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La luna en el folclor búlgaro

Foto: BGNES
En las nociones mitológicas del búlgaro el sol es un joven apuesto, un soberano y un señor de todos los seres vivientes. Apareció cuando fue creado el mundo, al unirse el cielo y la tierra. De esta unión nació también la luna (que en lengua búlgara tiene también un nombre del género masculino, idéntico al vocablo por mes). La luna fue concebida como hermana o hermano del astro rey. El mito sobre los orígenes del sol y la luna está asociado a la creencia sobre los mellizos divinos: dos hermanos o un hermano y una hermana, que crearon el cosmos. Según los cuentos y las leyendas tradicionales más difundidos, al comienzo el sol y la luna brillaban con la misma intensidad y eran inseparables. Más tarde, sin embargo, se separaron y las versiones del por qué son varias. Según algunas, se pelearon y les fue impuesto el castigo de nunca más toparse. La luna, que probablemente fue la culpable de la pelea, empezó a alumbrar con menor fuerza. Otra leyenda cuenta que la luna (recuerden que en búlgaro tiene también un nombre del género masculino) se enamoró de la elegida de su hermano el sol. Indignada, su madre lo maldijo que alumbrara solo de noche.

Los cuentos que presentan al sol y a la luna como un hermano y una hermana evocan diferentes nociones difundidas también en otras culturas y asociadas a la comisión voluntaria o involuntaria del más grave pecado. Según una versión, el sol y la luna no se conocían y no estaban al tanto de su parentesco. Al crecer, se enamoraron el uno del otro y quisieron casarse. Según otra leyenda, incluso a sabiendas de este parentesco, decidieron contraer matrimonio. En ambos casos se merecieron la maldición materna y por eso se ven una sola vez al año, en San Juan, el día del equinoccio de verano. En algunas zonas de Bulgaria se creía que hace muchos, pero muchísimos años, el sol, la luna y las estrellas estaban muy cerca de la tierra y brillaban con mayor fuerza que en la actualidad. La gente, sin embargo, comenzó a llevarse estrellitas a casa para alumbrarlas en vez de con velas. Un día un gitano quiso llevarse la luna pero Dios la guardó muy alto en el cielo…

Las manchas sobre la superficie de la luna, que pueden verse incluso a simple vista, provocaban la imaginación de nuestros ancestros. Hay múltiples explicaciones de cómo aparecieron. Una de las más simpáticas dice que el sol y la luna vieron a dos gitanos haciendo el amor. El hermano y la hermana se sintieron muy avergonzados y bajaron la vista. La luna se sonrosó y sobre su semblante quedaron fijados los contornos de los cuerpos del hombre y la mujer, que también hoy se pueden ver en días de luna llena.
Otro cuento tradicional asevera que las manchas en la superficie lunar son un joven con su bastón de pastor y una joven con una pértiga al hombro.

© Foto: Archivo


Muchas de las canciones folclóricas que hacen mención de la luna son una especie de confesión ante la vela celestial, como suele llamarla a veces el pueblo búlgaro. Es una vela que alumbra hasta muy lejos y que ve a las personas amadas que el viajero ha dejado en su terruño al emprender el camino.

En las creencias de muchos pueblos el sol es un dios, símbolo del principio masculino, y su luz se identifica con el oro. La luna está asociada al principio femenino y a las funciones del organismo de la mujer. Su metal es la plata. Según las nociones folclóricas del búlgaro, el efecto de las fases del ciclo lunar no se diferencia en nada de los pronósticos astrológicos que hoy podemos leer en cualquier diario o revista, en Internet o bien en algún medio informativo digital. En la terminología tradicional, la luna nueva es llamada la noticia, el abuelo nuevo, la vela nueva o la luna joven. Es el momento idóneo para concertar compromisos nupciales y de bodas, y para iniciar alguna faena agrícola de larga duración, por ejemplo arar la tierra, sembrarla, etc. Es bueno entrar en una casa nueva con luna llena. En el período siguiente a la luna llena, es decir en el cuarto menguante, no conviene iniciar nada importante porque está predestinado a fallar. En los últimos tres días, cuando la luna desaparece en absoluto, no se debe lavar la ropa ni el cabello, etc.

Si ves la nueva vela (es decir, la luna nueva) a tu derecha, tendrás suerte durante todo el mes. Una piedrecilla tomada en ese momento y colocada bajo la almohada enseñará a la joven con quién se casará. La luna nueva es el mejor momento para cortar el cabello de una joven. Existe también la creencia de que no conviene mirar largo tiempo la luna nueva porque la cara se te cubrirá de lunares. Y al mirarla, hay que persignarse sin falta, y el hombre se debe quitar la gorra o el sombrero, y tocar una moneda de plata. En algunas zonas existía la costumbre de que las madres levantaran en brazos a sus hijos bien alto haciendo el siguiente augurio: “Tal como se va llenando la luna, llénese de dinero tu cartera”. Al aparecer la luna, las jóvenes casaderas y los niños formaban una ronda y bailaban la danza típica joró, saltando tres veces cada uno. Lo hacían en proximidad a un río, un manantial o un pozo. Se creía que esta danza ritual garantizaría buen tiempo durante todo el mes y que cuando hiciera falta llovería, y cuando no, resplandecería el sol.

Versión en español por Raina Petkova

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