Webcast en español

Radio Nacional de Bulgaria © 2021 Todos los derechos reservados

Calendario ortodoxo: 7 de enero, Día de San Juan

Jesucristo y San Juan Bautista, fragmento de un icono del s.XVII.
Foto: pravoslavieto.com
«Os digo que entre los nacidos de mujeres no hay mayor profeta que Juan el Bautista»
(Lc. 7, 28)
A San Juan Bautista el santoral oriental ortodoxo consagra el 7 de enero. Es una de las fiestas más grandes de nuestro país. Los ritos en esta fecha se asocian a la fuerza vivificante del agua, en alusión directa al bautismo de Jesucristo por San Juan en el río Jordán. A Jordán precisamente, que en la tradición búlgara ha pasado a ser nombre propio masculino, se dedica el día anterior, 6 de enero según el calendario Gregoriano. Las dos fiestas, la de Jordán y la de San Juan, cierran el ciclo festivo navideño e invitan a dirigir la mirada a los días venideros, con votos de salud, cosecha abundante y buena fortuna.
Como la mayoría de las fiestas cristianas, las de Jordán y de San Juan también tienen su interpretación folclórica y se asocian a ritos específicos.
Para reanudar la vida después del ciclo navideño, el mundo y los hombres necesitan purificarse de las fuerzas demoníacas que imperan en la transición del viejo al nuevo año. Después de varios días, que empiezan en torno al solsticio invernal, y que el pueblo solía considerar como días impuros, el ser humano debe volver a recibir el bautismo y liberarse del caos cósmico. Esta peculiar fusión entre las arcaicas visiones mitológicas y el simbolismo cristiano, subyace en las fiestas folclóricas que nos ocupan y que el pueblo ha dado en llamar Fiestas del Agua de Invierno, que son precisamente la de Jordán y la de San Juan.
Existe la creencia de que en la víspera del 6 de enero el agua de los ríos, las fuentes, los lagos, en fin, de todos los embalses naturales, posee una gran fuerza purificadora. Esa fuerza se adquiere —obsérvese la incidencia cristiana— cuando se sumerge en el agua un crucifijo.
En determinadas zonas de Bulgaria al sacerdote cristiano purifica el agua en la calderilla y luego con un manojo de ramitas de boj, fijado en torno al crucifijo, hisopa a los creyentes. En otras partes de Bulgaria el crucifijo se tira al río o lago más cercano, o al mar, en las áreas del litoral. Los jóvenes más robustos se lanzan al agua —a pesar del intenso frío que es habitual de la temporada, en pleno invierno—, seguros de que el que logre sacar el crucifijo, gozará de excelente salud durante el año.
En muchas zonas de Bulgaria los labriegos suelen lavar ritualmente también el arado, lo que asegura la fertilidad de la tierra durante el año.
Reconocemos los antiguos ritos de purificación también en las canciones festivas que refieren cómo la Virgen María sale con el niño recién nacido en brazos a buscar un padrino que lo bautice. San Juan accede a darle el santo bautismo y cuando el niño Jesús, que el pueblo suele llamar Dios Joven, se inclina sobre el agua del río Jordán, el fondo del río se cubre de oro y las riberas, de plata. Este esplendor divino augura la buena fortuna durante el nuevo año.
Así a partir de la gran fiesta invernal de San Juan, se reanuda el ciclo vital en un mundo purificado, santificado y bendito, en medio de la armonía recuperada del universo.

Versión en español de Ludmila Petra

Más de la sección

Los pilotos de la Aviación de Bulgaria celebran su fiesta profesional

Una primicia extraordinaria, protagonizada por aviadores de Bulgaria   fue el motivo para decretar el 16 de octubre Día de la Aviación de Bulgaria y de la Fuerza Aérea. Tal día como hoy, en el año 1912, a los pocos días de haber estallado la Guerra..

Publicado el 16/10/21 10:05

Santa Parascheva de Balsha resplandece cien años después de su construcción

Elena Adámova es una artista plástica de San Petersburgo para quien la pintura de iconos es la esencia de su camino espiritual. La trajo a Bulgaria el amor por un búlgaro, convertido en su esposo hace 41 años. Empezó a pintar iconos a inicios de los..

Publicado el 14/10/21 08:27
El monasterio rupestre de Tarapanata

Las celdas rupestres en el cañón del Río Seco, cerca de la ciudad de Dobrich, están marcadas por misterios y misticismo

Hace millones de años, al norte de la actual ciudad nororiental búlgara de Dobrich se extendía un océano prehistórico. Posteriormente un caudaloso río fue cavando la llanura y el hermoso cañón que se fue convirtiendo en hábitat para una increíble variedad..

Publicado el 04/10/21 10:51