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Lección de Bulgaria... con la escuela “Raina Knyaginya” en Burgos, España

Lección de Bulgaria... con la escuela “Raina Knyaginya” en Burgos, España

FOTO Facebook/ Escuela dominical "Raina Knyaginya" de Burgos

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En 2026, la Radio Nacional de Bulgaria celebrará el 90º aniversario de sus primeras emisiones de radio para el extranjero, cuya sucesora hoy es Radio Bulgaria y sus 11 programas: en búlgaro y en 10 idiomas extranjeros. Con este motivo, nuestro equipo ha puesto en marcha la iniciativa “Lección sobre Bulgaria”: un proyecto que acompaña los pasos y las emociones de los niños búlgaros en el extranjero en un viaje por Bulgaria, dentro del marco del programa nacional “Bulgaria: rutas educativas” del Ministerio de Educación y Ciencia. Con la ayuda de los directores de las escuelas dominicales en el extranjero y sus alumnos -que visitaron Bulgaria en 2025- hemos podido descubrir la patria de una manera nueva, cruzando los kilómetros y las generaciones entremedias.

La primera página de la lección la abren la escuela dominical búlgara “Raina Knyaginya” en la ciudad de Burgos (España) y sus alumnos, atentos y curiosos. La escuela fue fundada en 2013 por Dilyana Bodurova y en sus pcomienzos funcionaba como una sucursal de otra escuela dominical en España: la escuela “Santos Cirilo y Metodio” de Valladolid. Dos años más tarde, Dilyana Bodurova fundó la Asociación de Ayuda al Inmigrante “Rila” en Burgos y la escuela “Raina Knyaginya” comenzó su andadura independiente como proyecto educativo de la asociación y como una de las escuelas búlgaras oficiales aprobadas por el Ministerio de Educación y Ciencia.


FOTO Facebook/ Escuela dominical "Raina Knyaginya" de Burgos

En el actual curso escolar la escuela ya cuenta con una sucursal en la segunda ciudad más grande de la provincia, Miranda de Ebro. En el curso 2025-2026, el equipo de Dilyana Bodurova ha dado clases a 73 niños búlgaros de entre 4 y 18 años.

La diáspora búlgara es la más numerosa de la zona: según datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2020 en Burgos 5496 residían ciudadanos búlgaros. Y según estadísticas no confirmadas hoy en esta localidad viven unos 7000 búlgaros. Y es que España es uno de los países preferidos por los búlgaros tanto para vivir, como para trabajar, convirtiéndose así en otro gran ejemplo de las nuevas generaciones de búlgaros nacidos ya en el extranjero o de niños búlgaros de matrimonios mixtos que crecen en un entorno de cultura extranjera.


FOTO Facebook/ Escuela dominical "Raina Knyaginya" de Burgos

“Es una tendencia que no se limita a una escuela o una localidad concreta”, explica ante Radio Bulgaria la directora de la escuela “Raina Knyaginya”, Dilyana Bodurova. “Puedo confirmarlo porque llevo 13 años trabajando en este ámbito y veo el cambio radical que se está produciendo. Por ejemplo, de estos 73 niños, hay sólo uno que ha nacido en Bulgaria, y su familia se mudó por el trabajo del padre. Todos los demás niños han nacido en España y el búlgaro en realidad ya no es su lengua materna, sino que es su segunda lengua. Esto se nota aún más en las familias de matrimonios mixtos. Sí, cada vez hay más familias así y los niños vienen a nosotros realmente para aprender a hablar búlgaro”.

FOTO Escuela dominical "Raina Knyaginya" de Burgos

Esto es precisamente lo que hace aún más necesaria cada “Lección sobre Bulgaria” que ofrecen las escuelas dominicales búlgaras en el extranjero a las generaciones futuras. “Y algo más”, explica Dilyana Bodurova:

“Para mí, estas rutas educativas y la oportunidad que nos brinda el Ministerio de Educación y Ciencia de Bulgaria son una ocasión única para consolidar y reforzar el concepto que tienen los niños sobre lo que es la identidad búlgara. Contribuyen a construir esta identidad. Porque cuando vives en Bulgaria, lo quieras o no, absorbes el espíritu búlgaro, la cosmovisión, la forma de hablar, los gustos y preferencias cotidianas. Mientras que en nuestro caso a menudo no se trata de preservar, sino de crear de cero. Tenemos que crear esa identidad búlgara en los propios niños. Y la oportunidad de realizar un viaje de este tipo dentro del programa “Rutas educativas” desempeña un papel muy importante para los niños, puesto que se trata de una vivencia, de unas emociones que resultan diferentes para cada uno de ellos”.

FOTO Facebook/ Escuela dominical "Raina Knyaginya" de Burgos

Hay familias que regresan a su país natal cada año y sus hijos pasan los veranos allí, pero también hay otras que nunca han estado en Bulgaria, nos cuenta Bodurova: “Para estos niños Bulgaria es sólo ficción, una imagen o cosas que les hayan contado en la escuela o en casa”. Por eso el primer viaje que hicieron los alumnos por medio del programa “Rutas educativas” -que se realizó del 28 de febrero al 4 de marzo de 2025- fue un verdadero sueño hecho realidad.

La ruta “3 de marzo” fue seleccionada con motivo de la fiesta nacional de Bulgaria e incluyó visitas a las ciudades de Sofía, Panagyurishte, Strelcha, Koprivshtitsa, Karlovo, Kalofer, Sopot y Plovdiv.

FOTO Facebook/ Escuela dominical "Raina Knyaginya" de Burgos

“Lo que más me impresionó fue el Museo de Raina Knyaginya”, nos cuenta Sonia, de 16 años.

“El tiempo que pasé con mis amigos y cuando vi a mi abuela y a mi abuelo, y conocí a la familia de una amiga”, añade su experiencia Simona, de 15 años.

“Visitamos muchos museos, pero lo que mejor recuerdo es la casa de Vasil Levski y el Museo Histórico de Panagyurishte”, dice Katerina, de 15 años.


FOTO Facebook/ Escuela dominical "Raina Knyaginya" de Burgos

Un momento curioso de esta experiencia fue el elemento internacional que vivió este grupo de 60 personas. “Decidimos unir el viaje de dos escuelas dominicales: la nuestra, de España, y la escuela dominical “Hristo Botev”, de la ciudad italiana de Eboli. Esa también fue una forma muy bonita e interesante de vivir la excursión”, comparte la directora de la escuela.

La emoción de conocer en persona los lugares de interés cultural e histórico de Bulgaria fue aún más intensa para los niños que en este viaje pisaban por primera vez suelo búlgaro. “Hay familias que llevan ya tres generaciones en España: los abuelos, los padres y los hijos que ya han nacido allí. Y es cada vez más frecuente que el vínculo con Bulgaria se vuelva muy frágil. Hay momentos en los que volver ya no es una cuestión de posibilidades económicas. Ya no existe la conexión viva que el niño puede establecer con sus seres queridos, con sus familiares en Bulgaria”, nos explica Dilyana Bodurova.

FOTO Facebook/ Escuela dominical "Raina Knyaginya" de Burgos

“Para ellos todo era nuevo. Al principio tenían una idea aproximada de adónde iban, pero luego todo les pareció mucho más interesante, y muy diferente. Todo les llamaba la atención: desde si había suficientes aceras, pasos de peatones o papeleras, hasta lo grande que era la catedral-monumento “Alejandro Nevski” o el cambio de guardia delante de la Presidencia con. Para ellos, cada una de esas cosas era una nueva experiencia.”

Así es como Bulgaria, de ser una abstracción, de las imágenes de los libros de texto de la escuela dominical y de las conversaciones con los amigos, se convierte de pronto en algo real. A existir con su propio aroma, su sabor, a tener su propio rostro…

FOTO Facebook/ Escuela dominical "Raina Knyaginya" de Burgos

“Para mí, Bulgaria es un hogar.

Para mí es familia.

Son vacaciones.

Es belleza.

¡Patria!”, suenan así las breves respuestas de los niños ante la pregunta “¿Qué es Bulgaria?”.


Con un poco de nostalgia, pero también con gratitud, la “Lección de Bulgaria” continúa su rumbo para grandes y pequeños. Y su ritmo es tan irregular como el de los bailes tradicionales búlgaros. Precisamente bailando un horó a la entrada del aeropuerto “Vasil Levski”, fue como se despidieron de Bulgaria los profesores y alumnos de la escuela “Raina Knyaginya” antes de regresar a España. Bailando, y con la promesa de que volverán.


Autor: Vesela Krasteva

Traducción: Alena Markova