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La Presentación de la Virgen, Día de la Familia Cristiana

La Presentación de la Virgen es una de las doce más importantes festividades cristianas. Está dedicada a la Presentación de María, de tres años de edad, en el templo de Jerusalén, llevada allá por su padres Joaquín y Ana. La iglesia ortodoxa búlgara celebra esta festividad el día 21 de noviembre. Por resolución del Santo Sínodo de la misma del año 1929 la Presentación de la Virgen era celebrada asimismo como Día de la Familia Cristiana y de los estudiantes cristianos. Ese día los niños no iban a la escuela y acudían a la iglesia acompañados por sus padres. Luego la celebración de la fiesta se hacía en un íntimo ambiente familiar. Acudir al templo en familia les recordaba a los padres que tenían también sus deberes espirituales para con sus hijos: instruirlos ya desde niños en las virtudes cristianas.

¿Cómo se comporta hoy en día una familia cristiana moderna?

© Foto: Archivo personal

Albena y Pavel Yakimov siguen fieles a la tradición ortodoxa y festejan el 21 de noviembre el Día de la Familia Cristiana.

Conversamos con Albena y Pavel Yakimov, que contrajeron matrimonio por la iglesia hace diez años: “En la época actual resulta muy arduo que uno llegue a formar un núcleo matrimonial y luego conservarlo y protegerlo frente a las tentaciones y los escollos que van surgiendo incesantemente, dice Pavel. Los matrimonios se separan porque falta la carga, falta el núcleo capaz de cohesionar a los cónyuges. Este núcleo es precisamente la fe. Sabemos que en la etimología de cónyuges encontramos a dos personas unidas como en un yugo que marchan, pase lo que pase, por un mismo camino, en una misma dirección. El esposo y la esposa marchan unidos hacia el objetivo común. El hombre casado tiene la responsabilidad de pensar primero en su familia, en su media naranja y ya después en todo lo demás”.

“Para una persona creyente no es tan difícil estar casada en el mundo moderno", dice Albena. "No es porque no existan tentaciones sino porque ambos cónyuges tienen la mirada puesta en Dios. Cuando con mi esposo íbamos a decidir si casarnos por la iglesia nuestro sacerdote nos dijo algo que recordamos aún. Hoy en día la gente se separa y divorcia por el pañuelo. Sus palabras nos causaron asombro. Posteriormente nos dimos cuenta de que vivir por los objetos que posees significa darle satisfacción a tu propio egoísmo. Si el centro espiritual no está desplazado te das cuenta de que la persona a tu lado es tu amigo, tu socio, tu puerto. Entonces las diferencias son aceptadas con may