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El enigma de Perperikón

Foto: Архив
Perperikón se encuentra a una altura de 470 metros sobre el nivel del mar, en proximidad a la ciudad de Kárdzhali, en el sureste de Bulgaria. Se trata de uno de los monumentos megalíticos más antiguos y de mayores dimensiones, tallado en las rocas. Se han fundido en Perperikón numerosos datos históricos que se extienden a varias épocas. Según los científicos, allá se encontraba el famoso santuario del Dios Dionisos, y las profecías que se hacían en ese lugar luego se volvían realidad. No por casualidad personalidades famosas de la Antigüedad solicitaban los consejos de las sacerdotisas que practicaban el rito del vino y del fuego.



El nombre de este antiguo centro de culto proviene de la palabra en griego antiguo Hiperperperakion que significa ”fuego muy grande”. Tenía ese mismo nombre una moneda de oro de la Antigüedad, de tenor aumentado de oro que se comenzó a acuñar en Bizancio en el año 1082. la relación entre el nombre de la moneda y el complejo rupestre de Perperikón la encuentran los historiadores en los yacimientos auríferos locales. Las galerías en que los tracios, y, después, los bizantinos extraían oro sólo distan 2 kilómetros de Perperikón. Después de efectuarse una reforma monetaria, aquel vocablo complejo de Hiperperperakion se vio simplificado y así apareció el nombre con que Perperikón se ha quedado en la historia. Siguen siendo un misterio cómo se llamaba esa zona en épocas anteriores.

Parte de rueda de molino tracia

Los primeros vestigios de vida se remontan al Neolítico Tardío, finales del 6 y comienzos del 5 milenio antes de Cristo. Ya en aquella remota época la zona era deificada. El final de la Edad de Piedra y Cobre fue la porción subsiguiente de la historia respecto a la cual hay testimonios de que el macizo rocoso era lugar de cultos. El primer santuario es el del Dios Sol. Se encuentra en vecindad a la llamada Sala Oval en la que, posteriormente se erigió el santuario de Dionisos.

Tras derramarse el vino sobre el altar, el humo se fue elevando sobre la cima del santuario para llegar al cielo, un augurio similar al que presencio el propio Alejandro Magno cuando hacía sacrificios en ese mismo altar. Este fragmento proviene de la Crónica de los Césares Romanos, escrita por Gayo Suetonio Tranquilo. En la crónica es evocada la profecía, hecha a petición de Octaviano, destacado militar romano y padre de Augusto quien posteriormente fue emperador. Según el cronista, Octaviano llevó a sus tropas a lugares alejados y recónditos del imperio romano y en el Monte Sacro de Dionisos preguntó al oráculo del Dios sobre la suerte que correría su hijo. Los sacerdotes confirmaron que un día su hijo llegaría a ser el Señor del mundo entero.

Es un testimonio escrito que suelen citar los historiadores pero también lo mencionarán los guías turísticos si uno decide subir por el abrupto sendero que conduce a Perperikón. El recorrido dura una hora y media y para hacerlo uno deberá escoger unas condicione meteorológicas propicias.

Santuario Santuario tracio

Literalmente, a cada paso Perperikón revela ante nuestros ojos partículas de su inmensa historia. Se pueden ver los locales relativamente bien conservados de la época de los tracios. Los que más impresionan son los tres pisos del complejo de cultos dedicado a Dionisos. En la Sala de Ceremonias se han conservado los poyos y los escalones de piedra. Se puede ver asimismo un pétreo trono esculpido en lo alto de las rocas y emplazado en un lugar iluminado por los rayos del Sol durante todo el día. En el piso más alto se encuentra el santuario en que se practicaba elfito de vino y el fuego. Tiene una altura de 3 metros y diámetro de dos. En las primeras excavaciones, a comienzos de los años 80del siglo XX, el equipo dirigido por el destacado arqueólogo Iván Balkánski descubrió un sarcófago de piedra que pesaba unas dos toneladas. Fue recogido por un helicóptero militar. Hasta ahora se desconocen su contenido y su actual paradero.

La La sala de ceremonias vista de arriba

En toda la zona se encuentran dispersas decenas de pétreas bañeras en las que se producía el vino turístico empleado en la práctica de cultos. Milén Filipov, guía turístico, expresa:

En la esquina izquierda inferior de cada bañera se puede ver el pétrea canal por el que fluía afuera. Ignoramos el nombre que a esas bañeras daban los griegos antiguos pero juzgando por su número y dimensiones nos damos cuenta de que el vino hecho en ellas era en cantidades enormes. Recientemente fue descubierto asimismo un número importante de tinajas muy bien conservadas. En las de mayores dimensiones se guardaba trigo. Y las menores se usaban para el vino.

El santuario se mantuvo funcionando en todo el período pagano del Imperio Romano. Lo administraba una tribu tracia, la de los besos quienes mantenían una unión con los romanos. En los años 393 a 398 los besos se fueron convirtiendo al cristianismo. Aquel santuario se volvía innecesario e incluso se transformaba en un obstáculo para la im0posición de la nueva religión. Fue sepultado bajo toneladas de tierra. De ese modo los besos hicieron un gran favor a los científicos del siglo XXI porque por la espesa capa de tierra sobre el santuario se ha conservado de manera estupenda el local para la práctica de ritos.

La iglesia paleocristiana

A finales del silo IV se construyó un templo paleocristiano, descubierto reciente. Se ha conservado casi íntegro el altar de cerámica y una réplica del mismo se puede ver en el recinto de la iglesia. El original se guarda en el Museo Provincial de Historia de Kárdzhali en el cual se guardan asimismo otros muchos objetos de diferentes épocas encontrados en esa región.

La iglesia con el baptisterio

Perperikon es un lugar cargado de pasmosa y potente energía, dice el guía turístico y agrega: Muchas personas lo dicen, yo mismo lo percibo, señala. Desde luego, uno, para sentirlo, ha de tener los sentidos bien agudizados. Los científicos también se están ocupando de este asunto. Algunos aseguran que se trata de una influencia cósmica muy particular, otros encuentran el porque en la gran cantidad de cobre en las rocas. La invasión de los turcos otomanos significó el fin de la vida en Perperikón. 

Versión en español por Mijaíl Mijailov
Fotos: Albena Bézovska

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