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Asen y Rivka: una familia ortodoxa en los Países Bajos

Asen y Rivka: una familia ortodoxa en los Países Bajos

FOTO Archivo personal

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En la iglesia ortodoxa “Santo Arcangel Miguel y Gabriel” en la Haya se reúnen búlgaros de diferentes partes de los Países Bajos. “Escuchar lengua búlgara es un lujo, y no hay nada mejor que compartir la oración en tu idioma materno. Aquí la iglesia siempre esta llena”, nos cuenta Asen Andonov. Es uno de los jóvenes de la Iglesia Ortodoxa Búlgara, “San Paisii Hilendarski” en los Países Bajos. Él acude a la iglesia búlgara de la Haya con su esposa Rivka Elisaveta y su pequeña hija Magdalena.

Nuestro compatriota, al igual que muchos jóvenes búlgaros, se fue a los países Bajos para estudiar: tiene un máster en filología Neogriega Didáctica del Ingles y Análisis de Libro de Textos de Lenguas Extranjeras en las universidades de Tilburg y Plovdiv. Tiene una licenciatura en enseñanzas primarias y actualmente trabaja en una escuela neerlandesa.Domina cinco idiomas y se dedica al canto operístico bajo la dirección de Petar Danailov.

En el podcast de Radio Bulgaria “Puente de la fe” Asen Andonov, contó que cuando llegó a los Países Bajos a Tilburg hace diez años, al principio asistía a una iglesia de la Patriarquía Ecuménica. Pero al Mudarse a la Haya comenzó a buscar una opción más conveniente, y descubrió que había una iglesia búlgara en la ciudad.

"Recuerdo que cuando llegué había obras de remodelación. Ese mismo año compraron el templo, estaban pasando muchas cosas", recuerda Asen y señala que los búlgaros, no sólo en los Países Bajos, sino también en otros lugares del extranjero, se interesan por saber dónde hay una comunidad de habla búlgara y están dispuestos a recorrer grandes distancias para llegar a una iglesia búlgara. "De hecho, una de las dificultades de vivir en el extranjero es que no hay templos en cada esquina y a veces tenemos que conducir una hora de un extremo al otro de los Países Bajos, y aparcar, aunque encontrar aparcamiento es muy difícil. Pero sí, viene gente de toda Holanda", afirma.

FOTO Alexandra Karamihaleva

La presencia de los servicios religiosos sin duda exige un esfuerzo por parte de nuestros compatriotas, que deben reservar un día especial y recorrer una distancia considerable, pero esto parece hacer que los cristianos ortodoxos en el extranjero sean mas conscientes y entregados a su fe.

"¡Sí, sin duda!", afirma Asen con rotundidad y compara los servicios religiosos en Bulgaria y en el extranjero: “cuando vuelva a Bulgaria espero ver las iglesias llenas de fieles. Aquí las iglesias siempre están llenas, especialmente de gente joven, familias jóvenes y niños. En todas partes es normal ver una enorme cola de niños pequeños para comulgar, mientras que cuando voy a Bulgaria no es lo mismo”.

Reflexionando sobre lo que le aporta la Iglesia Ortodoxa Búlgara en La Haya, Asen dice: "Al entrar en un templo, independientemente de cuál sea la iglesia ortodoxa, pero sobre todo en la búlgara, uno se siente inmediatamente como en casa, como en su patria. Se siente una calidez".

Para alguien cuya esposa es neerlandesa y que vive en un entorno de lengua extranjera, Asen Andonov aprecia profundamente la oportunidad que le brinda la iglesia búlgara no solo de escuchar y comunicarse en búlgaro, sino también de compartir durante la confesión sus pensamientos más íntimos, sus angustias y experiencias.

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Su esposa Rivka Elisabeta proviene de una familia neerlandesa muy creyente de la ciudad de Almere, pero con la ayuda de Dios, después de conocer Asen y formar una familia, ella se convirtió a la fe ortodoxa, se casaron en Bulgaria y bautizaron a su hija en una iglesia ortodoxa. La joven cuenta que al principio no sabía absolutamente nada sobre la iglesia ortodoxa, pero luego su marido le enseñó que esta iglesia es muy antigua, y que la fundó el propio Cristo. Ella eligió la iglesia ortodoxa precisamente por esta razón porque se dio cuenta  de que el protestantismo es un movimiento mucho más reciente. "En cuanto entré a la iglesia ortodoxa sentí algo diferente: en ella se siente la presencia de Dios. En cambio, cuando entra en una iglesia protestante, dentro está vacía", nos cuenta.

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Rivka, que al bautizarse tomó el nombre de “Elisabeta” en honor a la santa martier Elisaveta Fiódorovna, dice que nunca olvidará cómo, al entrar a la iglesia y oír cantar el coro, la invadió la sensación de la presencia de Dios: “Cuando entraba en mi iglesia protestante, había una banda tocando con tambores, saxofones… y la gente bailaba.” En cambio, la iglesia ortodoxa hay una sensación de sacralidad, de reverencia, de humildad, que no había en la iglesia protestante. 

Para Rivka Andonova, al principio todo en la Iglesia ortodoxa era nuevo, incomprensible, misterioso: la doctrina, los rituales, los sacramentos. Cuando su marido le hablaba del sacramento de la Eucaristía, le costaba entender y asimilar que en la doctrina ortodoxa, durante la Santa Liturgia, el pan y el vino se transformaban en el verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo y que, al comulgar, los cristianos se unían con Cristo. “En la Iglesia protestante aceptamos muchas cosas de forma directa y literal, mientras que aquí la fe brota del corazón. Al recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, aceptas a Cristo en ti y te conviertes en uno con el”, afirma.

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Le preguntamos si se siente más tranquila por su hijo, sabiendo que crece en la Iglesia ortodoxa. ¿Siente la fe como una especie de vacuna que les protege a ellos y a su hijo de la decadencia de este mundo secular?

"¡Sí, sin duda!" afirma categóricamente. “Para mi es un alivio que mi hija Magdalena crezca en esta iglesia, lo que observo es que los niños que acuden a la iglesia ortodoxa irradian mucha tranquilidad. Si, claro, siguen siendo niños, juegan, pero a diferencia a los niños que no acuden a la iglesia, se nota una gran diferencia en la tranquilidad que tienen.”

Rivka Elisabeta observa con satisfacción que su pequeña hija Magdalena tiene una relación especial con Cristo y, gracias a los iconos de la iglesia, lo distingue y, cuando ve una imagen del Señor, dice: "¡Oh, Jesús, Jesús!", se santigua, quiere besar la cruz, besar los iconos y se acerca con gran amor a todo lo que hay en el templo.

FOTO Alexandra Karamihaleva

Las dos primeras ediciones de 2026 del podcast "Puente de la fe" están dedicadas a la comunidad ortodoxa búlgara "San Paisii Hilendarski" en La Haya. Podrán escucharlas en la página web de Radio Bulgaria el 30 de enero y el 27 de febrero de 2026.

Redactora: Alexandra Karamihaleva

Traducido por Zoraida de Radev