Siete ideas para pasear en los arededores de la ciudad de Vélingrad

La ciudad meridional de Vélingrad, ubicada en los pliegues del macizo Ródope, se ha confirmado como la capital de SPA de los Balcanes. Sin embargo, esta maravillosa región ofrece también una serie de lugares de interés y atracciones, algunos de los cuales presentamos a continuación.

1. Еl lago de Kleptuza

El mayor manantial cárstico de Bulgaria conforma un pintoresco lago en los alrededores de Vélingrad. La zona se encuentra bajo protección debido a los 285 tipos de plantas que crecen ahí, habiéndose convertido además en símbolo de la ciudad. En el lago crían patos y en su ribera hay varios restaurantes. Los visitantes de la ciudad pueden darse un paseo por el puente de madera sobre el lago o sumergirse en la profusa vegetación del Parque Kleptuza, visitar la capilla de san Elías, disfrutar del aire puro y de las aguas cristalinas o bien dar la vuelta al lago en bicicleta acuática.

2. El tren de vía estrecha

No hace mucho el tren de vía estrecha del trayecto Dobrínishte – Septemvri entró en la clasificación del periódico británico The Guardian de los viajes en tren más pintorescos en Europa. El trencito pasa lentamente junto a algunos de los rincones más hermosos de tres de las montañas búlgaras: Ródope, Pirin y Rila. Se detiene también en Avrámovo, la estación de mayor altura sobre el nivel del mar en los Balcanes (1267.4 m). En algunos tramos describe verdaderas formas sinusoidales y ¡las vistas por el camino son de recordar!

3. La fortaleza de Tsépina

En la Edad Media se levantaba ahí una magnífica ciudad, coronada por el castillo inexpugnable del déspota Alexiy Slav. Es uno de los últimos reductos búlgaros en caer sometidos por los turcos osmanlíes. Se conservan hoy en Tsépina las gruesas murallas, parte de los edificios de antaño y restos de tres iglesias. Lleva a la fortaleza un pintoresco sendero desde el que se descubren hermosas vistas a los collados.

4. Mastodonte de dimensiones reales

Cerca de la aldea de Dórkovo se encuentra el llamado Parque Plioceno. Ese museo poco común resucita un mundo perdido de hace cinco millones de años. La guinda del pastel ahí es la recreación de un verdadero mastodonte que parece vivo. Años atrás, arqueólogos de la zona se toparon con un gran yacimiento de huesos de especies animales desaparecidas hace muchísimo tiempo. Surgió así la iniciativa para este original museo, convertido en una atracción local.

5. Las alfombras “reales” de Kostándovo

El pueblo es renombrado por sus alfombras tejidas a mano según viejas tecnologías, que son verdaderas obras de arte. Se tejen por encargo y se exportan al mundo entero, llegando hasta la corte británica. Alfombras de Kostándovo adornan no solamente la residencia de verano de la reina Victoria en la isla de Wight, sino también el castillo de Alnwick, donde se rodó en parte la serie de Harry Potter, y el Museo Albertina de Viena, entre otros. El taller de Kostándovo recibe a turistas, además cuenta de un pequeño museo.

6. La localidad de Yúndola

Se trata de una extensa pradera en medio de bosques de coníferos a 1.400 m de altitud sobre el nivel del mar. Ahí se puede practicar equitación, tiro al arco y, en invierno, también esquí. El clima es benéfico para las personas con enfermedades pulmonares y renales.

Desde Yúndola arrancan maravillosas sendas que conducen a la montaña de enfrente, Rila. Además, los tenderetes en torno al prado ofrecen mermelada de arándanos casera, queso blanco en salmuera, queso amarillo tipo kashkaval y otros sabrosos productos orgánicos elaborados a mano.

7. La cueva de Lepenitsa

Esta cueva no puede dejar de impresionar con sus estalactitas y estalagmitas de ensueño. También se han descubierto ahí perlas de las cavernas. Es interesante puntualizar que la cueva tiene tres niveles. En el primero corre un río subterráneo; en el segundo, en días de lluvia, se forman hasta cuatro lagos. El tercero es inaccesible. Lepenitsa es habitada por ocho especies de murciélagos. Cabe señalar que en esta cueva se puede entrar solo acompañados de un guía y con equipo especial. 

Versión en español de María Páchkova

Fotos: Veneta Nikolova y bulgariatravel.org