La atención pediátrica: una unidad problemática en la atención médica búlgara

Un tema realmente apremiante durante varias semanas, cientos de comentarios condenatorios y, sobre todo, la falta de confianza y respeto por la profesión más humana en el ámbito de la salud: la pediatría, motivan la entrevista con la Dra. Zhana Stáneva, pediatra y neonatóloga de 45 años de experiencia y jefa de la sala de Neonatología de un hospital de la capital búlgara, Sofía. ¿Quiero ser pediatra en Bulgaria? La respuesta a esta pregunta a fecha de hoy es:

Para mí y mis compañeros de trabajo, un niño enfermo es el centro de nuestro universo –dice la Dra. Stáneva– . Es en él y sus padres en que se centran nuestros esfuerzos por mejorar constantemente nuestra cualificación, actualizar los métodos de diagnóstico y tratamiento que utilizamos, obtener nuevos equipos de última generación. Son esfuerzos también por un cambio radical y una estructuración adecuada del sistema de acceso a la atención médica cualificada de cada niño. Sin embargo, cuando durante treinta años no se ha hecho nada para reformar el sistema sanitario, cada vez con mayor frecuencia la respuesta a esta pregunta de los profesionales médicos jóvenes que aún no han elegido una especialidad es “no”.

La Asociación Búlgara de Pediatría advierte que existe el peligro de que muchos establecimientos médicos afronten una situación de escasez de pediatras. Las estadísticas muestran que los pediatras en el país rondan el número de 1,400, pero una gran parte de ellos trabaja habiendo alcanzado la edad de jubilación, lo que significa que en un máximo de diez años tendrán que abandonar el sector por razones obvias.

El número de los pediatras está mermando de forma más acentuada entre los profesionales médicos –confirma la Dra. Stáneva– . Especializarse en pediatría es un proceso difícil y largo; además es una labor de escasa remuneración. Pese a ser una de las especialidades más humanas, a menudo es también la más vilipendiada, porque los padres suelen reaccionar emocionalmente cuando se trata de problemas con la salud de sus hijos. La falta de equipos y pediatras calificados para capacitar a los cuadros jóvenes en los pequeños hospitales pediátricos del país también conlleva un inquietante envejecimiento de la profesión. Todos estos factores desalientan a los médicos jóvenes que prefieren especializarse en el extranjero o se decantan por carreras menos arduas.

Centrados en el recién nacido o en el retoño enfermo, los padres rara vez se dan cuenta de lo sufrida que es la profesión del pediatra y de los esfuerzos que supone salvar la vida de un ser humano, que a veces puede pesar apenas unos pocos cientos de gramos... Y nos preguntamos, ¿es normal confiar sólo en la buena voluntad y la caridad de la gente de a pie y en la campaña benéfica La Navidad Búlgara –una iniciativa maravillosa pero insuficiente– para ayudar a equipar a las salas de Pediatría del país? ¿No debería reformarse el sistema de salud?

Sí, el sistema de atención médica debe ser reformado radicalmente y habría que reforzar el grado de información de la población sobre las reglas bajo las cuales opera –es categórica la Dra. Stáneva– . Casi no conozco a padres que sean familiarizados con las obligaciones de su pediatra de familia, lo que significa “atención médica de urgencias”, cuáles son las emergencias que requieren reacción médica inmediata. Los padres deben saber que el médico que debe atender a cualquier hora del día a un problema de salud de sus hijos es el pediatra de familia. De no poder comunicarse con él en días festivos o feriados, deberán disponer del número del pediatra de la clínica con la que el pediatra de familia debe haber firmado un contrato. En casos urgentes, tienen que dirigirse a las unidades de emergencias.

La idea de construir un hospital pediátrico universitario multidisciplinario mantiene en vilo desde hace años a todos los especialistas en la esfera de la atención de la salud infantil en Bulgaria. A lo largo de los años se han acometido varios proyectos, pero ninguno se ha coronado de éxito. En la actualidad sólo hay un esqueleto de un edificio inacabado, construido hace décadas, que está siendo el foco de un debate de si podría ser utilizado a este efecto. Queda por ver cuál será la decisión de los expertos y el Gobierno.

Versión en español de Daniela Radíchkova
Fotos: archivo

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