitantes y visitantes de Sofía. Las instalaciones no pueden seguir funcionando tal y como están, hay que hacérseles una reconstrucción o sustitución total”.
Debido a las polémicas en torno a Vitosha, la escuela de Emanul Mánchev está obligada a negar el acceso a casi la mitad de los niños que desean esquiar. Además, desde el año pasado el propietario de las instalaciones de esquí en Vitosha ha introducido unos precios inasequibles para las tarjetas de los profesores de esquí, en torno a los 1250 euros. Al mismo tiempo en las estaciones de esquí más caras en Europa, que garantizan una temporada de esquiar de 6 meses, la tarjeta cuesta unos 600 euros.
“Hemos iniciado un procedimiento judicial en contra a esta práctica viciosa y hemos ganado, pero de momento no sabemos si la empresa tomará en consideración la resolución judicial.” A pesar de los trastornos, esta temporada hay muchísimos niños que desean practicar deportes de invierno. Trabajamos sobre todo con jardines de infancia que no necesitan grandes instalaciones y pistas. Por otra parte, deseamos que el problema de Vitosha se resuelva de una manera perdurable. Por esta razón el gobierno tiene que reaccionar de la manera más rápida posible”, concluye diciendo Emanuil Mánchev.
Versión en español por Ruslana Váltcheva