Autor
Tsvetana Tóncheva
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jueves 25 diciembre 2025 10:25
jueves, 25 diciembre 2025, 10:25
Georgi Genkov
FOTO Unión de Compositores Búlgaros
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“La música de mi
amigo... Siempre me pregunto cómo describirla y, entre los adjetivos “extraña,
suave, delicada” que me vienen a la mente, de repente se me ocurre calificarla
como “inteligente” . Estas palabras pertenecen al magnífico poeta búlgaro
Valeri Petrov y se refieren a la obra de Georgi Genkov (1929-2010). Renombrados
especialistas afirman que Genkov es el “traductor” más talentoso de los poemas
de Valeri Petrov al lenguaje musical y escénico. Prueba de ello son sus cuatro
musicales y una ópera, creados a base de los cuentos favoritos del poeta: "Un
botón para dormir", "Suavemente dicho", "Azul marino", "En la habitación lunar" y "Cuento
blanco", reconocidos desde hace tiempo como referentes clásicos del teatro
musical búlgaro. El compositor falleció precisamente en Navidad, el 25 de
diciembre de 2010. Días más tarde, en las páginas del periódico “Cultura”, se
le recordó como “una personalidad brillante y un hombre notoriamente modesto”.
Georgi Genkov
FOTO BNR (archivo)
Era un artista que destacaba por su estética fina y sofisticada. Durante la segunda mitad del siglo XX Genkov creó obras representativas en la música teatral y cinematográfica de Bulgaria. Su característico estilo personal y brillante, asociativo, lacónico y con un increíble sentido de la dramaturgia, dejó una huella específica, en el espíritu de las obras de Oscar Wilde, en más de 100 producciones teatrales y más de 200 películas, varias suites sinfónicas y decenas de canciones infantiles y populares.
Al principio del libro Intento de retrato, publicado tres años después de su muerte, la esposa del compositor, la reconocida directora Prof. Bistra Atanasova, pregunta: “¿Cómo abarcar esta personalidad inabarcable e insólita? En toda mi vida no había conocido de cerca a alguien así, a personas similares, sí, pero nunca a alguien como él. Era una persona superdotada, conectada con la música que le gustaba y que componía. Hablaba con entusiasmo sobre todos los demás, ya fueran genios de arte, colegas, amigos, pero nunca de sí mismo…Era un músico extremadamente sabio… algo como una enciclopedia musical, como él mismo dice en una entrevista: "Para mí, la música es como la tabla periódica de Mendeleev: si escucho algo que no conozco, inmediatamente le encuentro su lugar en ella”.
Rumyana Karakostova
FOTO artstudies.bg
En una entrevista con la musicóloga Rumyana Karakostova, publicada en 2004, Georgi Genkov termina con las siguientes palabras: “Sigo pensando que la música es un mundo, en algún lugar por encima de nosotros”.En vida, no solo aspiraba a otros mundos, más elevados que el nuestro, sino que literalmente residía en ellos. Una de las pruebas más evidentes es la perfecta miniatura vocal que se escuchó por primera vez en la película “Adiós, muchachos”. Este conmovedor drama del director Yanko Yankov, con guion de Valeri Petrov y Vasil Tsonev, se estrenó en 1978. Hoy nadie la recuerda. Pero precisamente de su banda sonora forma parte la incomparable por su letra y su música “Canción de las personas voladoras”. Versa de las personas que no vienen del espacio, que nacieron entre nosotros, pero que a veces vuelan por encima del barro y las cenizas, por encima de los problemas cotidianos y las adquisiciones materiales, por encima de las insignificantes alegrías y preocupaciones de la vida. Ellos, los “voladores”, nos hacen suspirar en secreto y sentir un extraño dolor por el vago recuerdo de que quizá también nosotros fuimos “de su especie”.
Georgi Genkov falleció exactamente en Navidad, el 25 de diciembre. Dicen que en las grandes fiestas religiosas se van las almas más luminosas y justas, aquellas que vuelan en vida, como los autores de la maravillosa canción, Valeri Petrov y Georgi Genkov, y su intérprete, el inolvidable actor Asen Kisimov.
Autor: Tsvetana Toncheva
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev